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Sánchez accede a una presidencia contrarreloj

La mayoría absoluta de la Cámara Baja vota a favor de la moción de censura El líder del PP reaparece en el hemiciclo en el último momento para despedirse

La era de Mariano Rajoy al frente del Gobierno ha concluido abruptamente tras seis años y medio. La mayoría absoluta del Congreso de los Diputados le descabalgó este viernes de la presidencia del Ejecutivo, que entrega ahora al líder del PSOE al avalar su moción de censura. Arranca así el tiempo, está por ver cuánto, de Pedro Sánchez. Lo único claro, de momento, es que el nuevo inquilino de La Moncloa será timonel de un Ejecutivo en absoluta minoría en la Cámara (con 84 de los 350 diputados) que deberá tender todos los puentes posibles para no quedar inmovilizado. Su compromiso es convocar Elecciones Generales antes del fin de la legislatura, en 2020, pero la moción ha dejado claro que todos los partidos han iniciado ya la campaña electoral. Arranca así un mandato contrarreloj en el que el pulso por fijar la fecha de los comicios promete complicar el ya difícil juego de alianzas parlamentarias.

A falta de ver si la de Sanchez es también la “nueva etapa de consensos” que prometió ante el Congreso, está claro que este es un tiempo nuevo en la política española: el del primer presidente del Gobierno que no es diputado y el de la primera moción de censura que sale adelante de las cuatro que se han impulsado en Democracia. Y el cambio ha sido vertiginoso. En apenas una semana desde que se hiciera pública, la sentencia del caso Gürtel se ha llevado por delante al Ejecutivo de Rajoy.

El fallo de la Audiencia Nacional, que condena al PP por beneficiarse de una red de corrupción y niega credibilidad a Rajoy cuando desmiente la existencia de una caja B del partido, motivó la moción de censura. Sin obviar los cálculos electorales, la mayoría de los diputados asumió que la gravedad de la sentencia y la falta de asunción de responsabilidades políticas en el seno del PP hacían necesaria una intervención urgente que, en un giro insospechado hace solo unos días, ha hecho presidente a Sánchez.

La moción de censura logró 180 votos a favor (cuatro por encima de la mayoría absoluta), los que suman los 84 del PSOE, los 67 de Unidos Podemos, los nueve de ERC, los ocho del PDeCAT, los cuatro de Compromìs, los dos de EH Bildu, el de Nueva Canarias y los cinco del PNV, que al anunciar el jueves su apoyo a Sánchez marcaron la diferencia.

Los nacionalistas vascos tomaron su decisión ante la convicción de que el Gobierno de Rajoy tenía las horas contadas aunque esta moción no prosperase, dada la gravedad del fallo del caso Gürtel, y solo después, eso sí, de que Sánchez se comprometiera a mantener vigentes los Presupuestos Generales de 2018 impulsados por el PP y que dejan 540 millones de euros para el País Vasco.

El compromiso con estas cuentas amortiguará el desembarco del nuevo Gobierno a medio plazo. Antes, sin embargo, deberá lidiar con los vetos de sus socios de moción cuando se tramiten en un Senado dominado por el PP. Recuperar el diálogo con los independentistas catalanes, a punto de decidirse la extradición del expresident Carles Puigdemont será otro desafío clave.

Sánchez se encontrará además con una contestación frontal del bloque contrario a la moción. Este sumó 169 votos: 134 del PP, dos de UPN, uno de Foro Asturias y 32 de Ciudadanos, que también censuraba a Rajoy pero que solo admitía la convocatoria inmediata de elecciones. Coalición Canaria cambió su negativa inicial por una abstención tras escuchar a Sánchez el jueves.

Al concluir la votación, Rajoy se acercó a Sánchez para felicitarle, estrecharle la mano y abandonar la Cámara. Mientras, los diputados del PSOE rompían en aplausos y de Unidos Podemos coreaban “sí se puede”. Su líder, Pablo Iglesias, abrazó con ímpetu a un Sánchez más prudente en una imagen que podría ilustrar el ofrecimiento de Podemos para formar parte del nuevo Ejecutivo y las reservas del flamante presidente, que parece barajar un equipo más puramente socialista.

El reparto de carteras ministeriales, y el equilibrio de fuerzas con que encare su mandato, es una incógnita que comenzará a resolverse en breve. El líder del PSOE es el nuevo presidente del Gobierno desde que concluyó la votación, como recoge el decreto que el Rey firmó horas después para su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Tras la jura o promesa del cargo ante el Rey, prevista para este sábado a las 11:00, se abre la veda para formar gabinete.

Rajoy, que se marchó a la carrera de la moción nada más concluir su réplica a Sánchez de jueves, regresó al hemiciclo para despedirse en el último minuto del debate del viernes. Todavía como presidente del Gobierno, Rajoy dio las gracias por el “honor” de haber asumido este cargo durante los últimos años, especialmente a su partido y deseó suerte a Sánchez. “Por el bien de España”, dijo, espera que su sucesor pueda decir como él que “deja España mejor” de cómo la encontró. Rajoy pidió perdón si alguien “se ha sentido ofendido o perjudicado” por su mandato. “Aceptaré como demócrata el resultado de la votación, pero no puedo compartir lo que se ha hecho”, concluyó, despejando cualquier duda que pudiera persistir sobre su intención de dimitir, abortar la moción y mantenerse temporalmente al cargo de un Ejecutivo en funciones.

Acto seguido tuvo lugar una imagen metafórica de lo que vendría minutos después. Suspendida la sesión durante la media hora de receso que precedió a la votación, los diputados del PP comenzaron a bajar de sus escaños para dar unas últimas palabras de apoyo a Rajoy, mientras Sánchez ascendía por su bancada recibiendo felicitaciones de sus compañeros de partido. Ya tras su victoria, los gestos de apoyo se multiplicaron, especialmente entre quienes secundaron la moción. La duda ahora es cómo mantendrá Sánchez el respaldo de unos grupos unidos contra Rajoy, pero con agendas e intereses diferentes, y cuánto tiempo le concederán antes de forzarle a ir a las urnas. 

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