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Por qué ya no se renegocian las condiciones de las hipotecas

El INE ha pasado de registrar más de 40.000 cambios en los préstamos cada mes a apenas unos 5.000 El 64,2% de los créditos se contrata a tipo variable

La contratación de hipotecas sobre viviendas el pasado mes de marzo disminuyó un 5,2% respecto al mismo mes del año anterior, muy influida por cuestiones de calendario como fue el hecho de la celebración de la Semana Santa en esas fechas.

Sin embargo, los expertos interpretaron este descenso como un hecho meramente puntual y propio de un mercado en pleno proceso de normalización.

Lo que también parece consolidarse es cómo el volumen de préstamos hipotecarios que sufre algún cambio en sus condiciones se reduce a la mínima expresión. Así, en marzo, el número total de hipotecas con cambios en sus condiciones inscritas en los registros de la propiedad fue de 5.772, un 34,5% menos que un año antes. Para los préstamos sobre viviendas el descenso fue del 34,3%.

Si se analiza la serie histórica de hipotecas con cambios, que el INE arranca en 2006, se puede comprobar cómo a finales de 2017 se contabilizaron 89.523 préstamos hipotecarios con modificaciones, mientras 2009 cerró con un total de 531.610 variaciones en esta clase de créditos.

De esta manera, tras el espectacular repunte sufrido por el euríbor en 2007 y 2008, un año más tarde, en 2009, se contabilizó el récord de cambios en las hipotecas, con más de medio millón.

Entonces, empezaron a incrementarse los desahucios y los hogares y empresas multiplicaron las renegociaciones con los bancos de las condiciones de sus préstamos. En aquel momento, era habitual que se suscribieran más de 40.000 novaciones (los cambios suscritos con la misma entidad financiera) cada mes.

Ahora, casi nueve años después, la proporción mensual apenas se sitúa en poco más de 5.000, mínimos de la serie. Las razones que explican este desplome son la mejora económica, la estabilidad de los tipos de interés y un menor volumen de compraventas que en 2006 y 2007, cuando era también muy habitual que se contrataran más hipotecas que casas se vendían.

Según el tipo de modificación aprobada, en marzo se contabilizaron 4.618 novaciones, cifra que representa un retroceso del 32%. Por su parte, el número de operaciones que cambiaron de entidad (subrogaciones al acreedor) disminuyó un 39,7%; mientras que la cifra de préstamos en los que cambió el titular del bien hipotecado (subrogaciones al deudor) se desplomó nada menos que un 52,1%.

Pero, sin duda, de todos los cambios posibles, casi la mitad de ellos, el 45,2%, se debió a modificaciones en los tipos de interés con el propósito de reducir la cuota mensual. Tras efectuar esos cambios, el interés medio en los préstamos a tipo fijo disminuyó 1,5 puntos y el de los créditos a tipo variable cayó un punto.

En cuanto a cuál es la referencia más contratada al suscribir una nueva hipoteca sobre vivienda, el 64,2% de los nuevos deudores continúa prefiriendo el tipo de interés variable, frente a un 35,8% que se decanta por el tipo fijo. El plazo medio de amortización a la firma del crédito se mantiene estable en los 22 años, cuando en el anterior boom llegó a superar los 30.

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