El patrimonio de los fondos de inversión extranjeros se quintuplica desde mínimos

El volumen de las carteras españolas se duplica en el mismo periodo

Cuatro de cada diez euros está en un vehículo de fuera del país

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El patrimonio de los fondos de inversión españoles está en máximo histórico desde diciembre del año pasado. Entonces superó el récord previo de 261.000 millones firmado en mayo de 2007. Y el mes pasado sumaron más de 272.000 millones. La escalada desde el mínimo de 122.328 millones de diciembre de 2012 supera el 120%.

La recuperación es incontestable. Pero también lo es que los fondos de inversión extranjeros –sin registro en la CNMV– han ido ganando cuota y volumen de manera inexorable en estos años. A finales de 2012, los productos de gestoras foráneas contaban con un patrimonio inferior a los 38.000 millones de euros, con una cuota del 23,5% respecto al volumen total de productos de inversión colectiva.

El crecimiento de los productos forasteros ha sido muy superior al de los nacionales. Desde la misma fecha, se anotan más de un 360%, hasta alcanzar los 174.000 millones a cierre de marzo, según los datos de Inverco.

El dominio de las gestoras españolas permanece, pero cada vez está más en jaque. Grandes firmas, como BlackRock y JP Morgan, se colocan en el top 10 en España, con 31.215 y 14.023 millones de euros, respectivamente, según los datos de marzo. La mayor gestora del mundo se coloca como la cuarta con más patrimonio, solo por detrás de CaixaBank (45.382 millones a cierre de abril), BBVA AM (39.745 millones) y Santander AM (38.723 millones a finales del mes pasado). La cuota de mercado de las gestoras foráneas se ha disparado un 67%, hasta alcanzar los 39,3 puntos porcentuales (véase gráfico). Los productos de renta fija suponen el 32,4% de los 174.000 millones; los de Bolsa, el 33,1%; los mixtos, el 17,1%, y los indexados, el 17,4%.

Las firmas nacionales registran productos fuera para venderlos en España en supermercados

La pujanza de la gestión pasiva a través de fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) que replican índices ha propulsado el volumen de firmas expertas en este tipo de productos, como BlackRock y Vanguard.

La inversión en fondos extranjeros es tanto de pequeños inversores como de profesionales, esencialmente otras instituciones de inversión colectiva, ya sean fondos o sociedades de inversión de capital variable (sicav). Por ejemplo, BlackRock, la mayor gestora del planeta con un patrimonio total de 6,28 billones de dólares (unos 5,4 billones de euros), contaba en España con 15.619 millones vendidos a inversores minoristas y 15.472 a mayoristas.

Varias gestoras españolas cuentan, de hecho, con importantes cantidades en fondos extranjeros, esencialmente en Luxemburgo.

EDM tiene en carteras domiciliadas fuera de España 1.074 millones de euros; Magallanes, con Iván Martín como gestor estrella, cuenta con varias sicavs en el Gran Ducado por un total de 521 millones de euros; Santander AM Luxemburgo tiene 431 millones. También aparecen en la lista Abante (290 millones), GVC Gaesco (277), Merchbanc (133) y Banco Sabadell (52 millones).

El motivo de esta deslocalización se debe en gran parte a que los fondos domiciliados fuera están accesibles a través de entidades financieras españolas en plataformas como Allfunds, Tressis e Inversis, entre otras. Las firmas que no tienen redes propias o son de corto alcance han hallado la puerta de atrás para poder entrar en las oficinas de la banca. El mismo producto con sede en Luxemburgo se vende a particulares españoles a través de esos supermercados sin mayores problemas.

EDM fue una de las primeras, allá por 2014, cuando lanzó la réplica del EDM Spanish Equity. Una de las razones que adujo fue que el fondo sería “fácilmente contratable a través de las principales plataformas ­europeas”.

Una solución para la industria nacional

Mifid 2. Economía ha incluido en la ley que traspone Mifid 2 una fórmula para hacer accesibles las cuentas ómnibus (cuentas globales con los saldos de los clientes segregados). Así, las posiciones que ya tuvieran los inversores podrán incluirse en este tipo de cuentas y los comercializadores de fondos no tendrán que entregar a las gestoras los datos de los clientes que han contratado esas carteras. Las gestoras no tendrán información crucial de los clientes.

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