El temor en el mercado de deuda reaviva los fantasmas de una ruptura del euro

La rentabilidad de la deuda italiana a 2 años vive su peor sesión desde 1992

La expectativa de subida de tipos en 2019 por parte del BCE cae a la mitad

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Las tensiones en la renta fija periférica llevan a los inversores a revivir los peores momentos de 2012 cuando el ascenso de las rentabilidades en el mercado de deuda y los rescates a Grecia, Portugal, Irlanda y la banca española hacían presagiar la ruptura del euro. Sin embargo, a pesar de la inestabilidad que impera en las últimas sesiones, con Italia y España en la diana, los expertos afirman que las diferencias con lo acontecido hace seis años son importantes.

Cristina Gavín, gestora de renta fija de Ibercaja, defiende que la coyuntura actual es totalmente distinta. “En 2012 las tasas de crecimiento en la zona euro y EE UU eran negativas. Los inversores dudaban de la capacidad de los países para hacer frente a la deuda en un entorno de caída de crecimiento a lo que se sumó la crisis de solvencia de la banca”, remarca la experta.

Por contra, lo que sucede en la actualidad obedece a un problema de índole político –la incapacidad de Italia para formar Gobierno– y de confianza. Una idea, esta última, sobre la que incidió ayer el gobernador del Banco de Italia, Ignazio Visco, que advirtió de que el país está a “muy poco pasos” de perder la confianza, en un momento en el que la economía italiana vive una de sus peores crisis institucionales con el resurgir de las formaciones políticas euroescépticas.

“Italia vuelve a poner encima de la mesa el populismo”, indica David Ardura, director de gestión de Gesconsult. Esto tiene su reflejo en la rentabilidad de la deuda a 10 años transalpina que ayer repuntó 50 puntos básicos, llegando a rebasar el 3% (3,17%). Es decir, los bonos con vencimiento en 2028 retornan a niveles de mayo de 2014 antes de que el BCE pusiera en marcha su programa de compra de deuda conocido como QE.

Donde más se está dejando notar la presión de los inversores sobre la tercera mayor economía del mundo es en los plazos más cortos. La rentabilidad del bono a cinco años pasa del 1,74% al 2,83% mientras los títulos con vencimiento en 2020 sufrieron ayer su peor sesión desde 1992 y concluyeron en el 2,73%, 185 puntos básicos más que el lunes.

“Lo más preocupante es la situación del mercado a corto plazo si tenemos en cuenta que el BCE mantendrá los tipos bajos en los próximos meses”, afirma Javier Ferrer, director de tipos de interés de Ahorro Corporación. De hecho, el ascenso experimentado por la deuda con vencimientos más cortos pone de manifiesto el aplanamiento de la curva de tipos.

A la incertidumbre política de Italia se suma la inestabilidad que genera en el panorama nacional la moción de censura contra Mariano Rajoy tras la sentencia del caso Gürtel. Aunque son pocos los que confían en que prospere, los inversores temen la convocatoria de elecciones anticipadas. Todo esto lleva a la rentabilidad de la deuda española a diez años a escalar al 1,62% y decir adiós a las ganancias que venía registrando en el año como consecuencia del espaldarazo dado por las agencias de rating a la economía española. Por su parte, el bono a cinco años pasó del 0,48% al 0,55% y la deuda a dos entró en terreno positivo (0,073%), registrando niveles de julio de 2016. “Los inversores extranjeros están aprovechando el desconcierto político para vender activos españoles e italianos y llevar el dinero a otros mercados que ofrecen lo mismo o menos, pero que no están penalizados por el riesgo”, explica Ángel Pérez, analista de Renta 4. 

Aunque la rentabilidad de la deuda ha experimentado un fuerte repunte en las últimas jornadas, se encuentra lejos del 7% que llegó a marcar la deuda española a diez años en julio de 2012. "Los costes de financiación en aquel momento eran altísimos e insostenibles", apunta Pérez. Asimismo, el experto señala que si bien es cierto que las fuerzas políticas italianas amenazan la estabilidad del euro, Mario Draghi ya indicó en julio de 2012 que haría todo lo que estuviera en sus manos para garantizar el futuro de la moneda única.

“El mercado se había acostumbrado a valorar a España como un país semicore que supo resistir las embestidas de la crisis catalana”, sostiene David Ardura. No obstante, el gestor descarta un efecto contagio como el de 2012 y considera que las principal consecuencia del panorama actual es el retraso de la retirada de estímulos por parte del BCE. De hecho, los futuros que rebajan la probabilidad de subida de los tipos en 2019 al 30% desde el 60% que registraban la semana pasada o el 90% de comienzos de mayo.

La deuda alemana vuelve a actuar como valor refugio y su rentabilidad baja al 0,27%, lejos del 0,7% que macó en febrero. Con todo esto, la prima de riesgo italiana sube 52 puntos básicos, hasta los 287, unos niveles que superan las previsiones de las firmas de análisis sobre el impacto de las elecciones y llevan al diferencial a cotas de julio de 2013. Por su parte, el riesgo país español sube 16 puntos básicos, hasta los 133, lejos de los mínimos del año.

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