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¿Coche de gas o eléctrico? Ventajas y desventajas del GLP

Los vehículos de gas licuado de petróleo (GLP) cuentan con más puntos de repostaje en España que el gas natural El gas natural o renovable, tanto licuado como comprimido, produce un menor impacto medioambiental que el GLP

Los vehículos de gas tienen todas las papeletas para convertirse en otro protagonista de la movilidad sostenible, sobre todo de los vehículos pesados (camiones, autobuses, etc.), pero, a la vista de su evolución, puede que también de los turismos.

Son mucho más baratos que los eléctricos, no son más caros que los vehículos diésel o de gasolina (apenas 1.500 euros), consumen menos y reduce las emisiones. Estas son las grandes bazas de este combustible, que “no es menos renovable que la tecnología eléctrica”, según los expertos.

Grandes compañías –Repsol, Gas Natural Fenosa, Endesa o Galp, entre otras– y los fabricantes de coches –con Seat a la cabeza, pero también Fiat o el grupo PSA– están apostando por esta energía, pese a que no cuente con el total beneplácito de los ecologistas. “Muchas veces por desconocimiento”, aseguran en Gasnam (Asociación Ibérica del Gas Natural para la Movilidad).

Existen más de 40 modelos en el mercado y la lista sigue aumentando. Tan solo de gas natural circulan en España unos 8.400 vehículos, con los datos de Gasnam. En el primer trimestre de este año se han matriculado el mismo número de coches que en todo 2016 y más de la mitad que en el pasado año.

Pero ¿por qué interesa (o no) comprar un coche de gas? Lo primero es di­ferenciar el gas natural, que incluye las siglas GNL (gas natural licuado) y el GNC (gas natural comprimido) del GLP, gas licuado que sí procede del petróleo, también más limpio que la gasolina y el diésel, pero algo menos que el natural.

Conocido también como autogás, el GLP “es una tecnología testada que usan más de 50.000 ve­hículos en España y 15 millones en Europa”, asegura Jesús de la Fuente, gestor de automoción de autogás de Repsol, quien aclara que más del 60% de este combustible procede de pozos de gas, frente al refino del petróleo.

“Teníamos algo de miedo de quedarnos solos en esta apuesta, que empezó antes de los planes Movea, pero enseguida se apuntaron otros operadores, como Cepsa o Vitogas, y el tiempo nos ha dado la razón”. De hecho, hace dos años los clientes eran profesionales, pero se han multiplicado por cuatro las matriculaciones de par­ticulares.

Una de las ventajas del GLP es que cuenta con más puntos de repostaje que el gas natural. Solo Repsol dispone de 400 en España, de las 600 totales (25.000 en Europa). Ademas de la autonomía, que gracias al doble depósito alcanza hasta 1.200 kilómetros. “Ya se puede cruzar España entera sin usar gasolina”, puntualiza De la Fuente.

Los más comprometidos con el medio ambiente, además de con su bolsillo, deben saber que dentro del gas natural existe el renovable –metano producido a partir de materia orgánica, de residuos urbanos y de la separación del hidrógeno del agua (más extendido en Alemania)–, lo que lo convierte en una energía alternativa.

Compañías como la gallega Sogama, empresas de tratamiento de purines y la planta de residuos Valdemingómez (Madrid) producen este tipo combustible, lo que ocurre es que “aún no se ha incorporado a la red de gas para su distribución”, resaltan en Gasnam. Por poner algún ejemplo, la producción de Valdemingómez podría alimentar a unos 15.000 vehículos al año.

Frente al gas licuado del petróleo (GLP), el gas natural cuenta con menos puntos de repostaje, 124 (57 públicos y 67 privados), aunque está previsto que este año se abran 80 más. Aun así, Arturo de Miguel, responsable técnico de automoción de RACE, asegura que todavía hay zonas en Castilla y León y Andalucía con hasta 200 kilómetros sin puntos de repostaje.

Tanto los vehículos de gas natural como los de GLP son catalogados con la etiqueta Eco, ya que eliminan prácticamente las emisiones de partículas y dióxido de azufre (SO2), reducen un 85% las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) y hasta un 25% el dióxido de carbono (CO2), que en el caso del gas renovable puede alcanzar hasta el 100%. Esto les permite entrar en las ciudades cuando hay restricciones por la contaminación, acceso al bus-VAO, pagan menos en el estacionamiento regulado y está bonificado hasta el 75% en el impuesto de circulación, además de que no pagan impuesto de matriculación.

El ahorro de combustible –hasta el 30% frente al diésel– también es un estímulo para los compradores. Seat, que lidera el desarrollo del gas natural dentro del grupo Volkswagen España, ya cuenta con varios híbridos de GNC (León, Ibiza, Mii) y a lo largo de este año lanzará una versión del Arona. Volkswagen tiene en el mercado español siete modelos GNC, (Polo, Golf, Audi A3, A4 y A5, entre ellos).

Y en Iveco lo consideran “la única alternativa para la larga distancia”, ya que, pese a la inversión inicial y a que el mantenimiento de estos vehículos es más caro, supone un ahorro a medio plazo. Uno de sus camiones (Stralis NP) para el transporte profesional dispone de 1.600 kilómetros de autonomía. En cambio, en el grupo Fiat Chrysler (FCA) han apostado por el gas natural y por el GLP, y cuentan con una docena de modelos de ambos combustibles. PSA se ha inclinado por el GLP.

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