La salida a esta crisis pasa por poner fin a una legislatura más que agotada

La moción de censura no es un camino esperanzador. Parece mejor contar cuanto antes con un Parlamento renovado

La salida a esta crisis pasa por poner fin a una legislatura más que agotada
AFP

España se ha sumido en una crisis política de gran magnitud, que para los mercados internacionales se suma a otros focos de riesgo como el nuevo Gobierno populista italiano o las guerras comerciales desatadas por Donald Trump. Así se explica el serio batacazo que sufrieron este viernes los valores españoles: el Ibex cedió un 1,7%, su peor sesión desde marzo, y el diferencial del bono español respecto al alemán volvió a situarse por encima de los 100 puntos básicos. Al mercado no le gusta la incertidumbre, así que no saluda la posibilidad cada vez más cercana de elecciones anticipadas, si es que no de un heterogéneo Gobierno alternativo de izquierdas y nacionalistas.

Pese al recelo de los inversores, una convocatoria a las urnas aparece como la solución más razonable al terremoto político causado por la sentencia del caso Gürtel, que impone duras penas a los responsables de la trama y deja clara la responsabilidad del Partido Popular por tener una caja B. La gravedad de los hechos que la sentencia considera probados debilita al máximo la figura del presidente Mariano Rajoy, a quien con razón se acusa de haber sido contemplativo ante los escándalos, con una reacción tardía y tímida. El varapalo judicial por Gürtel agrava un constante desgaste del partido en el poder, afectado por otros casos de corrupción o falta de ética, cuestionado por su gestión de la crisis catalana y cuyo programa que se dice reformista está paralizado, por mucho que haya logrado sacar adelante los Presupuestos de 2018 con meses de retraso.

El líder de la oposición socialista, Pedro Sánchez, tiene todo el derecho a presentar una moción de censura, pero ese no es un camino esperanzador. Sin el apoyo de Ciudadanos, la moción solo sería viable reuniendo los votos de Podemos y los partidos nacionalistas, también los independentistas, algo chocante en pleno conflicto con Cataluña. Sería una mayoría precaria e inestable que no ayudaría a restaurar la confianza. Parece más sensato contar cuanto antes con un Parlamento renovado que pase la página de una legislatura estéril y truncada.

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