Los bufetes ‘periféricos’, al asalto del mercado madrileño

La capital atrae a los despachos que quieren crecer y consolidar su posición en el sector legal español e internacional.

Los bufetes ‘periféricos’, al asalto del mercado madrileño

Abrir oficina en Madrid para un despacho que pretende consolidarse en el mercado nacional no es solo una opción, sino más bien un requisito indispensable. En ello coinciden importantes firmas legales que, a pesar de ser originarias de ciudades como Barcelona, Sevilla, Bilbao o Valencia, no dudaron en fundar una sede en la capital como parte de su estrategia de expansión.

Y es que, como indica Javier Moreno, socio de IurisTalent y consultor en estrategia y recursos humanos del sector legal, "Madrid atrae y capta mucha inversión extranjera y del resto de España". Por ello, "los despachos con un posicionamiento ambicioso deben dar servicio a sus clientes allí donde estén".

Además, estar presentes en Madrid ofrece a los bufetes una puerta al mercado internacional, especialmente a Latinoamérica o Asia. Desde Barrilero Asociados indican que en la actualidad el comercio global conlleva que muchos de sus clientes tengan intereses o relaciones en países como China o Perú, lo que les supone trabajar con una red estratégica de alianzas, y reconocen que "desde Madrid esto es indudablemente más sencillo que desde una ciudad mediana o pequeña". También Cuatrecasas destaca que Madrid ha sido la puerta para la fusión con sus socios portugueses y su expansión en Latinoamérica, ya que a los mercados europeo y asiático ya accedían a través de Barcelona.

Esta idea de que la capital española es un punto estratégico no solo a nivel nacional sino también internacional es compartida por el despacho Broseta, que señala que "toda firma que quiera tener la ambición de crecer debe tener presencia en Madrid". Sin embargo, para RCD la importancia de la capital para las firmas legales no es solo estratégica, sino también sectorial, por el peso de la actividad financiera y la concentración de sectores regulados, como el asegurador o el bancario, en esta ciudad.

En contacto con las necesidades

Con esa intención de seguir los intereses y necesidades de sus clientes, hace unas semanas el despacho Montero Aramburu, cuya sede social está en Sevilla, manifestaba su firme apuesta por afianzarse en la capital española, con el nombramiento de once abogados, tres de ellos socios, y el traslado de su oficina a unas instalaciones más amplias. Desde el bufete explican que su aterrizaje en Madrid en 2015 a través de una pequeña sucursal estuvo motivado por el crecimiento y la expansión geográfica de su clientela, que les "exigía presencia física y estable en Madrid".

Pero Montero Aramburu no es ni mucho menos el único ejemplo, ya que forma parte de una larga lista de firmas legales que para hacerse con una posición fuerte en el mercado legal español han decidido contar con una sede en Madrid.

Cuatrecasas fue el primer despacho en dar el paso a finales de los años setenta, cuando decidió abrir oficina en la capital, aunque esta fuera "meramente representativa" en sus inicios, como indica Javier Castrodeza, socio de la firma. "En un primer momento el objetivo de esta sede era relacionarse con las Administraciones centrales para ayudar a los clientes, especialmente en el área fiscal, que era la más importante del despacho", expone.

Sin embargo, en 1987 el concepto de la oficina de Madrid cambió con la incorporación de Julián García Rubí y Javier Laorden. Ambos impulsaron la implantación del despacho en las grandes plazas de España y no solo como referente en el área fiscal, sino en todas las áreas del derecho. En ese momento, como apunta Castrodeza, "Cuatrecasas ya era referencia para las empresas catalanas y las del País Vasco (donde había abierto oficina en Bilbao en 1983) y pretendía serlo en Madrid".

También despachos con un tamaño más modesto, como Broseta, con origen en Valencia, han tomado la determinación de abrir agencia en Madrid. Rosa Vidal, su socia directora, reconoce que en 2007 la firma asumió que su crecimiento natural estaba en Madrid. Por ello, aunque la decisión fue difícil porque en ese año apenas había comenzado la crisis, están "muy satisfechos con el recorrido y con el cada vez mayor espacio que ocupan en el mercado".

Dos años antes, la firma legal RCD también abría sucursal madrileña aprovechando su consolidación en Cataluña y siguiendo su "compromiso con el crecimiento". Otros dos casos son los de los despachos Roca Junyent y Barrilero Asociados. Ambos apenas tardaron unos meses en abrir su sede en la capital española en los años noventa, tras su fundación en Barcelona y Bilbao, respectivamente.

Oficinas propias

Todos estos bufetes optaron por abrir una sucursal propia en vez de fusionarse o absorber un despacho que ya estuviera asentado en la capital, ya que consideran que es la mejor forma de mantener su identidad. Desde Roca Junyent recalcan que sus clientes les "demandaron capacidad propia para atender sus asuntos en Madrid", dado que confiaban en sus profesionales, por eso "no tenía sentido optar por otra forma de instalarse en la capital que no fuera abrir una oficina propia". Por otro lado, la filosofía de RCD de oficina única, es decir, que se cubran los asuntos indistintamente desde todas las sedes y que los socios pasen su tiempo en las distintas agencias, no contempla la posibilidad de asentarse en Madrid de otro modo que no sea una sede propia.

En cuanto a los profesionales que integran estas sucursales, la mayoría de estos despachos opta por apostar por el talento local. Buscan abogados que, además de saber cómo se trabaja en la capital española, se adapten a la filosofía de la firma. Por este motivo, suele ser habitual que al abrir delegación en Madrid se incorporen a ella abogados de otras reconocidas firmas legales que ya estaban instaladas previamente. Es el caso del despacho Montero Aramburu, que el pasado mes de abril realizó once incorporaciones en su oficina madrileña que provenían de Roca Junyent.

En cualquier caso, por las características del mercado legal de la capital, Javier Moreno considera que el perfil de abogado que buscan los despachos para sus oficinas en Madrid es fundamentalmente mercantil, complementado con fiscal y procesal, y en segundo lugar, expertos en derecho público y laboral. Además, recomienda que se fiche a abogados a nivel de socio, ya que "son los que tienen mayor capacidad comercial".

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