¿Cuánto dinero vale El Corte Inglés?

Las distintas operaciones le han dado valoraciones desde 5.000 millones hasta 14.000

Este tema vuelve a ser foco de disputa entre accionistas

El presidente de El Corte Inglés, Jesús Nuño de la Rosa, este domingo antes de la junta general de accionistas del grupo.
El presidente de El Corte Inglés, Jesús Nuño de la Rosa, este domingo antes de la junta general de accionistas del grupo.

La pregunta de cuál es el valor de El Corte Inglés lleva años coleando. Y ahora vuelve a primer plano con la disputa entre las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil (hijas de Isidoro Álvarez) y el actual presidente del grupo, Dimas Gimeno, primo de aquellas. Este posee, junto a su madre María Antonia Álvarez y su tío César Álvarez, el equivalente al 7% del grupo.

La cuestión no es fácil de resolver. La referencia más reciente es del año 2015, cuando entró en el capital la sociedad Primefin, vinculada al jeque catarí Hamad Bin Jassim Bin Jaber Al Thani. En sus últimas cuentas, depositadas en el Registro de Luxemburgo, Primefin señala que en julio de 2015, concedió un préstamo de 1.000 millones de euros “convertible en una participación del 12,25% en el grupo español”. En realidad, son 1.000 millones por el 10% de la sociedad, más el pago de intereses que sería otros 2,25%. Esa primera referencia valoraría por tanto El Corte Inglés entre 8.163 y 10.000 millones de euros (si se tiene o no en cuenta los intereses).

No es la única posible estimación. En el folleto de El Corte Inglés de la emisión de deuda en Irlanda, emitida en enero de 2015 por valor de 500 millones de euros, la compañía señalaba que “los activos inmobiliarios del grupo representan un porcentaje significativo del valor”. El folleto recoge que el valor de los inmuebles, según tasación de Tinsa, a fecha de 2013 era de 15.100 millones. Dos años después, en el folleto de pagarés de la sociedad de 2017 por valor de 500 millones, señala que en el ejercicio 2015, Tinsa valoró la cartera inmobiliaria del grupo en 16.544 millones de euros, mientras que la deuda financiera neta se valoraba en 3.692 millones, de los que 3.051 millones eran a largo plazo.

El dilema de la valoración de la empresa trae cola desde hace años. En la valoración se cruza además el sistema que tiene fijado El Corte Inglés para la transmisión de acciones para directivos y consejeros a los que se les remunera con títulos. En el momento de su retiro o su salida del grupo, los directivos o consejeros que reciben acciones se comprometían a ceder los títulos a la sociedad a un precio pactado que se corresponde con la inversión inicial más la participación en los beneficios desde el año en el que el directivo recibió las acciones.

En los juzgados

La aplicación de este sistema a cualquier accionista de la sociedad derivó en un largo proceso judicial entre 2005 y 2007. Entonces, César Areces Fuentes, hijo de uno de los fundadores del grupo y propietario del 0,695% del capital, quiso vender sus acciones y El Corte Inglés le ofreció aplicar el mismo sistema que a cualquier otro directivo: 35 millones, lo que valoraría el total del capital en 5.035 millones. Una valoración que era menos de la mitad de lo que pedía el accionista, 98,5 millones, lo que supondría una valoración de 14.000 millones.

El juzgado de lo Mercantil número 3 de Madrid dio en primera instancia la razón a César Areces al aceptar la valoración que realizó el profesor del IESE Pablo Fernández, de modelo de flujos de caja descontados, frente al Corte Inglés que quiso aplicar el valor teórico contable, modelo que defendió con los expertos Leandro Cañibano y José Antonio Gonzalo. Tras el recurso, la Audiencia Provincial revocó la sentencia del juzgado mercantil, si bien, tras un acuerdo extrajudicial, El Corte Inglés pagó algo más de 50 millones por el 0,695%: valoró la compañía en casi 7.200 millones.

Otra operación que puede aportar luz fue anunciada el 2 de enero de 2009. Fue la compra por parte de El Corte Inglés de la sociedad de cartera Ingondel, entonces propietaria del 6% de las acciones del grupo. Esta era propiedad de la familia González Delgado, y había sido constituida en 1993 para la adquisición, tenencia y enajenación de acciones de El Corte Inglés. Entonces, las partes no hicieron público el coste de la operación, pero ya en las cuentas del ejercicio 2008-2009, Ingondel aparecía en la lista de compañías propiedad del grupo, junto a las habituales Hipercor, Viajes El Corte Inglés o Bricor. En ese apartado, el valor en libros de Ingondel era de 555,7 millones de euros, lo que equivale a una valoración del conjunto de la compañía de 9.250 millones de euros.

Esta sociedad fue la que aportó a la autocartera del grupo las acciones que fueron adquiridas por Primefin en 2015.En sus cuentas de ese ejercicio, figura una “venta de inversiones financieras en instrumentos de patrimonio” de 552 millones de euros, que pasaron a la autocartera de la matriz.

En las cuentas del ejercicio 2016-2017, el administrador de esta sociedad es Carlos Martínez Echavarría, uno de los cuatro consejeros que le han pedido a Dimas Gimeno la convocatoria de un consejo extraordinario para tratar su cese. Lo curioso es que, en la última junta de Ingondel, celebrada el 27 de agosto de 2017, Gimeno, aún presidente ejecutivo de El Corte Inglés, fue nombrado presidente de esta sociedad.

Así se venden las acciones de El Corte Inglés

Accionistas. En la actualidad, en el accionariado de El Corte Inglés hay tres sociedades de cartera con participaciones relevantes, y tras las que se encuentran distintas ramas de las sagas familiares que han dominado el grupo. IASA, dominada en un 69% por las hijas de Isidoro Álvarez, Marta y Cristina, y en la que Dimas Gimeno controla un 31% junto a su madre y su tío; Cartera Ceslar, propietaria del 9% y que reúne a los herederos de Luis Areces, hermano del fundador Ramón Areces; y Cartera Mancor, de los descendientes del socio fundador César Rodríguez, con un 7%.

Venta. Si un miembro de estas carteras quisiera vender sus acciones, debe comunicarlo por escrito a los respectivos administradores. En primer lugar, estas se ponen a disposición del resto de socios. Si ninguno ejecuta la compra, la propia sociedad podrá adquirirlas tras reducir capital. Y si tampoco las adquiere, será El Corte Inglés el único posible comprador, y solo si esta también renuncia a su derecho, podrán salir libremente al mercado.

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