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Residencias para vivir mejor que un príncipe

Londres saca sus mejores galas para la boda real de Harry y Meghan

Vista del distrito financiero de Londres.

El próximo 19 de mayo se celebrará en Londres la boda del año entre el príncipe Harry de Inglaterra y la actriz Meghan Markle en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor. Un palacio que pasa por ser el más antiguo y el de mayor tamaño habitado en el mundo, ha sido el hogar de 40 monarcas y es también la residencia oficial de fin de semana de la reina Isabel.

Vivir como un príncipe es caro en cualquier lugar del mundo, pero Londres es considerada una de las ciudades con el índice del coste de vida más elevado del mundo y la vivienda no se libra de esa espiral de precios. Los nuevos duques de Sussex vivirán en Nottingham Cottage, una casa de solo 125 m2 en las inmediaciones del palacio de Kensington con solo dos dormitorios, un salón, un comedor, una cocina y un baño, pero protegida por los inmensos jardines que rodean la propiedad.

A pesar de que cierta incertidumbre planea sobre el mercado inmobiliario en la capital británica tras iniciarse el camino para salir de la Unión Europea, las propiedades en los barrios más exclusivos de la ciudad, como Kensington, Chelsea, Belgravia o Hampstead, solo están al alcance de fortunas desahogadas.

El precio de la vivienda en Londres cerró 2017 con una caída del 0,5% interanual, según la firma Nationwide Building Society, el primer descenso en los últimos ocho años. La caída más sensible, según fuentes del sector, afecta a las propiedades más caras, aquellas valoradas entre los 2,2 millones de euros y los 5,7 millones.

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