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Así combate Alemania el paro juvenil

La formación profesional dual es clave para disminuir la brecha entre la escuela y la empresa Los estudiantes pasan un 30% del tiempo de formación en la escuela y un 70% en la empresa

La tasa de paro juvenil en Alemania ronda el 7%, índice que en España supera el 30%. Para la directora de la Fundación Bertelsmann, Clara Bassols, una de las claves para comprender esta diferencia es el amplio desarrollo de la formación profesional (FP) dual en el país germano. En este modelo, el aprendizaje tiene lugar en dos espacios: en la empresa y en la escuela.

La baja tasa de paro juvenil en Alemania no es un caso aislado, sino una tendencia que también se cumple en otros países que cuentan con este sistema de formación. Es el caso de Suiza, Dinamarca o Austria. En España, la FP dual se implantó en el año 2012, pero aún sigue siendo algo minoritario. Solo el 3% de los estudiantes de FP elige la modalidad dual, a pesar de que estos últimos se incorporan en un 70% de los casos a la plantilla de la empresa en la que realizaron la formación, 20 puntos por encima de los alumnos que optaron por la FP tradicional.

En el sistema alemán, los aspirantes primero deben solicitar un empleo en las empresas y pasar su correspondiente proceso de selección, que suele durar un año. Después, con la oferta de trabajo ya confirmada, se pueden matricular en la escuela. De esta manera, se aseguran de que no haya puestos sin cubrir ni alumnos de más. Los ciclos duran entre dos y tres años y medio y permiten aprender más de 300 profesiones diferentes.

Los practicantes pasan un 30% del tiempo de formación en la escuela y un 70% en la empresa. En esta última el aprendizaje tiene la misma o más importancia, ya que las compañías deben contar con un formador certificado que guíe al alumno y ejerza de puente de comunicación entre la escuela y el lugar de trabajo. Al finalizar su formación, los aprendices deben pasar un examen, organizado de manera independiente por la Cámara de Comercio. Por ello, las empresas se esfuerzan mucho en que los estudiantes aprendan a fondo, pues si estos no aprueban, la responsabilidad caerá sobre los formadores. Además, cuanto antes estén preparados para desempeñar la profesión, antes comenzarán a ser productivos para la compañía.

Con la FP dual pasas por muchos departamentos diferentes y puedes ver lo que realmente te gusta

Diana Lengefeld, aprendiz de técnico comercial

Cada aprendiz supone un desembolso de alrededor de 18.000 euros, en su mayoría sufragados por la empresa. La formadora de la marca de moda Seidensticker Claudia Rickert hace hincapié en que “aunque la FP dual sea un gasto para la compañía, se recibe mucho de vuelta de los aprendices porque serán los expertos del futuro, y como rotan por todos los departamentos, no hay nadie que conozca la empresa mejor que ellos”.

Por su parte, los discípulos, además de la formación, obtienen de la empresa una retribución que gira en torno a los 700 euros, aunque depende del sector y del curso en el que se encuentren, de carácter obligatorio. Este fue el principal motivo de Luca Mattina, aprendiz en la compañía de automatización Beckhoff, para optar por la FP dual. “Quería tener un salario para mantenerme por mí mismo y no depender de mis padres”, comenta este estudiante de automatización electrónica. Uno de los grandes problemas de la FP dual en España es que la retribución no es obligatoria en todas las comunidades, con lo que los alumnos encuentran menos motivación para optar por esta modalidad.

La aprendiz de técnico comercial Diana Lengefeld estaba en su tercer año de Derecho, cuando se dio cuenta de que la universidad no era para ella. “Antes de empezar a estudiar, no sabes de qué va la carrera. Con la FP dual pasas por muchos departamentos diferentes y puedes ver lo que realmente te gusta”, reconoce la estudiante, que el año pasado fue reconocida como una de las mejores de su región. Un cambio que, lejos de verse como una marcha atrás, resultó ser la mejor decisión posible.

Otro de los alicientes por los que los jóvenes se decantan por la FP dual es que aprenden con las últimas tecnologías de las que disponen las empresas, herramientas que ninguna escuela o universidad podría permitirse. Además, las instituciones tratan de nivelar las desigualdades derivadas de formarse en empresas más humildes. Para subsanar esto, la Cámara de Comercio alemana ofrece a los aprendices de las pymes prácticas y cursos complementarios.

Los alumnos adquieren conocimientos realmente necesarios y están permanentemente en contacto con sus empleadores

Clemens Wieland, director de proyectos de Bertelsmann Stiftung

Las empresas no obtienen rentabilidad del estudiante hasta aproximadamente el tercer año, pero consideran este gasto como una inversión, la manera de forjar su cantera. El objetivo de los empleadores es quedarse con todos los aprendices que seleccionan. Así lo reconoce el director de Zerspanungstechnologie Poggengerd, Peter Poggengerd, una empresa dedicada a la fabricación de piezas para aeronáutica, medicina y automoción de gran precisión. Para el empresario, la FP dual es la principal forma de incorporar nuevos trabajadores y “la clave del éxito”. Él mismo realizó esta formación antes de cursar ingeniería mecánica y asegura que tiene grandes problemas para encontrar operarios cualificados. Los aprendices que se forman en su empresa cobran alrededor de 700 euros mensuales, mientras dura su formación, y cerca de 3.000 euros una vez que se han graduado.

Alrededor del 70% de los aprendices permanece en la empresa con un contrato laboral una vez que ha finalizado sus prácticas. Y en numerosas ocasiones, el rechazo no viene por parte de la empresa, sino que se debe a que el aprendiz decide continuar su formación para incorporarse al mercado laboral más adelante. Es el caso de Lars Vieth, que tenía claro que quería estudiar Diseño Comunicativo en la universidad, pero decidió aprender primero la parte práctica con una formación profesional dual en diseño gráfico. Sus padres y profesores le animaron a seguir este camino porque “ven lógico aprender un oficio antes de ir a la universidad”, asegura. Además, aunque la matrícula de la universidad es gratuita en Alemania, muchos utilizan el dinero que ganan como aprendices para mantenerse mientras estudian.

También existen los grados universitarios duales con los que los estudiantes obtienen un título universitario y de FP dual al mismo tiempo. No sin esfuerzo, pues su formación les ocupa seis días a la semana: tres en la empresa, dos en la universidad y uno en la escuela. Estos grados cuentan con el mismo valor académico que la universidad tradicional, y son muy valorados por las empresas por su alto contenido práctico y lo difícil que es acceder a ellos.

Así se identifican mejor con los valores de la empresa

Claudia Rickert, formadora de la marca de moda Seidensticker

Los alumnos de FP dual son muy apreciados en el mercado laboral porque, durante su formación, “adquieren conocimientos realmente necesarios y están permanentemente en contacto con sus empleadores”, asegura el director de proyectos de Bertelsmann Stiftung, Clemens Wieland. Las compañías valoran tanto a estos aprendices que si se marchan a la universidad, tratan de seguir en contacto con ellos para que se reincorporen al acabar su formación. Al estudiante Malte Schweppe, la empresa en la que trabaja de técnico comercial, Seidensticker, le financia su etapa como estudiante de Empresariales en la universidad para que continúe con ellos. “Así se identifican mejor con los valores de la empresa”, asegura Rickert, su formadora.

Los que eligen complementar su formación profesional con un título universitario celebran entender mejor la teoría al haber estado tan cerca de la práctica. Al contrario que en España, donde muchas veces la formación profesional es vista como un fracaso, en Alemania, el entorno de los estudiantes apoya y celebra que se inclinen por esta opción, pues consideran que es el camino lógico. De hecho, el 50% de los que la cursan cuentan con selectividad, es decir, que podrían ir a la universidad, pero han decidido no hacerlo o posponer su entrada.

En el curso 2016-2017, 24.000 estudiantes optaron por la FP dual, ofrecida por 10.000 compañías y 900 centros educativos en España. Un sistema que aún tiene que despegar en el país, pero que podría convertirse en el puente para reducir la brecha entre formación y empresa.

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