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GE da 100.000 millones de razones para separar al presidente del CEO

El nuevo jefe, John Flannery, dice que quiere crear una "cultura corporativa más responsable"

General Electric ha dado a sus accionistas 100.000 millones de razones para separar los roles de consejero delegado y presidente. Esa es la cantidad de dólares del botín de los inversores que se ha fundido el grupo industrial desde que John Flannery reemplazó a Jeff Immelt el pasado agosto. El nuevo jefe dice que quiere crear una cultura corporativa más responsable. Y eso comienza por la cúpula: una propuesta para separar los roles merece el apoyo de los inversores en la reunión anual de esta semana.

Los accionistas del grupo con sede en Boston, que anunció el viernes pérdidas en el primer trimestre de 1.200 millones de dólares, han sido demasiado tolerantes con un consejo enorme e indolente. Durante más de tres décadas, los consejeros dejaron que Immelt y su predecesor, Jack Welch, manejaran la empresa como si fueran emperadores.

El nuevo consejo es más pequeño. Pero contar con un consejero independiente jefe, Jack Brennan, que proviene de la inversión pasiva, no es suficiente para “impulsar una cultura de responsabilidad”, como prometió Flannery. Ahí es donde entra en juego una propuesta presentada, como en años anteriores, por Kenneth Steiner, que requiere que el presidente del consejo sea independiente.

El año pasado, cuando Immelt usaba dos aviones corporativos –uno vacío– para sus viajes, prometía impulsar grandes iniciativas, y se ponía como objetivo alcanzar unas ganancias de dos dólares por acción, una cuarta parte de los accionistas respaldaron la medida de Steiner. Ahora debería tener más apoyo, puesto que los analistas dudan de que consiga 1 dólar por acción en ganancias.

Separar los roles permite al CEO centrarse en dirigir el negocio. Casi la mitad de las compañías del S&P 500 ya han hecho la separación, y es el motivo de su obligatoriedad en mercados como Reino Unido.

Demasiados CEO estadounidenses consideran como un estigma tener un presidente independiente mirando por encima del hombro. Una pena, cuando tener a alguien que puede actuar como caja de resonancia ante los accionistas –y que ponga freno a los aviones vacíos– debería ser visto como un beneficio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Daniel Domínguez, es responsabilidad de CincoDías.

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