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Qué hacen en Europa para combatir el desempleo juvenil

Las empresas belgas destinan el 1% de la masa salarial a inserción laboral La mayoría de países apuesta por modelos de FP dual

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez.

La tasa de paro juvenil duplica a la general en la mayoría de los países europeos. En España, el desempleo juvenil multiplica por 2,3 la tasa de paro general de la población (37,9% de los jóvenes están en paro frente al 16,5% de la media nacional) frente al 2,2 en que se multiplica de media en Europa. Incluso en los países con alta inserción laboral de los jóvenes como Alemania, su paro juvenil multiplica por 1,7 el desempleo medio de su economía.

En los últimos años en el seno de la UE se han tomado distintas medidas para combatir el desempleo de los más jóvenes. La más conocida es el programa de Garantía Juvenil, que desde 2013 cada país ha debido adecuar para que cualquier joven en los cuatro meses siguientes a terminar sus estudios o quedarse en paro reciba una oferta de trabajo, prácticas o formación.

En España la traslación de este programa está siendo lenta. La tasa de paro juvenil se ha reducido 20 puntos hasta el 36%, pero no ha sido hasta los Presupuestos del Estado de 2018 cuando el Gobierno ha incluido dos claros incentivos económicos a los contratos de formación y a la conversión de estos en fijos.

Pero ¿qué están haciendo en otros países europeos? El Grupo Adecco y el Club de Excelencia en sostenibilidad acaban de realizar un estudio analizando las políticas públicas y privadas que se están llevando a cabo en el terreno internacional para luchar contra el paro juvenil.

Estas son algunas de las mejores prácticas en la UE:

Países nórdicos. Los países del norte de Europa fueron precursores en aplicar este plan. En 1984 se introdujo en Suecia por primera vez la Garantía Juvenil; le siguió Noruega en 1993; y Dinamarca y Finlandia en 1996. Tras varias revisiones, actualmente estos países evitan que un joven esté más de tres meses en paro o sin estudiar. En esos tres meses tras finalizar los estudios o quedarse en paro, los servicios públicos de empleo les hacen una evaluación personalizada y les ofrecen una solución. “No sólo se trata de conseguirle un trabajo, en muchas ocasiones lo que requieren es una oportunidad de estudio académico o profesional, o alguna otra medida de activación”, precisan los autores de este estudio. Un peritaje realizado por el Fondo Europeo en 2011 certificó que tras los tres primeros meses en el paro, el 83,5% de los jóvenes que buscaban empleo en estos países, recibieron una oferta de empleo o formación.

En Suecia hay también un sistema (traineeejob) parecido a la FP dual (50% formación y 50% prácticas laborales en una empresa) en el que se subvenciona en parte a los instructores de las empresas.

Alemania. En este país, la denominada Guía sobre las carreras profesionales, que consiste en un sistema de orientación sobre las profesiones existentes, es una asignatura más desde los primeros niveles de la educación.

Esto ha contribuido, por ejemplo, a dar el prestigio que tiene en este país la Formación Profesional, en particular la modalidad dual (dos tercios del grado se estudian trabajando con un contrato laboral en una empresa). Así, aproximadamente la mitad de los estudiantes optan por esta modalidad. Si bien el sistema no está exento de problemas como la existencia de regiones con escasa oferta de puestos de FP dual y, por el contrario, otras regiones donde un gran número de puestos de formación profesional se quedan sin cubrir. Además, Alemania acaba de realizar una reforma que conecta la FP con la formación continua de los trabajadores.

Reino Unido. Recientemente se ha dado pleno control a las empresas de los fondos destinados a las prácticas de los aprendices. Además, el Gobierno ha aprobado dotaciones de fondos adicionales y colaborado con el sector empresarial para asegurarse de que se alcanzan los resultados previstos. Cerca de 1.000 empresas de ingeniería, servicios de asesoría legal y salud y asistencia social, análisis de datos o construcción y mantenimiento de aeronaves forman parte ahora de éste programa en el que el empresario diseña las prácticas empresariales en sus sectores y compañías.

Dinamarca. Este país ha desarrollado recientemente una reforma de su formación profesional que refuerza y facilita la posibilidad de acceder a una enseñanza superior a través de la FP. Entre estas medidas el Ejecutivo ha introducido notas de corte para acceder a la formación profesional e itinerarios profesionales especiales para los mejores alumnos. Y ha mejorado la formación continua del profesorado y ha aumentado las horas lectivas a los alumnos.

Bélgica. Según este estudio, este país “es un gran ejemplo de lucha por la inserción de jóvenes al mercado laboral”. Desde 1989 todos los empresarios tienen que destinar el 1% de la masa salarial de la compañía a la activación del empleo de los colectivos más vulnerables, y la inserción de los jóvenes se llevan una cuarta parte de ese dinero. Es más, desde 2015 la mitad de esta contribución se destina a menores de 26 años; sobre todo para crear más de 8.000 nuevos puestos de FP. Además, la ley laboral belga obliga a todas las empresas de cualquier tamaño a crear un número de puestos de formación equivalente a al menos el 1% de la plantilla.

Chipre. Cuenta con un programa público que incluye seis meses de formación práctica y experiencia en la empresa y 20 horas de participación flexible en seminarios. Los graduados reciben un salario mínimo de 1.100 euros más 100 euros de subsidio.

El Estado costea el 80% de estos costes a las pequeñas empresas; el 70% en las medianas y el 60% en las grandes. Los graduados deben haber completado al menos tres años de educación en cualquier disciplina y no tener más de 12 meses de experiencia laboral relevante.

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