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En 10 años, la flota de su empresa será eléctrica

Ikea, Unilever o DHL, pioneras en el uso de coches más limpios El Gobierno impulsa esta tecnología con 67 millones de euros

Flota de coches Alfa Romeo a la espera de ser entregados a directivos. Cinco Días

Ya no parece un brindis al sol. Las empresas españolas que recurren a las compañías de renting para nutrir sus flotas van a tener que pasar por el embudo del coche eléctrico, de gas o híbrido. Y no tardarán mucho en hacerlo. Las principales firmas de renting han anunciado que la mayoría de sus automóviles serán limpios dentro de diez años.

El Gobierno está por la labor de potenciar esta tecnología y ya ha montado un nuevo plan de ayudas, dotado con 66,6 millones de euros, y casi todos los fabricantes están a punto de lanzar más modelos al mercado.

Hasta ahora el suministro era uno de los principales problemas para el renting, fundamentalmente entre los vehículos comerciales ligeros o pesados, donde el déficit es mayor. Pero también la insuficiencia de estaciones de recarga en España –unas 4.500 frente a las 29.000 existentes en Holanda o las 18.000 de Alemania–, junto a la escasa autonomía, son aún asuntos que resolver.

“Está habiendo apoyo institucional para las energías alternativas”, dice Agustín García, presidente de la Asociación Española de Renting (AER), pero el ritmo de incorporación de eléctricos (más de 37.000 vehículos) dista mucho de las previsiones del plan nacional de alcanzar los 150.000 eléctricos en el año 2020.

Aun así, todas las empresas de arrendamiento financiero están ya desarrollando planes para ir sacando de circulación a los coches de combustible, sobre todo de las grandes ciudades, por las restricciones impuestas por los ayuntamientos y por el declive del diésel, si bien no todas van al mismo ritmo.

LeasePlan es una de las más ambiciosas. Para 2030, todos sus coches serán eléctricos, aseguran. Entre otras cosas, “porque nadie ya va a desarrollar motores diésel y porque hay una tendencia creciente entre los clientes hacia esta nueva tecnología”. Un órdago que, a juicio de García, “tirará del resto de las compañías”.

“Cuando aparece una tecnología disruptiva, el desarrollo primero es lento, pero la masificación lo hace más barato y el uso se extiende (al igual que ha ocurrido con el móvil). Y ante la igualdad de costes, el cliente prefiere el eléctrico”, afirma David Henche, director de marketing de LeasePlan.

Su órdago forma parte de una iniciativa global de transporte (de la que participan empresas como Ikea, Unilever o DHL, entre otras) para acelerar la incorporación de los vehículos eléctricos en las flotas de empresa.

El sistema que va a utilizar LeasePlan para resolver el problema de la recarga es ofrecer a los clientes la posibilidad de incluir en las cuotas mensuales el coste que supone la instalación de la electrolinera.

“Una cosa es querer y otra poder, porque primero hay que solucionar el problema de las baterías, la recarga y la autonomía”, puntualiza Pedro Malla, director general de ALD Automotive.

Además, con esta tecnología es muy difícil ofrecer soluciones para el transporte pesado de mercancías. “Hay otro mundo fuera de las grandes ciudades”, mantiene Malla, donde sí visualiza el arraigo de la tecnología eléctrica o híbrida.

Así y todo, estima que dentro de diez años, más del 50% de la flota de ALD Automotive será eléctrica, aunque seguirá conviviendo con los vehículos de combustión. “La flexibilidad de los contratos, alternando eléctricos para ciudades y combustión para carretera, será clave”, añade.

En las furgonetas y el transporte de mercancías es donde el renting ve mayores problemas para la electrificación a corto plazo, ya que se trata de un segmento totalmente dieselizado y, de momento, con pocos modelos eléctricos en el mercado.

Vehículos en renting de ALD Automotive. Cinco Días

“Actualmente, a una furgoneta eléctrica no le sacas más de 150 km de autonomía porque le metes 400 kilos de carga”, asegura Fernando Cogollos, consejero delegado de Northgate Renting Flexible, cuya flota está compuesta en un 75% de camionetas.

Esta compañía va a apostar también fuerte por el gas natural, “mucho más barato, porque el eléctrico sin plan Movalt en vigor eleva la cuota en 100 euros al mes y lo que necesitan los profesionales son soluciones económicamente viables”, asevera.

Northgate prevé que en 2025 la mitad de su flota de turismo sea eléctrica y el 25% de sus furgonetas, eco, de gas natural –“cuyas cuotas mensuales se pueden sacar al mismo precio que el diésel”– e híbridos.

En Arval no se plantean un objetivo concreto en diez años sino en “ir hacia unos máximos de electrificación, pero dependerá de la demanda”, arguye Manuel Orejas, su director de desarrollo. De hecho, Arval ya ofrece al cliente la alternativa más ecológica ajustada a sus posibilidades de gasto. Porque “el eléctrico es caro y uno de los factores que lo encarece es la inexistencia de un mercado de segunda mano, que determina el valor residual del vehículo. Hasta que no exista, no se abaratará el renting de los eléctricos”, sostiene.

De momento, está ganando la batalla la electrificación, pero “también se está arraigando el gas, que alcanza 600 km de autonomía y es más barato”, añade.

“El cliente es de opinión ecológica, pero no quiere pagar más”, dice Rocío Carrascosa, consejera delegada de Alphabet, una compañía que permite a los clientes probar el eléctrico durante seis meses y, si no queda conforme, volver al de combustión. Por eso, “es muy osado hablar de plazos, sin embargo, habrá un cambio de tendencia en 2025”, año en el que la compañía prevé que el 50% de su flota será ecológica.

En Alquiber buscan soluciones inmediatas. Por ello, ya están apostando por vehículos de gas (GNP y GLC) e híbridos, tanto en turismos como en industriales, como transición del diésel al eléctrico.

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