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Zuckerberg podría aprender de Jamie Dimon

El jefe de JP Morgan expone en público con frecuencia la visión del banco

Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan Chase.

Mark Zuckerberg podría aprender de Jamie Dimon. En la década transcurrida desde la crisis financiera, el jefe de JP Morgan ha confrontado regularmente los problemas y ha explicado la estrategia de la empresa. Las redes sociales, como los bancos, dependen de la confianza para sobrevivir y prosperar. El fundador de Facebook haría bien en admitirlo.

La red de Zuckerberg es un intermediario que usa su conocimiento detallado de los clientes para vender publicidad dirigida. Su reputación ya estaba sufriendo una serie de revelaciones sobre cómo se usaba la red para vender productos falsificados y difundir noticias falsas. La noticia de que una consultora británica utilizó datos de millones de usuarios de Facebook obtenidos indebidamente para influir en las elecciones presidenciales de 2016 en EE UU creó un escándalo político y borró más de 70.000 millones de dólares de la valoración de mercado de la empresa. Si se pierde la confianza de los anunciantes o de los clientes, pueden producirse pérdidas mayores.

JP Morgan se enfrentó a una amenaza similar durante la crisis. Dimon lo evitó en parte al defender las posturas del banco en público y a menudo. Utiliza su carta anual a los accionistas para explicar la estrategia del grupo y dar su opinión sobre todo, desde la economía hasta la regulación bancaria. En 2015, explicó cómo las normas sobre trading de bonos habían reducido la liquidez del mercado. Si acaso, opina demasiado. Utilizó su última carta, el jueves, para hablar de diversidad, la reforma del sistema sanitario, las guerras comerciales y los empleos para expresidiarios, entre otros temas. Pero Dimon habla con franqueza, lo cual lo convierte en un defensor creíble de la compañía.

Zuckerberg raramente habla excepto en formatos cuidadosamente restringidos. Cuando surgen problemas, tiene un largo historial de disculparse por sus errores en la gestión de la privacidad, y de prometer hacerlo mejor. Eso provoca escepticismo. Sus tiempos no ayudan: tardó cuatro días en responder a las acusaciones del mal uso de los datos.

La compañía ofreció algunos remedios claros el miércoles, pero sigue habiendo mucha opacidad. La imprecisión, la lentitud y la incompletitud no son la forma de recuperar la confianza.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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