“Para invertir analizamos por satélite la ocupación de los aparcamientos de Ikea”

El banco estadounidense tiene un equipo de 60 físicos, matemáticos e ingenieros recopilando millones de datos

Utilizan herramientas de inteligencia artificial y aprendizaje automático para buscar oportunidades

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Osman Ali, gestor de fondos de Goldman Sachs.

Goldman Sachs es uno de los grandes bancos de Estados Unidos, con una capitalización bursátil cercana a los 100.000 millones de dólares. Osman Ali dirige el equipo de inversión cuantitativa, una estrategia que maneja 135.000 millones de dólares de activos. Uno de los fondos que gestiona ha sido reconocido como el mejor del mundo 2017, tras rentar un 67,5% en cinco años.

La inversión cuantitativa comenzó en los años setenta, poniendo el foco en la cuantificación y la modelización de los datos financieros que suministran las compañías, así como de la estructura del mercado (flujos de compras y ventas, tendencias de precios...) para tratar de predecir la evolución de las acciones. Priorizaba este enfoque más científico, más aséptico, frente a un conocimiento más profundo de los intangibles de una compañía.

Con la irrupción hace 10 años del tratamiento masivo de datos (big data, como se conoce en inglés a este fenómeno), el análisis cuantitativo cambió por completo. De acuerdo con Goldman Sachs, el 90% de todos los datos que hay en internet se ha generado en los dos últimos años, y tan solo el 2% son analizados. Para 2020 se calcula que la generación anual de datos alcanzará los 44 zetabytes (que son 4,4 billones de gigabytes).

“Cuando comenzamos con el uso masivo de datos para invertir nos concentramos especialmente en las noticias. Diseñamos programas muy potentes que podían analizar en tiempo real todo lo que se publica de una compañía, y así calibrar si la percepción pública era positiva o negativa”, explica Ali.


Equipo de 'geeks'

Su equipo tiene más parecido con los protagonistas de The Big Bang Theory que con un grupo de tiburones financieros de Wall Street. Para tomar las decisiones de inversión, el equipo de gestores se basa en el reporte de un grupo de 60 especialistas en tecnología, con formación en matemáticas, física, computación, ingeniería... pero también en liguística o geografía. Los quants (como se define a estos perfiles profesionales más técnológicos) buscan bases de datos debajo de las piedras y crean programas y algoritmos que los conviertan en información valiosa para tomar decisiones de inverión.

“La variedad de formación y de orígenes es amplia”, apunta Ali. “Hay compañeros informáticos, economistas, con licenciaturas en arte o Historia... pero siempre con una característica común: deben ser buenos programadores”. De los otros tres gestores de la estrategia Goldman Sachs Core Equity Portfolio, uno es de origen ruso (Len Ioffe) y es un genio jugando al ajedrez y otro es japonés (Takashi Suwabe), experto en el mercado de inversores institucionales nipones.

De las diferentes estrategia englobadas bajo la marca Core Equity, Ali tiene responsablidades sobre fondos con un perfil de inversión en valor, especializados en seleccionar acciones de compañías infravaloradas, sólidas y con buenas perspectivas de crecimiento. Tienen activos bajo gestión por 35.500 millones de dólares.

Pero, ¿cómo se puede aprovechar el procesamiento masivo de datos para tomar decisiones de inversión? A veces, mirando desde el cielo.


Uso de imágenes por satélite

Lo habitual en los gestores convencionales es esperar a la publicación de los resultados trimestrales de una compañía para valorar si aumentar o reducir la inversión. También se va modulando cuando se hacen públicos datos macroeconómicos de un país o indicadores adelantados de confianza empresarial.

“Nosotros tratamos de adelantarnos al mercado como podemos”, explica Osman Ali. “Una de las técnicas que utilizamos es el análisis de grado de ocupación de los aparcamientos de grandes cadenas de tiendas, como Ikea. Observamos una imagen por satélite del parking a determinada hora y la comparamos con la registrada el día anterior, o el mismo día hace un año, o con el grado de ocupación del aparcamiento de un competidor. Esto nos permite predecir cuál va a ser la tendencia de los ingresos de una compañía antes de que presente sus resultados”, explica.

El equipo de análisis cuantitativo de Goldman Sachs también utiliza esta misma técnica con las visitas a las páginas web de las compañías. A través de herramientas agregadoras del tráfico en internet, comprueban cuántos usuarios llegan a las páginas de una aerolínea o de un comercio de muebles, y así tratan de anticipar cuál está siendo la evolución de las ventas online en tiempo real.

“Utilizamos también datos sobre ubicación exacta de tiendas. ¿Dónde están vendiendo exactamente? ¿Dónde tienen las oficinas centrales? ¿Dónde están sus fábricas? Y esos datos los cruzamos con datos sobre evolución macroeconómica. ¿Están situados en lugares que crecen o que se contraen?”, comenta Ali.


Proceso de inversión

El proceso de inversión parte de una selección del universo de compañías en las que pueden invertir. Las características que buscan son parecidas a las de otras gestoras especializadas en el estilo de inversión en valor: empresas con un negocio fuerte, que estén infravaloradas, que se puedan beneficiar de grandes tendencias del mercado y que tiengan una buena percepción por parte del público. La gran diferencia con otras firmas es que el equipo de Goldman busca fuentes alternativas de información, o al menos un enfoque diferente a datos públicos, para tratar así de desmarcarse de la información que tiene todo el mercado.

“Un buen ejemplo es lo que hacemos con las notas de prensa y presentaciones que ofrecen las compañías trimestralmente para explicar sus resultados. Nosotros no nos quedamos en los números. Tenemos programas propios que son capaces de analizar qué tipo de palabras se están utlizando. Monitorizamos los discursos de los directivos y vemos si hay adjetivos que han utilizado por primera vez, sin tienen un tono positivo o negativo, si hablan de temas similares a los de la competencia. Son datos muy valiosos”.

Los resultados de gestión avalan su estrategia. Hace unas semanas, la firma de análisis de fondos Morningstar reconoció al fondo Goldman Sachs Global Core Equity como el mejor fondo global de renta variable, una categoría en la que compiten cientos de fondos de inversión de todo el mundo. Este vehículo ha logrado un rendimiento medio anual del 13,5% durante los últimos cinco años.

Además de mirar con lupa y ordenador las declaraciones y comunicados de los directivos de las empresas, Osman Ali y su equipo siguen analizando exahustivamente el tono de las noticias que se publican sobre cada compañía. “Los periodistas suelen conocer el sector en profundidad y su visión sobre una empresa está bien informada”. En cambio, cada vez prestan menos atención a toda la información que procede de las redes sociales. “Hay demasiado ruido, muchas veces no sabemos exactamente quién está haciendo un comentario o una crítica. Es un terreno que se presta demasiado a la manipulación, por eso consideramos que no aporta mucha información valiosa a la hora de decidir dónde invertir”.

Otro caso de éxito de su estrategia tuvo que ver con las aerolíneas. En 2015, el petróleo estaba muy barato y los indicadores de consumo eran positivo, dos factores que contribuyen a que se vendan billetes de avión, y se revaloricen las aerolíneas. Sin embargo, las cotizaciones estaban estancandas. ¿Por qué? “Era por la epidemia del Ebola que había en África. Los inversore stemían que se extendiera. Decidimos salir de las aerolíneas y monitorizar la conversación global sobre el Ebola. En cuanto cayó la intensidad, volvimos a invertir, y fue un éxito”.

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