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Marieta Jiménez: “Las mujeres tienen ambición, quieren ser directivas”

Desde hace un año dirige la filial española de la química y farmacéutica

Cree en el liderazgo generoso, en influir, más que en mandar

Marieta Jiménez, presidenta de Merck.

Es farmacéutica de profesión, industria en la que ha trabajado durante más de dos décadas. Marieta Jiménez (Ciudad Rodrigo, Salamanca, 1966) dirige desde hace un año la filial española de Merck, después de dos años en el mismo cargo en Suecia. En 2014 se incorporó a la citada firma como directora de fertilidad, endocrinología y medicina clínica en nuestro país. Anteriormente, trabajó en AstraZeneca, Wyeth y Lilly. Es una mujer que transmite serenidad, tal vez porque desde hace años se aplica en mindfulness.

¿Qué enseñanzas se ha traído de Suecia?

El liderazgo no es tan jerárquico como aquí, es mucho más de consenso, de toma de decisiones conjunta. Todo el mundo tiene opinión, eso requiere de mucho más tiempo, pero todos asumen una parte de esa decisión. Todo esto garantiza el resultado. Es una sociedad sencilla, directa, responsable con el medio ambiente, avanzada en temas de diversidad y de conciliación, tanto del hombre como de la mujer. En cuanto al sistema sanitario prima la sostenibilidad.

¿Esto qué significa?

Que prima la innovación. Cuando se aprueba un medicamento pasan entre dos y tres meses hasta que está disponible. Esto quiere decir que la manera de gestionarlo es sostenible. Además, tienen un sistema de copago, una manera de gestionar el acceso a la innovación. Suecia es un Silicon Valley en medio de la nieve. Hay mucho emprendedor.

¿Qué puede implantar de todo esto en España?

Me he incorporado en una situación positiva desde el punto de vista económico, pero además también hay un crecimiento del sector farmacéutico y nuestro como compañía. Somos una empresa de biotecnología de más de 350 años con un foco en la innovación. En los últimos cinco años no hemos tenido oportunidad de lanzar un nuevo producto, y ahora tenemos dos nuevos productos dentro del área de inmunología en el campo de la esclerosis, y en inmuno-oncología. Esta innovación supone un diálogo con la Administración para poner en marcha estos productos.

Han invertido cinco años en dos nuevos productos, ¿el largo plazo es importante?

Un proceso de investigación es largo, se pueden invertir hasta diez años en un producto. El largo plazo está en nuestro ADN. Además somos una empresa familiar, que se encuentra en la 13ª generación. Nuestra empresa es, a partes iguales, farmacéutica y química, área en la que se desarrollan materiales que se aplican a la electrónica o a la energía. Otro objetivo, que tenemos a nivel local, es dar a conocer lo que somos como empresa.

¿Cuántos empleados tienen en España?

Somos mil empleados, tenemos tres fábricas y tres sectores de negocio, además de ser biofarmacéutica, tenemos una amplia gama de productos y tecnologías relacionadas a las ciencias, con el fin de desarrollar medicamentos de origen químico y biotecnológico. Somos una empresa de ciencia y tecnología. La clave está en diversificar, pero además tenemos un programa para fomentar la diversidad y la mujer.

¿En qué consiste?

Se llama Healthy Women, Healthy Economies (HWHE), con el que pretendemos mejorar aspectos de la salud de las mujeres, muchas de ellas sufren esclerosis, para que repercuta en la economía. También trabajamos en todo lo que tiene que ver con el talento y la ciencia, con la cantera de investigadores. Tenemos acuerdos con centros y universidades científicas para que el talento no se vaya fuera. Es bueno que el talento tenga libertad para formarse en otros países, pero luego debe tener la oportunidad de trabajar en España.

¿Existe un liderazgo femenino?

Es el estilo que practico. Sobre todo escucho, la estrategia se enriquece mucho con distintas visiones. Hay una parte de motivación, de influir, no de mandar, es un liderazgo de adaptación a los demás. Cuando tenía jefes te decían que de casa había que venir motivado, y tampoco es eso. Se trata de hacer el esfuerzo por entender al otro, creo en el liderazgo generoso. Soy mujer, y esto viene de naturaleza, es un liderazgo abierto. Los hombres siempre han actuado siendo más ejecutivos, más directivos.

¿Le ha costado llegar al puesto que ocupa?

He trabajado mucho en mi vida, he hecho una carrera de mucho contenido. Empecé como técnico y siempre he tenido que demostrar capacidad, conocimiento y resultado. Todo esto me ha dado una base para entender todas las áreas de una organización. También conviene analizar los datos, hay menos del 20% de mujeres en los consejos, y un 14% en los comités de dirección. Es una excusa frívola decir que esto se debe a que las mujeres quieren dedicarse a la familia. Hay que analizar lo que pasa y hacer propuestas para que no suceda. Tenemos que asegurar planes de diversidad y de desarrollo profesional. Nosotros en los puestos intermedios tenemos un 40% de mujeres, y en el comité ejecutivo, un 30%. Hay hueco de mejora y debemos trabajar en programas de mentoring para que las mujeres puedan llegar a puestos directivos. Las mujeres también tienen ambición, quieren llegar a puestos de dirección.

El sector farmacéutico tiene mala imagen, ¿cómo se puede mejorar?

Las cosas se cambian con comunicación, honestidad y transparencia. Es bueno reconocer los errores para construir. Llevo más de 20 años en este sector y lo conozco bien. Dedico 15 horas al día a estar orgullosa de lo que hacemos. No olvidemos que el proceso de desarrollo de un producto que va a salvar vidas es maravilloso. Como sector debemos trabajar abiertamente y comunicar lo que hacemos bien para que la gente lo conozca.