Carlos Soria: “En España no se trata bien a los mayores”

El alpinista de 79 años parte este lunes hacia Nepal

Ifema patrocinará su expedición al Dhaulagiri tras meses sin encontrar sponsor

Carlos Soria: “En España no se trata bien a los mayores”

Tiene un reto y no piensa renunciar a él. Ni la edad ni la dificultad para encontrar un patrocinador frenan a Carlos Soria (Ávila, 1939), que recién cumplidos los 79 años parte este lunes a Nepal, en búsqueda de la cima del Dhaulaguiri, la séptima más alta del mundo (8.167 metros). Ya lo intentó en septiembre, y solo 300 metros le separaron de coronar su decimotercer ochomil, pero Soria no quiso poner en riesgo a su equipo cuando la meteorología se volvió en contra. Desde entonces, trabajó en la búsqueda de un patrocinador que le ayudara a volver con su expedición. Lo encontró en Ifema, casi a última hora.

El patrocinador tardó en llegar, pero llegó. ¿Le ha condicionado la preparación de su nuevo reto?

No, eso da igual. Siempre se cierra todo a última hora. Sí me gustaría tener alguna vez un par de meses tranquilo para no pensar en otra cosa. Pero la expedición es fácil de preparar [viaja con su alpinista de apoyo, Sito Carcavilla, un cámara, Luis López Soriano, y un doctor, Carlos Martínez, más los sherpas]. Me influye la tensión a última hora, pero iba a ir con o sin expedición.

Me siento contento con la edad que tengo

 

¿Cree que la edad ha sido el motivo para no tener antes un patrocinador?

Es algo que me han dicho, pero no directamente una empresa. Si fuese el motivo me parecería injusto. Nunca he tenido ningún percance, ni un escándalo, demostré en septiembre que todavía estoy en condiciones de estar al lado de la cumbre. Si dicen que les frena la edad que digan lo que quieran. Eso no lo puedo cambiar. Me siento contento de la edad que tengo y de mandar ese mensaje a mucha gente, de que se pueden hacer las cosas y cumplir los sueños a pesar de los años. Vamos a un mundo donde va a haber más gente mayor, más jubilados, y es un mensaje importante.

¿Qué cree que le aporta a las marcas?

Además de publicidad, les doy seguridad de que voy a hacer las cosas bien, que no voy a armar ningún escándalo arriba, y que voy a ser prudente. Que puede haber un accidente, pero no porque lo provoque por una tontería. Doy bastante seguridad.

¿La prudencia no vende?

A mí no me importa si vende más o menos, yo sigo mi filosofía, que es contar las cosas como son. La primera vez que fui al Kanchenjunga [8.586 metros], me bajé a 300 metros de la cumbre. Subieron diez personas y cinco no bajaron. La cuerda se había acabado más abajo. Yo no soy el más listo del mundo, pero siempre tengo en la cabeza que además de subir tengo que bajar, y que debo tener fuerzas y estar en las circunstancias óptimas para bajar al campo base.

¿Qué le sigue dando la montaña?

Es mi vida. No he sido nunca un profesional, quizá cuando me he jubilado. Siempre he hecho alpinismo junto a mi familia. Eso me hace muy feliz. He tenido mi trabajo y lo he compaginado con la montaña con la misma pasión. Si hubiese sido solo tapicero quizá sería más rico, o habría montado una fabrica. Pero he ido haciendo lo que me gustaba y estoy satisfecho por ello. Además, cuando no pueda subir ochomiles podré subirme a la Pedriza. La naturaleza siempre me ha interesado y me seguirá interesando mientras viva.

Cuando no pueda subir ochomiles podré subirme a la Pedriza

 

Lleva trabajando desde los 11 años, y tuvo que renunciar a la pensión para poder hacer las expediciones. ¿No se cansa?

Cuando empecé con las expediciones tuve que hacerme autónomo, porque es la forma en la que tengo que facturar para pagar a mis colaboradores. Pero estoy contento, tengo energía y ganas de hacer lo que hago, y sobre todo de hacerlo bien.

Usted marcha a Nepal, y los pensionistas han salido a la calle a reclamar unas pensiones dignas. ¿Lo considera un mensaje de inconformismo de la gente mayor?

Sin duda. Esa multitud de gente mayor protesta porque no se nos trata bien a los mayores. Hay de todo, es verdad, pero la gente mayor necesita su respeto, reconocerle lo que se ha ganado durante una vida intensa. Es duro ver que has tenido una vida laboral dura y que no es reconocida, y eso te deja triste.

¿Cree que usted ha logrado ese respeto?

Como jubilado tengo muy poco dinero, he sido autónomo toda mi vida, pero intenté protegerme lo que pude. Vendí mi taller, vendí un local que tenía, y he procurado pensar, como pasa en la montaña, hay que pensar en subir y en bajar, en la vida laboral hay que pensar en la jubilación.

No se ha hecho rico con las expediciones...

Qué va. En la época de BBVA sí viví bien, porque además de las expediciones también me pagaban derechos de imagen. Pero estoy contento con lo que hago. Doy ponencias a empresas, y estoy contento con mi vida, no tengo por qué protestar. Pero insisto, a los mayores no se les trata muy bien. Con la crisis, muchos han tenido que ayudar a sus hijos, y ha sido un momento que ha afectado a mucha gente.

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