Hästens, una cama de 88.000 euros hecha con crines de caballo

La marca sueca fabrica desde hace más de 160 años

Los colchones más baratos cuestan 7.000 euros

Un colchón Hästens con varios accesorios de la marca.
Un colchón Hästens con varios accesorios de la marca.

Desde hace seis generaciones, la friolera de 166 años, el fabricador de camas sueco Hästens confecciona los colchones más exclusivos del mundo. La esencia, cuenta el propietario de una de las 14 tiendas que la marca tiene en España, en Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga, Valencia y Mallorca, es que todas ellas están elaboradas a base de materiales completamente naturales y cosidas y montadas a mano, sin ningún producto químico o procesado. Esto contribuye a que el sueño sea mucho más placentero. “Entre otras cosas porque la circulación del aire interior es mucho mejor, sin producir electricidad estática y con un amoldamiento total al cuerpo”, asegura.

Todo comenzó en 1848, cuando Pehr Adolf Janson, el fundador de la casa, que anteriormente se dedicaba a la fabricación de sillas de montar y de arneses con cuero, recibió el encargo de confeccionar un colchón para la casa real sueca. Desde entonces recibió la titulación de fabricador oficial del rey, cargo que la empresa todavía ostenta. Quizá por eso, uno de los materiales más utilizados a día de hoy por la compañía sigue siendo la crin de caballo, que junto a la lana, el algodón, el lino y el pino escandinavo, utilizado para las patas y estructura principal de cada lecho, constituyen la base de cada una de estas camas. Todas se confeccionan en la fábrica de Köping (Suecia), de donde parten al resto del planeta.

El colchón puede ajustarse en tamaño y dureza al cliente

Estos materiales son, únicamente, la parte común de todos los productos que la empresa fabrica. Luego, dependiendo del modelo, la elaboración cobra tintes personales, en función del prototipo escogido por el cliente y de sus particularidades y peticiones. La marca tiene disponibles hasta 11 tipos diferentes, dos de ellos reclinables, y el más barato tiene un precio que oscila en los 7.000 euros. El más exclusivo, el colchón Vividus, alcanza la cifra de 88.000 euros, “aunque este hay que encargarlo personalmente a la fábrica, ya que suele estar fuera de catálogo en las tiendas”, afirma el experto. Esta cama, la que tiene más cantidad de materiales, pesa en torno a los 210 kilos y la fabrica un equipo de expertos, los más veteranos de la casa, tras 320 horas de trabajo.

Modelo Vividus, de 88.000 euros.
Modelo Vividus, de 88.000 euros.

Todos los modelos, con hasta cinco años de garantía, cuentan también con un sistema de muelles bicónicos individuales de acero templado por calor, con alturas que se mueven entre los 9 y los 16 centímetros y con un número de vueltas determinado en función del colchón y de lo que pide el comprador. Porque como recuerda el propietario, “cada una de las camas se amolda al cuerpo de cada cliente y a su peso. Por eso, un colchón puede tener dos durezas y consistencias diferentes, una en cada lado de la cama”, explica. Cada uno de los modelos se construye con un mínimo de 16 capas de materiales, entre la madera, los muelles, las crines de caballo, los algodones y la lana, y algunos de ellos, como el Vividus, pueden llegar incluso a las 31. En todos ellos se sigue con todo detalle unas pautas y un orden de construcción estricto. Y aunque la marca suele trabajar con medidas estandarizadas y comunes al resto del mercado, como recuerda el empresario español, “no hay unas dimensiones cerradas, y cada comprador puede ajustar la cama a sus necesidades”.

Desde hace 100 años, además de lechos, Hästens elabora y vende otros productos relacionados con el descanso, como cojines, almohadones, edredones y ropa de cama. Todos estos productos, al igual que las camas, están equipados con el blue check, el conocido estampado de cuadros blancos y azules que desde 1978 se ha convertido en la insignia representativa de la marca. En estos productos, como recuerda el propietario del establecimiento, la empresa también recurre a los materiales más exclusivos. Además de la crin de caballo y la lana especial, “trabajamos por ejemplo con plumas de oca, nunca de pato, porque estas no se desmenuzan ni convierten en polvo con el paso del tiempo”.

Además de contar con un público exclusivo capaz de invertir ese dinero en un colchón, Hästens también trabaja con varios hoteles de lujo alrededor de todo el mundo, que incorporan sus colchones en las suites y estancias más exclusivas. Uno de los últimos en unirse fue el Hotel Wellington de Madrid.

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