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El PSOE propone cambiar la reforma hipotecaria para complicar los desahucios

Insta a impedir ejecuciones hasta que la deuda sea del 5%, y no del 2% como en el proyecto de ley del Ejecutivo Sugiere un interés de demora del 5% frente al 9% que baraja el Gobierno

El portavoz económico del PSOE Pedro Saura.

El Partido Socialista ha registrado ya ante el Congreso de los Diputados una batería de enmiendas con las que busca modular la reforma hipotecaria propuesta por el Gobierno. Entre las principales propuestas del PSOE destaca la creación de una autoridad que supervise la transparencia de los contratos hipotecarios, una nueva fórmula para calcular los intereses de demora que rebajaría a la mitad la del proyecto del Ejecutivo y nuevas exigencias a la banca para poder desahuciar que duplicarían las barreras introducidas en el proyecto original.

La propuesta del PSOE, a la que ha tenido acceso Cinco Días, establece concretamente que la cláusula de vencimiento anticipado, la que permite a las entidades financieras ejecutar un préstamo e iniciar los trámites de desalojo del deudor, no podrá activarse hasta que el hipotecado supere el impago del 5% del crédito, en la primera mitad de la hipoteca, o el 10%, después.

El proyecto de ley que tramita la Cámara Baja ya incluía un cambio sustancial en esta cláusula, que originalmente podía activarse ante un solo impago y que el primer Gobierno de Mariano Rajoy elevó a tres en la reforma de 2013. Sin embargo, después de que esta condición haya recibido serios varapalos judiciales, el Ejecutivo aceptó seguir la doctrina de la justicia europea y exigir un mayor nivel de impagos para permitir desahuciar.

Aunque inicialmente el Ministerio de Economía apostó por exigir un 3% de deuda impagada en la primera mitad del crédito, y un 5% luego, el borrador de la reforma recibió una fuerte contestación del sector bancario y las cifras definitivas quedaron fijadas en nueve cuotas impagadas, o el 2% del capital adeudado, los primeros años, que en la segunda mitad del préstamo se elevan a 12 mensualidades a deber o el 4% del monto.

La propuesta del PSOE supone, por tanto, más que duplicar las exigencias del texto que busca enmendar. Tanto PSOE como el Gobierno, en todo caso, apuestan imponer retroactivamente a todas las hipotecas el nuevo cálculo de vencimiento anticipado que se apruebe para evitar que siga siendo fuente de pulsos judiciales.

Otro aspecto que busca enmendar el PSOE es la pretensión del Gobierno de fijar los intereses de demora en tres veces el precio del dinero, que actualmente ronda el 3% y elevaría la penalización al 9%. El objetivo de Economía es poner coto a unos intereses que actualmente se permite pactar, pero que a menudo alcanzan cifras abusivas, a juicio del Tribunal Supremo que ha anulado tasas del 25%.

No siendo la regla, sin embargo, los expertos de Adicae exponen que este cambio en la ley supondría “un regalo de 1.840 millones de euros al año” para la banca en intereses de demora y hasta miembros del Consejo General del Poder Judicial han considerado excesiva la cota propuesta. El PSOE, a su vez, aboga por establecer una penalización por demora que sea del interés del dinero más dos puntos, lo que cumpliría los preceptos judiciales sin resultar excesivo, defienden. Hoy, por ejemplo, situaría el interés de demora en un 5%.

Más allá de los cambios propuestos por el PSOE sobre el articulado del texto del Gobierno, destaca su propuesta de crear una autoridad independiente de defensa del consumidor financiero que vigile la transparencia de las hipotecas, la publicidad bancaria y tenga capacidad de sancionar.

El PSOE también quiere extender la protección de los consumidores hipotecarios a sus avalistas (para evitar que familias enteras se vean arrastradas al desahucio por un impago) y promover la dación en pago (entrega de la vivienda como único requisito para saldar un préstamo) pactada entre las partes.

La fecha de votación de las enmiendas está por fijar. La defensa de las del PSOE correrá a cuenta de su portavoz económico, Pedro Saura, que ya advirtió que evitar otra crisis pasa por impedir que el riesgo de la banca siga traspasándose al cliente.

El texto original de la reforma llegó al Congreso con apoyos suficientes para ser aprobado, pues nació con el aval de PP, Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria. Sin embargo, el Ejecutivo está interesado en lograr el máximo consenso posible lo que abre la puerta a aceptar algunas de las enmiendas del PSOE. Así, la letra pequeña de la reforma podría estar por escribir.

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