X
Privacidad y Cookies

Utilizamos Cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio y experiencia de usuario.

¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?

El sector eléctrico, motor del PIB

La electrificación de la economía se impone como la única solución capaz de abastecer la creciente demanda de energía y combatir el cambio climático

L a profunda transformación experimentada por la economía española en los últimos 40 años –de la que ha venido dando cuenta puntualmente Cinco Días, ayudando a los lectores a interpretar su complejidad– es inseparable del proceso de reformas puesto en marcha con la Transición a la democracia y con la aprobación de la Constitución de 1978.

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola.

Una etapa que se inicia con la entrada en vigor de los Pactos de la Moncloa –ejemplo de consenso, lealtad institucional y visión de Estado– en la que se ha acelerado la modernización de nuestra economía, se ha intensificado su apertura al exterior y se ha modificado sustancialmente la estructura productiva de nuestro país, recibiendo un impulso definitivo con la integración de España en las Comunidades Europeas en 1986, la incorporación de pleno derecho a las instituciones comunitarias y nuestra consolidación como una de las primeras economías de la Europa del euro.

La estrecha vinculación entre el crecimiento económico y el consumo de energía, en tanto que input fundamental en la actividad productiva y dado su carácter esencial para el normal funcionamiento de la sociedad, ha otorgado en estas cuatro décadas un protagonismo decisivo al sector eléctrico, no solo a través de la dotación de las infraestructuras energéticas imprescindibles para satisfacer el aumento de la demanda, sino también por su contribución a la dinamización de la actividad económica gracias al fuerte efecto tractor que ejercen sus inversiones.

Ese protagonismo sigue hoy vigente, cuando la electrificación de la economía se impone como la única solución capaz de abastecer la creciente demanda energética y contribuir decisivamente a combatir el cambio climático, el principal reto global al que nos enfrentamos.

Una política energética sostenible y de largo plazo, diseñada con criterios de estrategia-país, además de proporcionar un marco de estabilidad para que las empresas puedan planificar sus inversiones, permitiría que hoy, como ayer, el sector eléctrico continúe siendo un motor de transformación, crecimiento y creación de empleo.

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola.

Archivado en:

Y además:

Outbrain