Se avecina una primavera de oportunidades por las fusiones y adquisiciones

El bajo coste de financiación, el crecimiento, la liquidez de los fondos y el saneamiento hecho forman un buen cóctel inversor

Se avecina una primavera de oportunidades por las fusiones y adquisiciones

Las operaciones empresariales son la sal de la economía. Sean indeseadas o pactadas, para crecer o para ajustar el perímetro, el hecho de que se ejecuten fusiones o adquisiciones (M&A, en la jerga) es una señal de vitalidad a tener muy en cuenta por los inversores dadas las oportunidades que de ellas se puedan derivar. Cuando estas iniciativas sirven para fortalecer las empresas, la consistencia del crecimiento está asegurada. Por esa razón conviene seguir con máximo interés el actual escenario, en el que se está viviendo una efervescencia en operaciones corporativas inédita desde hace tiempo. De hecho, las fusiones y adquisiciones han iniciado el año con una intensidad no vista desde antes de la crisis. A nivel global, el volumen acumulado por estas en solo dos meses ha sido de 506.000 millones de euros, la mayor cifra registrada desde el año 2000, según datos de Dealogic.

Lo estimulante para el inversor es que este proceso tiene además su réplica en el mercado español, con todo lo que ello puede suponer a la hora de redefinir la estrategia inversora y el diseño de las carteras. En lo que va de año las operaciones en España alcanzan 10.500 millones, cifra no vista desde hace años en tal periodo. El bajo coste de financiación alienta a los compradores, una tendencia que no es sino una extensión de 2017. Si a ello se le añaden las favorables perspectivas de crecimiento de la economía española (“2018 va a ser no bueno, sino muy bueno para la economía”, predijo esta misma semana el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ante un nutrido grupo de empresarios), y se le suma la liquidez de los fondos de capital riesgo, siempre con mucho por hacer en España, y el saneamiento aplicado por las compañías tras la crisis, el cóctel de M&A está bien servido. Y, además, en las dos direcciones: las empresas pueden plantearse crecer con compras y, en sentido inverso, se ven más atractivas para el potencial comprador. Con sectores importantes, como el energético y el inmobiliario, aún por reestructurar, el mercado anuncia una primavera de más operaciones y de mayor tamaño. El inversor, con la prudencia aconsejable, sabrá estar atento a las oportunidades que llegan. 

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