La lenta modernización del mercado de trabajo

España casi ha duplicado su fuerza laboral en 40 años, pero su funcionamiento aún no es el óptimo

Firma del Acuerdo Marco Interconfederal sobre Negociación Colectiva, en 1980. Este pacto serviría posteriormente para la aprobación, ese mismo año, del Estatuto de los Trabajadores.
Firma del Acuerdo Marco Interconfederal sobre Negociación Colectiva, en 1980. Este pacto serviría posteriormente para la aprobación, ese mismo año, del Estatuto de los Trabajadores.

El empleo es, aún hoy, la gran asignatura pendiente de la transición", aseguraba recientemente un exdirigente del Ministerio de Trabajo de uno de los Gobiernos de José María Aznar que es ahora un alto directivo empresarial. Esto no lo decía porque el mercado de trabajo haya permanecido inmóvil durante 40 años, sino porque los numerosos cambios que ha experimentado –casi ha duplicado su tamaño, pasando de 13 a 23 millones de activos– no han conseguido un modelo laboral tan eficiente, dinámico y productivo como los de otros países europeos competidores.

El mayor cambio que se ha producido ha sido, sin duda, la incorpo­ración de las mujeres al empleo. En marzo de 1978, cuando el primer número de Cinco Días irrumpía en los quioscos convirtiéndose en el primer diario económico que se hacía en el país, en España vivían casi 26 millones de personas mayores de 16 años. De ellos, trabajaban 12,4 millones, me­nos de la mitad (el 48%), y solo 3,5 millones eran mujeres frente a casi 9 millones de hombres, a pesar de que en España había entonces un millón de mujeres más que de hombres. Hoy en día trabajan en el país casi 19 millones de personas, de las cuales el 55% son varones y el 45%, mujeres.

Sin embargo, esta mejora es más cuantitativa que cualitativa. De hecho, uno de los debates sociales más vivos en 2018 es el de la brecha salarial de las mujeres en España, que las cifras oficiales sitúan en el 15%. Pero se agranda al 30% si se tiene en cuenta que el 75% de las personas que trabajan a tiempo parcial en España son mujeres.

El otro gran cambio del mercado laboral ha consistido en su paulatina transformación desde una normativa, y sobre todo una aplicación judicial de las leyes, profundamente franquista y muy protectora con los trabajadores, a un comportamiento más liberal y negociado de las relaciones laborales. El año 1980 marcó un antes y un después, con la creación del Estatuto de los Trabajadores y del primer acuerdo interconfederal de negociación colectiva pactado entre la patronal y los principales sindicatos. Varias reformas laborales de calado han transformado estas normas. Las más importantes quizá hayan sido el Acuerdo Económico y Social, que en 1983 abrió la puerta en canal a la contratación temporal; la reforma socialista de 1994, que hizo la primera flexibilización de las relaciones laborales, y las de 1997 y 2012, que abarataron los costes del despido y dotaron a los empresarios de herramientas de reestructuración, más o menos unilateral, en casos de crisis.

Huelgas, inmigrantes y otros hitos

Hace 40 años el 20% de los ocupados trabajaba en el campo; el 27%, en la industria; el 42%, en los servicios, y el 10%, en la construcción. Hoy, el 75% trabaja en servicios, lo que ha condicionado la calidad del empleo.

La entrada de inmigrantes se llegó a llamar la gran reforma laboral silenciosa. En 1996 había 144.000 trabajadores extranjeros, en 2007 eran 2,6 millones y hoy, 2,1 millones.

Ha habido ocho huelgas generales –1985, 1988, 1992, 1994, a Gobiernos del PSOE; y 2002, 2010 y marzo de 2012 y noviembre de 2012 al PP– motivadas por las reformas laborales y de pensiones.

El mercado laboral ha visto cómo en 40 años ha perdido peso el trabajo autónomo en favor del asalariado. En 1978 casi el 30% de los ocupados era autónomo y hoy solo lo son el 17%.

La negociación colectiva es la herramienta más potente de patronal y sindicatos. Unos 5.000 convenios regulan las relaciones laborales de 10 millones de asalariados.

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