X
Privacidad y Cookies

Utilizamos Cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio y experiencia de usuario.

¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?

40 aniversario »

Del sueño europeo a la dura realidad

El ingreso en la UE catapultó a España hacia la modernidad. Pero el aterrizaje forzoso de la crisis del euro enfrió cuatro décadas de idilio.

Felipe González, Fernando Morán y Manuel Marín, en la firma de la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea, en 1985.

El embeleso de la opinión pública española con la Unión Europea ha sobrevivido casi intacto durante los últimos 40 años. Pero la tremenda crisis de la zona euro ha convertido el sueño europeo en una dura realidad.

España ha perdido parte de la inocencia que le llevó a soportar con estoicismo la tortuosa negociación para ingresar en el club comunitario allá en 1986. Y aunque mantiene el apoyo al proceso de integración del continente, la cuarta economía de la zona euro ha descubierto que el encaje comunitario puede resultar muy penoso cuando el viento sopla de cara.

El idilio se cultivó a lo largo de tres décadas de una prosperidad y estabilidad desconocidas en la historia reciente de España. La renta per cápita de los españoles pasó de 1.564 euros (260.262 pesetas) en 1978 a más de 23.000 euros en 2010. Y el avance económico llegó acompañado de una radical transformación del tejido social, empresarial, viario y hasta demográfico, con la llegada de más de cuatro millones de emigrantes en apenas una década.

Siempre tuve claro que para España, Europa era la salvación, asegura Felipe González

La palanca de un salto tan rápido y espectacular hacia la modernidad fue en gran parte el ingreso en la Unión Europea. "Siempre tuve claro que para España, Europa era la salvación", recordaba hace poco en Bruselas el ex presidente del Gobierno, Felipe González.

Pero la pasión no evitó el batacazo. Quizá incluso lo facilitó. España conmemoraba su primer cuarto de siglo como socio de la UE cuando la crisis de Grecia puso al club al borde de la hecatombe. España se asomó al acantilado de la bancarrota. Se evitó la catástrofe por los pelos. Pero España y la UE se vigilan desde entonces de reojo y el hechizo del primer amor parece haberse roto.

Archivado en:

Y además:

Outbrain