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A por la cuarta subasta renovable, esta vez insular

Canarias y Baleares celebrarán su concurso este cuatrimestre (con apoyo de fondos europeos) Se ampliarán así los 8.737 megavatios que suman las tres pujas ya realizadas en España

Parque eólico de Pucheruelo, en Ávila (Castilla y León).

El acelerón renovable vuelve a cambiar de marcha. Más ritmo para recuperar el tiempo perdido en los últimos años (casi desde la publicación del RDL 1/2012) y cumplir así las exigencias normativas: un 20% de cuota renovable para 2020.

Y tal y como anunciaba en noviembre pasado Daniel Navia, secretario de Estado de Energía, ahora les toca el turno a las islas, cuya dependencia de los combustibles fósiles es casi del 90% y con un precio del fuel que puede cuadriplicar el de la Península. Como contrapunto, el ejemplo de El Hierro, que desde finales de enero se autoabastece al 100% con energías limpias por la central Hidroeólica Gorona del Viento.

Para Navia, “en estos dos años por delante quedan cosas por hacer para completar las subastas celebradas. Una específica en Canarias y Baleares, con un esquema novedoso ya diseñado, que se está rematando. Empresas y Administraciones se enfrentan a un gran desafío que hay que agilizar; se está constituyendo un grupo de trabajo que facilitará los desarrollos. Un esfuerzo que debe incluir a todos, promotores, industria de soporte, etc., puesto que España es uno de los pocos países ya en condiciones de cumplir las metas para 2020”.

Junto al hito en ciernes de los territorios no peninsulares, el actual consiste en dibujar el nuevo mapa español de sol y viento al identificarse por fin los proyectos adjudicados tanto en la primera como en la segunda subasta de 2017, en mayo y julio, repartiendo 3.000 MW y 5.037 MW, respectivamente. Ambas precedidas por la celebrada en enero de 2016, de 700 MW, “única de tecnología neutral, ya que las otras dos se han trampeado, ganando siempre la eólica en caso de empate como se vio”, opina Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables.

Viento y sol

Una situación preferente que Juan Virgilio Márquez, director de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), reconoce: “La eólica es la tecnología protagonista en este cambio de modelo, con 23.121 MW instalados en más de 1.000 parques en 800 municipios, y con 210 centros industriales en 16 de 17 autonomías. Se debería elevar la potencia en una media de unos 1.700 MW anuales hasta 2020”.

Desde la Unión Española Fotovoltaica (Unef), José Donoso, su director, valora “el momento positivo que vive el sector, gracias al éxito de la subasta de julio pasado en la que esta tecnología se adjudicó un total de 3,9 GW. Estamos a la espera de conocer los detalles de la de los archipiélagos, donde confiamos en jugar un papel central. Como la regulación va por detrás, hemos buscado vías alternativas de crecimiento y respecto al autoconsumo, los 135 MW instalados en 2017 han demostrado que se pueden superar las barreras normativas. 2018 será el año del renacimiento de lo fotovoltaico”.

“En la Fundación Renovables también somos optimistas”, prosigue Ferrando, “pero estamos perplejos ante la forma de hacer las cosas. Se ha subastado sin hacer política energética, sin dialogar ni tener en cuenta los informes que desde hace cinco años elabora el CSIC; improvisando y, desde luego, poniendo palos en las ruedas de una realidad que ya vuela sola. ¡Es triste haber perdido la oportunidad de oro para bajar el precio de la generación eléctrica, en lugar de entrar a pull [precio de la electricidad en el mercado mayorista]!”.

El secretario de Estado de Energía lo desmiente: “En nuestro afán de mejorar la presión competitiva siempre ha primado la oferta más barata, con unas garantías mínimas de viabilidad. Además, los precios de las subastas en España están en sintonía con los de otros países. Incluso, los inversores opinan que, dada la rentabilidad, no necesitan, de momento, ninguna ayuda o compensación, mientras el precio no baje a 30 MWh (de 32 MWh). El abanico de adjudicaciones no ha podido ser más amplio en todos los sentidos. Variedad absoluta”.

A principios de este mes, en el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (Minetad) identificaban los 165 proyectos –sobre todo eólicos, solares y de otras tecnologías (hidráulica, biogás y solar termoeléctrica)– concedidos a 22 promotores en la subasta de mayo y localizados en 12 autonomías, llevándose Aragón 80 propuestas, gracias a los 1.200 MW con que se hizo la firma Forestalia.

“En un par de meses se cumplirán los vencimientos del segundo cupo subastado, los de julio, y conoceremos también los proyectos concretos; confiemos en que también rebasemos el número de planes iniciales”, comenta Navia. Sin duda, la ganadora indiscutible de esta segunda ronda de 2017 fue Cobra, filial de ACS, con 1.550 MW (de los que solo 300 son propios y el resto, de una cartera de pequeños inversores).

Pero no solo de subastas vivirá el sector. “Hay otras fórmulas que funcionaran en paralelo; por ejemplo, contratos bilaterales con distribuidores y consumidores”, anuncia Jorge Barredo, consejero delegado de X-Elio, empresa con plantas fotovoltaicas en 10 países y con más de 1.000 MW ahora en desarrollo. El experto reconoce que “el modelo español de subastas no tiene parangón, por la complejidad que ha supuesto adaptar las subastas a la legislación”.

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