La Bolsa recibe con una caída del 4,1% el nuevo plan estratégico de Iberdrola

Iberdrola gana un 3,7% más por los extraordinarios e invertirá 32.000 millones hasta 2022

Repartirá 12.200 millones en dividendos hasta ese año

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 Iberdrola ha hecho hoy doblete al presentar simultáneamente sus resultados anuales y la actualización de su plan estratégico para el periodo 2018-2022. Aunque en 2017 la compañía ganó 2.807 millones de euros, un 3,7% que el año anterior, y que anunció unas inversiones de 32.000 millones (un 75% de proyectos ya comprometidos o aprobados), los inversores no recibieron bien las cuentas y los objetivos de la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán.

Muy por el contrario, la cotización fue castigada en Bolsa con una caída del 4,1%, hasta cerrar en 5,898 euros la acción. Un reacción que se explica en que los resultados se han salvado gracias a los extraordinarios (los de la venta de Gamesa a Siemens y la reordenación de Neoenergía, la filial brasileña), al efecto de la reforma fiscal de Estados Unidos (aunque supone un impacto positivo de 1.284 millones se ha destinado a provisiones y ajustes), y a lo que los analistas consideran un plan estratégico no muy prudente.

Los resultados de la eléctrica se han situado por debajo de los objetivos fijados previamente, ya rebajados incluso, lo cual ha penalizado la cotización, según los analistas.

En la nueva revisión estratégica, la compañía prevé que su beneficio neto se sitúe en se sitúe entre 3.500 y 3.700 millones de euros en 2022. Por su parte, las inversiones del grupo se incrementan en 2.000 millones respecto a las previstas en el plan 2016-2020.

La compañía destinará 50.000 millones “a impulsar el crecimiento, con 12.200 millones para dividendo e inversiones de 32.000 millones -2.000 millones por encima de las previstas en el plan 2016-2020-, incluyendo 9.000 millones de activos en curso al final del periodo que contribuirán al crecimiento del ebitda”, señala la compañía.

Más del 90% de la inversión prevista hsta 2022 se destinará a actividades reguladas con contratos a largo plazo, que al final del periodo aportarán más del 80% del ebitda. En concreto, casi un 50% (15.500 millones) irá a los negocios de redes, el 37% a renovables (11.500 millones), el 9% a generación y clientes (2.800 millones) y el 4% a generación contratada (1.400 millones). Por monedas, un 38% se hará en dólares, un 25% en euros, un 19% en libras esterlinas y un 18% en reales brasileños.

Con estas inversiones, la compañía prevé incrementar su potencia renovable un 24% al final del periodo respecto al cierre de 2017, hasta los 36.200 MW, así como su capacidad de almacenamiento, que pasará de los 80 GWh actuales a 100 GWh al final del periodo, un 25% más.

En redes, la empresa experimentará un crecimiento del 38% en su base regulatoria de activos, alcanzando los 40.000 millones de euros respecto al año pasado, especialmente en Brasil y Estados Unidos.

El dividendo de la compañía se situará en 2022 en los 0,4 euros brutos por acción, frente a los 0,32 con cargo a 2017 y los entre 0,37 y 0,40 euros en que se preveía que se situara para 2020. Iberdrola se compromete a mantener su programa de dividendo flexible y a mantener su capital en 6.240 millones de acciones a través de recompras.

El grupo espera que su ebitda se sitúe entre los 11.500 y los 12.000 millones de euros en 2022, y más del 80% provendrá de actividades reguladas o con contratos a largo plazo. En cuanto a eficiencia, Iberdrola, que mantendrá su plantilla en torno a 35.000 empleados, aplicará un plan de ahorro de 1.000 millones de euros, apoyado en sinergias y la digitalización.

En cuanto a los resultados de 2017, Iberdrola obtuvo un beneficio neto de 2.804 millones de euros en 2017, lo que supone un incremento del 3,7% respecto al ejercicio anterior. El ebitda se situó en 7.319 millones, con una caída del 7,3%, “debido a la pobre evolución del negocio en España como consecuencia de la baja producción hidroeléctrica”. Esta cifra también incluye una partida extra de 203 millones para eficiencia.

Los efectos de la sequía

Por negocios, el ebitda de redes aumentó un 3,6%, hasta 4.228 millones de euros, y el de Renovables creció un 6,1%, hasta 1.592 millones de euros. Sin embargo, el área de generación y clientes, lo redujo un 29%, hasta 1.601 millones, debido a la escasa producción hidroeléctrica ya mencionada en España por efecto de la sequía, así como a los menores márgenes y mayores gastos por obligaciones gubernamentales en Reino Unido.

Avangrid, en la que Iberdrola tiene un 81,5% del capital y cotiza en la Bolsa de Nueva York, también presentó una evolución positiva en 2017. Su beneficio neto ajustado ascendió a 682 millones de dólares, un 6% más que en 2016. La compañía mantiene un dividendo mínimo anual de 1,728 dólares por acción y prevé aumentar la retribución a sus accionistas en 2018, gracias al crecimiento esperado de sus resultados.

La junta convocada para el 13 de abril, una remuneración complementaria con cargo al ejercicio 2017 de hasta 0,18 euros brutos por acción. Importe que se añade a los 0,14 euros abonados en enero.

Entre los objetivos de la compañía figura un plan de rotación de activos por valor de 3.000 millones hasta 2022. Preguntado por los analistas sobre los detalles de posibles desinversiones, el presidente de Iberdrola explicó que “depende de cada país, de las actividades, del nivel de entusiasmo de los compradores potenciales, no tenemos preferencia por una opción o por otra”.

En este sentido, añadió que “si hay un proyecto que pensamos que es mejor venderlo porque tenemos otro más rentable, es un trabajo que hay que hacer en la compañía pero no tenemos ninguna preferencia. Lo que queremos es mejorar el desempeño”.

Sobre la posibilidad de que la compañía aborde algúntipo de adquisición, Ignacio Galán indicó que, salvo que se encontraran oportunidades como la de Avangrid, en EEUU, o la fusión de Elektro y Neoenergia, en Brasil, el grupo no tiene previstas grandes operaciones corporativas.

Si surge alguna oportunidad, la obligación de la compañía será “echarle un vistazo”, indicó su presidente, quien, no obstante, subrayó que es algo que Iberdrola “no contempla para nada de momento”.

El nuevo plan estratégico no inlcuye la búsqueda de algo que “cambie drásticamente el tamaño de la empresa” y ha agregado que no están pensando “hacer nada especial”.

Respecto a la continuidad en Siemens Gamesa, grupo en el que Iberdrola tiene un 8% del capital, y sobre cuya evolución en Bolsa Sáncez Galán mostró su descontento hace varios meses, este aseguró que es algo que está por ver al igual que otro

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, se opuso ayer rotundamente a la intención del ministro de Energía, Alvaro Nadal, de que las empresas propietarias de las centrales nucleares asuman en el futuro su esmantelamiento. “La ley es la ley y lo deja muy claro: esta es una responsabilidad del Estado”, afirmó.

En una conferencia con analistas enh Londres para la presentación de los resultados de 2017, que se salddo con un beneficio de 2.804 millones, un 3,7% más que el año anterior, y el nuevo plan estratégico 2018-2022, con unas inversiones de 32.000 millones, Galán señaló que las eléctricas han pagado “muchísimo dinero” a lo largo de las últimas décadas a la empresa pública Enresa para realizar esa labor. “La Ley lo deja muy claro y dice que tenemos que pagar y pagamos muchísimo dinero: miles de millones en los últimos 30 años para que se lleve a cabo esta tarea”, subrayó.

El máximo ejecutivo de Iberdrola consideró que sería como si mañana alguien tiene la “gran idea” de que el sistema de pensiones tiene déficit después de todo el dinero recogido durante 40 años “y que la responsabilidad es de los ciudadanos”.

En su opinión, no tiene sentido invertir en alargar la vida de las centrales nucleares si no se garantiza que va a haber un retorno y van a ser rentables. Galán señaló que si es necesaria la energía nuclear para el mix, algo que está tratando el grupo de expertos de la comisión sore transición energética creada por el Gobierno, entonces lo que habría que hacer sería analizar “de que manera se va a poder pagar para conseguir un retorno sobre la inversión”.

Galán estimó que la cifra de inversión necesaria para alargar la vida de las centrales nucleares (las próximas licencias a renovar son las de Almaraz y Ascó I, que vencen en 2020 y 2022, respectivamente), asciende a entre 6.000 y 7.000 millones de euros. “Esto significa que se debería garantizar un retorno adecuado con la inversión. Si no se garantiza dicho retorno no tendría sentido invertir dinero para perderlo”, añadió.

Respecto a los otros cambios regulatorios para el sector, que implican un recorte a la retribución de las redes eléctricas y del gas, consideró que en España “hay demasiado ruido”, pero subrayó que el país “es una democracia que respeta la Ley”. En este sentido se mostró convencido de que “la ley se va a cumplir”.

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