Si suben los tipos de interés, este es el año de los bancos en la renta variable

Además de los beneficios, las fusiones y los dividendos en efectivo, son argumentos para invertir en banca

Vista de la Bolsa de Madrid.
Vista de la Bolsa de Madrid.

La banca arrastra todavía pesados residuos del deterioro reputacional experimentado durante la crisis financiera, y sigue estando bajo vigilancia por parte de los inversores. Pero ha dejado de ser el activo sospechoso y apestado de los últimos años en las carteras de inversión de los grandes fondos ante la expectativa de una recuperación de sus cuentas de resultados primero, y de sus valoraciones en los mercado de renta variable, después. La señal para el cambio de expectativas es el giro que en su política monetaria ha comenzado a presentar el Banco Central Europeo, aunque la fecha en la que se haga efectiva está por determinar, y es, además, uno de los secretos industriales mejor guardados de Europa.

El mercado considera que las exigencias regulatorias y la recapitalización de los bancos puede darse por concluida, y que en paralelo, gracias a la normalización del crecimiento, también la larguísima etapa de tipos en el 0% y en valores negativos para determinadas emisiones de deuda soberana y la remuneración del dinero sobrante depositado en el BCE. Otra cuestión es si los tipos subirán mucho o poco en el medio plazo; pero nadie duda de que subirán, como ya lo están haciendo en EE UU.

Y precisamente esas subidas es el mecanismo más directo para elevar los beneficios de la banca, por un simple ejercicio de elevación de los márgenes de intereses, ahora en mínimo históricos. En muchas entidades una subida de los tipos hasta el entorno de los americanos supondría duplicar sus números negros. Si a esta circunstancia añadimos la inevitable oleada de fusiones de entidades que debe producirse a nivel europeo dado que es el acontecimiento que falta para cuadrar la unión bancaria, la oportunidad de la inversión en banca debe ser ya considerada. Y debe serlo más todavía si se tiene en cuenta que la banca es uno de los sectores más generosos con los accionistas en el reparto de sus beneficios, y que además la tendencia creciente es a hacerlo de forma exclusiva en efectivo, tras varios años de dilución de las acciones con la práctica de los pagos con acciones nuevas.

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