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Carol Buenestado: “La estética es un mundo muy fácil de banalizar"

Es ingeniera industrial, pero hace siete años montó un centro de bienestar Defiende que hay que buscar resultados con ética

Es ingeniera industrial, emprendedora y trabaja en dos empresas familiares: una que montaron sus padres, Grupo Cartago Ingenieros, dedicada a proyectos de construcción, y la segunda, que montó con su madre, Slow Life House. Un espacio que se asemeja a un oasis, un remanso de paz, a escasos metros de la concurrida Puerta de Alcalá.

Ubicado en un primer piso, el centro de bienestar integral es vecino de la empresa fundada por sus progenitores. Así trabaja Carol Buenestado Gállego, nacida en Evander (Sudáfrica) hace 37 años, cruzando de una puerta a otra. “Hace siete años surgió la oportunidad de aprovechar un espacio que teníamos disponible, y decidimos crear algo diferente”, explica esta emprendedora, que al hablar en plural se está refiriendo a su madre, Teresa Gállego, contable en la empresa familiar y su compañera de fatigas en esta aventura. “Lo montamos en plena crisis económica, pero a mí me viene de familia superar las adversidades. Por ejemplo, cuando yo nací mis padres se estaban buscando la vida en el país africano. Es algo innato”, relata, sentada en un tranquilo y acogedor salón que hace las veces de despacho. No tiene un lugar fijo para trabajar. Cualquier sitio es bueno: solo necesita un ordenador y su inseparable teléfono.

Recuerda que la idea surgió porque a ambas les gusta el mundo de la estética, y sin pensárselo mucho decidieron intentarlo. Tenían claro lo que querían como consumidoras y decidieron trasladarlo a su modelo de negocio. “Conocíamos el sector pero no lo controlábamos, aunque sabíamos que deseábamos tener un centro en el que pudiéramos mimar al cliente, con profesionalidad y con una filosofía del slow desde un punto de vista global”, añade. Este concepto se centra en el bienestar interior, “enfocamos la belleza de manera diferente”. O lo que es lo mismo, detalla, se trata de cuidar el cuerpo y el alma. “No se trata de hacer dieta para adelgazar, sino de cuidar la alimentación para sentirse bien a nivel emocional”. Para ello, se han rodeado de 13 profesionales altamente cualificados, como nutricionistas, médicos de estética, fisioterapeutas y osteópatas, “es la clave, tener personal motivado y comprometido, ya que este es un barco en el que remamos juntos”, además de invertir en la última aparatología del mercado. Es otra de las claves, contar con la última innovación en estética. “Es un mundo muy fácil de banalizar y muy frívolo. Muchas veces se hacen tratamientos que no se necesitan o no cumplen con las expectativas del cliente”.

El secreto del éxito, razona, se encuentra en tratar al paciente con realismo y de una forma global, atendiendo su cuerpo y su mente. “Hay que ser honestos, buscar resultados dentro de la ética”.

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