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El CSD plantea una nueva Ley del Deporte antijeques

La actual está vigente desde 1990 y obligó a la conversión a SAD Su presidente, José Ramón Lete, apuesta por el modelo alemán: allí el 51% de las acciones son de los socios

José Ramón Lete, presidente del Consejo Superior de Deportes.

El presidente del Consejo Superior de Deportes, José Ramón Lete, abrió hace unos meses un melón que lleva 27 años, casi 28, cerrado: tocar la Ley del Deporte. Hoy ha vuelto a repetir intenciones en el ForoLidera Málaga, organizado por Diario Sur, afirmando que "modificaremos la ley para que nadie pueda tener más del 50 por ciento del accionariado de los clubes", citando el ejemplo que está presente en Alemania.

En la práctica, se trataría de formular una nueva Ley del Deporte que sustituya el marco legislativo aprobado en 1990 y en vigor desde 1992 y que propició, entre otras consecuencias, la conversión de casi todos los clubes profesionales en Sociedades Anónimas Deportivas. El motivo fue dotar de un "modelo de responsabilidad jurídica y económica para los clubes", según reza la propia ley. Solo Real Madrid, FC Barcelona, Athletic Club y Osasuna se salvaron y siguen conservando el estatus de clubes deportivos, una excepción que se incluyó en la ley "para aquellos clubes que estando participando ya en competiciones deportivas profesionales, hayan demostrado una buena gestión con el régimen asociativo, manteniendo un patrimonio neto positivo durante los cuatro últimos ejercicios".

La conversión a SAD se estableció bajo las normas del régimen general de las Sociedades Anónimas, por tanto, sin establecer límites al accionariado que debían cubrir los nuevos propietarios. El proceso se explicó como una medida de saneamiento. A finales de los años 80, los equipos de la primera y segunda división del fútbol español sumaban una deuda de 26.000 millones de pesetas. En 2012/2013 esta llegó a su climax, hasta 643 millones de euros (más de 100.000 millones de pesetas). Aquel proceso llevó a que empresarios como los Ruiz Mateos en el Rayo Vallecano, Manuel Ruiz de Lopera en el Betis, o la familia Gil en el Atlético de Madrid, se hicieran con la propiedad de los clubes. En algunos casos, como en este último, incurriendo en el delito de apropiación indebida, confirmado por el Tribunal Supremo en 2004, que al mismo absolvió a Enrique Cerezo y Jesus Gil por prescripción de los hechos.

Lete propone aplicar el modelo societario alemán. El fútbol germano impulsó una profunda remodelación después de la quiebra en 2002 de Kirch Media, el gran operador televisivo que sustentaba la mayoría de ingresos de los clubes. Se impuso la regla del 50+1, que prohíbe que cualquier empresario privado pueda sumar más del 50% del accionariado. El resto queda en manos de los clubes. Por ejemplo, Adidas, Audi y Allianz tienen cada una un 8,3% del Bayern de Munich. El resto, el 75%, pertenece a una sociedad donde están depositadas las acciones de sus aficionados. Sin embargo, la regla que quiere aplicar hoy Lete en el deporte español empieza a no gozar de muchas simpatías. El presidente del Bayern, el exjugador Karl-Heinz Rummenigge, ha defendido la abolición de la regla del 50+1, y ha defendido la libre entrada de inversores en los equipos.

Las intenciones del Consejo Superior de Deporte llegan en un momento en que la patronal de los clubes de fútbol, LaLiga, insiste en el interés masivo de fortunas extranjeras para entrar en el deporte rey. El último fue el City Football Group, holding propietario del Manchester City, de capital catarí, que se hizo con el 44,3% del accionariado del Girona. El hermano de Pep Guardiola, Pere Guardiola, adquirió otro 44,3%. El CSD dio el visto bueno a la operación, pese a que según la norma del 50+1 que quiere aplicar, no sería válida. Espanyol, Granada, Málaga, o Valencia son hoy propiedad de capital extranjero.

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