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Eva Estévez: “Las grandes marcas han dejado de trabajar con piel por marketing”

Es la fundadora de Encuire, una marca de bolsos para mujeres Trabaja con materiales ligados únicamente a la industria alimentaria

Como ocurre en muchas ocasiones, fue en los últimos años de la etapa universitaria cuando Eva Estévez (Madrid, 1981) se dio cuenta de que la carrera que había elegido no terminaba de gustarle. “Cuando acabé Ciencias Empresariales vi que ese mundillo, al menos el más extendido, no era lo mío, así que empecé a buscar nuevos horizontes”, explica. No es extraño que el primero que pasase por su cabeza fuese el de la moda, enfocado a la ropa y al sector textil. Lo había mamado desde pequeña. Sus dos abuelas eran costureras y ella, como reconoce, siempre había sido muy manitas. De forma casual comenzó a trabajar con la piel y, en 2012, fundó Encuire, una marca artesana de bolsos para mujer.

Su estudio, que sirve a la vez de taller y en ocasiones de tienda, está ubicado en un luminoso y espacioso bajo del barrio madrileño de Malasaña. Por un lado a pie de calle, por otro a pie de un patio interior. No sabe si tiene más de artesana o más de empresaria, pero afirma que perfiles como el suyo, “gente formada en diseño, historia del arte o empresariales y que ve en la artesanía una salida laboral”, están emergiendo. También recuerda las dificultades a las que se enfrentan estos profesionales híbridos. “Al principio, como te consideras más artesana que empresaria, no tienes dinero. Cuando entra algo de dinero, el problema es la falta de tiempo. Cuando todo empieza a marchar, lo difícil es empezar a delegar en otras personas. Cuando ya has superado ese paso, comienzas a echar de menos el trabajo del día a día, porque no puedes abarcar toda la producción”. Estévez se ocupa del diseño, de la planificación, de las cuentas y del patronaje de la piel. No obstante, matiza, como echa de menos el trabajo diario, el puramente artesano y creador, se reserva algunos momentos para meter mano en las colecciones especiales y en algunas piezas.

Ella y su equipo, formado por tres personas, trabajan exclusivamente con piel animal, un producto que en los últimos años ha ido perdiendo peso en el sector, desplazado por las ideas ecologistas y sostenibles. La opinión de Estévez es contraria: “Las grandes marcas de ropa han dejado de usar la piel por marketing. Es cierto que muchas clientes jóvenes me preguntan si me planteo dejar este material, pero es que a nivel ecológico es más nociva la piel sintética, que se hace con plásticos, que la piel animal. Además, yo trabajo con componentes que vienen directos de la industria alimentaria. No tiene nada que ver con lo que ocurre con los zorros o las focas, algo que me parece una barbaridad”, apunta.

Muchas veces nos centramos en lo ecológico y nos olvidamos de las personas que hay detrás

El problema de estos debates, prosigue, es que muchas veces los consumidores dan una gran importancia a lo ecológico pero olvidan lo que hay detrás. “Una gran empresa saca una camiseta hecha únicamente con materiales sostenibles, pero resulta que la ha fabricado un niño en Asia. Yo soy más eco de las personas. Por eso todos los que trabajan aquí están contratados y las condiciones laborales son buenas”.

Otro de los términos a los que tiene que enfrentarse es la industria del low cost. Para ello, Estévez juega sus cartas: “Las nuevas generaciones tienen su presupuesto de básicos y otro de caprichos, asequibles, y ahí entramos nosotros con un producto apetecible, cercano y con valores... La gente empieza a cansarse de los grandes centros comerciales y las tiendas agobiantes. Valora cada vez más la cercanía, y eso es lo que ofrecemos los artesanos”. Más aún en un espacio como este taller, a los pies de una calle de uno de los barrios más transitados de Madrid, motivo por el cual decidió establecer aquí su centro de operaciones. “Había que acercar la artesanía a la calle, al día a día de los consumidores”. Por ahora, la técnica parece funcionarle. En el último año, Encuire vendió más de 75.000 euros: “Estamos aún en la fase de crecer. La empresa funciona pero todavía no da beneficios. Yo creo que en los próximos dos años empezaremos a ganar dinero”.

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