Los planes de pensiones de empleo del sector público, un ejemplo a imitar

La reforma de la Seguridad Social es imprescindible, pero hay que incentivar el ahorro privado

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La ministra de Empleo, Fátima Báñez.

El interrogante sobre el futuro del sistema público de pensiones y el modo de asegurar el retiro de los trabajadores españoles puede responderse de diferentes formas y a través de varios modelos. La labor que se está llevando a cabo en el marco de la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo viene precedida de un largo y rico debate que abarca ya dos décadas. No ha sido una polémica estéril, ni mucho menos, dado que ha dado lugar a diversas reformas del sistema, pero tampoco ha solucionado un problema que no es simple ni fácil de resolver, especialmente ante un panorama de envejecimiento demográfico desolador. El déficit de las pensiones supera ya los 15.000 millones de euros. Un problema que no puede solucionar ni siquiera el pleno empleo, y al que tampoco contribuye el escaso patrimonio privado que España acumula en fondos de pensiones : un 9,6% del PIB. Precisamente por ello, son cada vez más las voces que reclaman al Gobierno la adopción de medidas que incentiven este tipo de ahorro, especialmente en el ámbito de las empresas, donde hay una baja presencia de planes corporativos de jubilación.

En el sector público la fórmula se ha ensayado ampliamente. Más de 1,5 millones de funcionarios públicos son partícipes de planes de pensiones de empleo impulsados por los organismos para los cuales trabajan. Este tipo de instrumentos se encuentran en numerosos ámbitos de la Administración, desde hospitales a ayuntamientos o universidades, con rentabilidades que llegan a alcanzar hasta casi un 5%. Promovidos por organismos y entidades públicos, acumulan ya casi 36.000 millones de euros y en la última década han obtenido un rendimiento medio anual del 3,14%.

En España, solo una de cada cinco empresas cuenta con un plan de pensiones de empleo, al contrario que en otros países de nuestro entorno. Se trata por tanto de un terreno con amplio recorrido y elevado potencial. La reforma del sistema público es imprescindible, pero debe complementares con el ahorro privado. Al fin y al cabo, ambos son dos caras de una misma –y urgente– moneda.

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