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Maria ke Fisherman: “Mucha gente no usa nuestra ropa por miedo a las críticas”

María Lemus y Víctor Alonso conforman la firma de moda Están cambiando la manera de vestir de las nuevas generaciones

Una historia de amor”, así es como Víctor Alonso (Madrid, 1985) describe la historia de Maria ke Fisherman, la marca que fundó junto con María Lemus (Mérida, 1982) hace casi diez años. Se conocieron una noche en Malasaña (Madrid) y ella decidió enseguida acompañarlo en su año de Erasmus en Grecia. Allí, Lemus se enamoró de un pescador, lo que más tarde daría nombre a la marca: Maria ke Fisherman (María y el pescador, en griego). Han desfilado en las pasarelas de Madrid y Nueva York y fueron galardonados con el Premio Nacional de Moda en el año 2016. Ahora, se enfrentan al reto de profesionalizarse. Sus opiniones no siempre coinciden, pero se complementan a la perfección: Lemus se encarga del patronaje y Alonso, de pensar las historias que la primera necesita para crear.

¿Piensan primero la historia que quieren relatar o la colección?

María Lemus.—Antes nos reíamos porque decíamos que pensábamos primero la historia y luego la colección, pero era siempre mentira, primero habíamos diseñado las prendas y luego nos inventábamos algo con todo el morro del mundo y decíamos que esa había sido la inspiración. Pero yo creo que lo que pasa es que la historia la vamos formando con la colección y hasta el final no podemos acabar de contarla bien.

¿Qué tratan de plasmar con sus diseños?

Lemus.—Siempre intentamos reírnos un poco del mundo. A veces tenemos ganas de contar cosas fuertes con las que ni siquiera estamos de acuerdo. Por ejemplo, hace un par de colecciones retratamos al bakala madrileño, a esos niños nacionalistas que siempre hemos odiado a muerte. Es reírte y jugar para que todo el mundo reflexione sobre si tiene sentido.

Víctor Alonso.—Devolverte a una adolescencia alternativa y un poco diabólica. Jugar con la ironía y con la juventud.

Lemus.—Que la gente piense: “Cómo me puede estar gustando esto si tiene una bandera de España gigante, lo he odiado siempre y, de pronto, me lo pondría”. Es reflexionar sobre que igual somos más parecidos de lo que pensamos, porque es algo que podríamos llevar todos.

¿Cómo es la mujer que quieren representar en las colecciones?

Alonso.—Nos gustan las historias en las que intervienen niñas jóvenes que están en Hong Kong o Tokio. No son chicas frágiles, son poderosas, pero no lo saben. Son muy tímidas y la historia se va desarrollando según van mostrando su superpoder.

Lemus.—Aunque la ropa pueda parecer fuerte a veces, como si solo pudiera llevarlo una chica superdura, yo creo justo lo contrario, que es para niñas con una apariencia más débil. Aunque nuestras colecciones tengan un lado masculino, siempre queremos tener también otro más femenino.

Visten al trap español, ¿cómo se relacionan moda y estilo de vida?

Lemus.—Yo creo que siempre van asociados. Todo el trap español nos pide la ropa a nosotros, por algo será. También puede ser porque son más pequeños, como nosotros, ellos miran a Maria ke Fisherman y nosotros les miramos a ellos. Va más allá de la música.

Alonso.—Es una generación que ha crecido viendo a la marca. Hablamos su mismo lenguaje. Es algo generacional que te une, aunque no sepas muy bien qué es.

Todo el trap español nos pide la ropa a nosotros, por algo será

¿Están cambiando la forma de vestir de una generación?

Alonso.—Yo creo que sí, sobre todo para el underground. Después del desfile del año pasado y lo que hicimos con los plumas, había mucha gente en clubs de Madrid, y de fuera, que se inventaba un look estilo Maria ke Fisherman.

Lemus.—Era supergracioso, en la misma fiesta de por la noche el día del desfile ya veías a gente con los plumas, yo estaba flipando.

Sita Abellán, Miley Cyrus y Katy Perry son algunas de sus embajadoras, ¿ha cambiado la forma de difusión de los nuevos diseñadores?

Alonso.—Totalmente. Gracias a eso y a las redes sociales, nosotros, que somos una marca nicho para un 1% de la población, podemos sobrevivir. Tenemos una clientela superdispersa, en un mes hemos vendido en 14 países y no sería posible un marketing impreso que llegara a tanta gente.

Lemus.—Todo el rollo este de vestir a Miley [Cyrus] y Katy [Perry] empezamos nosotros a hacerlo aquí en España y ya se hace tanto que me cansa muchísimo. Nos hemos acostumbrado a que diseñadores medianos vistan a celebrities, pero a ellas les da igual, es como un disfraz tras otro.

Alonso.—Ahora funciona mejor gente menos conocida, pero más especial, que coincida más con la marca. Sita [Abellán], por ejemplo, sí encaja totalmente con la marca. Así se lanza mejor el mensaje.

Todo el rollo este de vestir a Miley y Katy empezamos nosotros a hacerlo aquí en España y ya se hace tanto que me cansa muchísimo

¿Tienen más éxito fuera que en España?

Alonso.—Antes era 100% fuera, pero cada vez tenemos más éxito aquí. Sobre todo social, porque luego el 95% de las ventas son en el extranjero; también porque aquí no estamos en ninguna tienda física. Los clientes que tenemos están entre los 20 y los 30 años, y en España no hay tanta gente de 25 años que se pueda permitir nuestra marca. Pero si las prendas fueran más asequibles, no serían tan especiales.

La reina Letizia se ha declarado fan suya, ¿qué falta para que la veamos con un vestido de Maria ke Fisherman?

Alonso.—Es por la cultura del criticar. A la Reina y a mucha gente más le gustaría ponerse nuestros diseños y no lo hace porque somos muy criticones. Es como una especie de envidia.

Lemus.—Es muy absurdo. Por supuesto que no la veo con el 90% de nuestras prendas, pero hay cosas que sí. Pero como el revuelo sería tan grande, no lo va a hacer porque sería un rollo, yo lo entiendo.

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