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Fomento acepta que Atlantia compita por el control de Abertis

El Consejo de Ministros da la primera autorización a la espera de la opinión de Energía La italiana ha demostrado solvencia técnica y económica para ponerse al frente de las concesiones de la catalana

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

Atlantia ha superado el examen del Ministerio de Fomento. Tal y como era previsible, el Consejo de Ministros ha dado esta mañana su autorización a la transmisión de acciones de Abertis al grupo italiano en caso de que prospere la opa de esta última, planteada en mayo del año pasado. El Gobierno ya aprobó el 29 de diciembre la opción de Hochtief, filial de ACS que compite con Atlantia por el control de la concesionaria española.

Con 1.500 kilómetros de autopistas españolas bajo su gestión, lo que supone más de un tercio del mercado, Abertis cuenta con concesiones de Fomento que han requerido un permiso específico para el cambio indirecto de control sobre las mismas, pese a que Abertis seguirá operando esas infraestructuras independientemente del resultado de la batalla de opas.

Atlantia, que se había resistido durante meses, pidió las autorizaciones el 21 de diciembre tanto a Fomento como a Energía para comprar Abertis. La tramitación de la primera de ellas apenas se ha llevado un mes, con lo que Fomento ha respondido a la italiana con la misma agilidad que lo hizo con la germana Hochtief. Y los argumentos para dar el visto bueno a la opa son idénticos: Atlantia ha demostrado solvencia técnica y económica, y las concesiones de Abertis en España han superado sobradamente los cinco años de explotación que son exigibles para cualquier cambio de control en las mismas.

La opinión de Nadal

Quedan por conocer los dictámenes del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital sobre ambas ofertas por Abertis. El departamento de Álvaro Nadal debe opinar por cuanto Abertis controla el operador de satélites Hispasat, considerado estratégico por el Estado y en el que el Gobierno tiene derecho de veto a cambios accionariales. Incluso en este caso, Atlantia defendió que no habría un nuevo control en Hispasat por el efecto de una opa sobre Abertis, que se mantendría como primer partícipe. Pero decidió someterse también al examen de este segundo ministerio.

Otro argumento que resta peso a Hispasat como elemento decisivo sobre la viabilidad de las opas es que se trata de un micronegocio en el perímetro de Abertis (aporta menos del 5% del ebitda total) y que ambas oferentes, Atlantia y Hochtief, se han manifestado abiertas a la venta de la misma a quien considere oportuno al Gobierno. De hecho, Abertis tiene un pacto para colocar su participación en Hispasat a REE. La compañía que preside Elena Pisonero está valorada en unos 1.000 millones de euros.

La otra incógnita que pesa sobre la carrera por Abertis es si el Gobierno, a través de Fomento y Energía, va a llevar a la CNMV a los tribunales por aprobar, el pasado 9 de octubre, la opa de Atlantia sin que esta hubiera pedido las autorizaciones previas de los ministerios afectados. En este caso, el órgano regulador se ratificó en esa decisión el pasado 8 de enero pese a los requerimientos de anulación de la opa de Atlantia emitidos un mes antes por los departamentos de Íñigo de la Serna y Álvaro Nadal. Estos tienen hasta el 8 de marzo para tomar una decisión respecto al hipotético contencioso administrativo contra la CNMV, pero distintas fuentes explican que la opción de un enfrentamiento en los tribunales se está difuminando.

Atlantia espera a Hochtief

La opa de Atlantia está paralizada en la CNMV mientras el órgano que preside Sebastián Albella estudia la oferta competidora de Hochtief, para autorizarla y lanzar el plazo de aceptación para ambos proyectos al mismo tiempo. Este hito, según distintas fuente consultadas, debería darse en la primera mitad de febrero, una vez que llegue la opinión de la Comisión Europea también sobre la intención de Hochtief de integrar Abertis. De ser así, las opas podrían entrar a competir por ganarse el favor de los accionistas de la concesionaria española incluso antes de que Energía dé su opinión y con la posibilidad aún de que las sean atascadas en los tribunales por el enfrentamiento entre los ministerios y la CNMV.

Sin restar atención a los gestos y declaraciones que salgan del Gobierno, tanto Atlantia como Hochtief entrarán en un plazo decisivo de 30 días en que medirán su fortaleza financiera y a la segunda aún le quedará por recibir la opinión del consejo de Abertis.

Este último, y con él el primer accionista Caixabank, ya ofreció una valoración positiva sobre el plan de Atlantia, pero añadió que su tasación de Abertis debía subir. Es decir, aplaudía la intención de mantener el cuadro directivo y empleo de Abertis; la promesa de que la española seguiría cotizando en España y de que se preservaría su sede en este país, así como el objetivo de que Abertis sea la punta de lanza del grupo resultante en América Latina, entre otros puntos. Pero el consejo de Abertis vio escasa la oferta de 16,50 euros por cada título (16.400 millones de euros por el 100% del capital). Máxime cuando Hochtief había puesto ya 18,76 euros por acción.

En cuanto al plan alemán, desde la filial de ACS se ha puesto todo el empeño en destacar las bonanzas de integrar una constructora de primer nivel mundial con una concesionaria de infraestructuras, especialista en autopistas, a la que nutriría de proyectos una vez ejecutadas las obras. Se trata de una hoja de ruta, la de asociar su actividad a la de una constructora, que nunca ha convencido a la dirección de Abertis. Hochtief, también en contraposición de la opción de Atlantia, excluiría a Abertis de Bolsa.

Desde el punto de vista de la estructura de las opas, además de la distancia en precio, favorable en este momento a Hochtief, la italiana parece dispuesta a quitarse el blindaje de un umbral mínimo de pago en acciones (hasta ahora del 10% del capital de Abertis), mientras la filial de ACS supedita el éxito de su opa a que un 19% del accionariado de Abertis acepte cobrar en papel de la alemana.

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