X
Privacidad y Cookies

Utilizamos Cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio y experiencia de usuario.

¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?

El regulador de Madrid aspira a ser tan rápido como el de Luxemburgo

La CNMV agiliza la revisión de los folletos para las emisiones de bonos Los destinatarios de los títulos se sienten más cómodos operando en inglés

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) quiere que más empresas españolas –y europeas– escojan la Bolsa de Madrid para poner en circulación sus títulos de renta fija, en lugar de las de Luxemburgo, Londres o Dublín, a donde acude la mayoría. Para conseguirlo, ha introducido algunos cambios al procedimiento de revisión de los folletos de emisión, a fin de que sea lo más parecido posible al de los países europeos que son más ágiles en este aspecto.

Las compañías españolas colocaron el año pasado 30.700 millones de dólares (25.500 millones de euros) en bonos corporativos, de los cuales únicamente 1.208 millones se listaron en el mercado doméstico, según estadísticas de Dealogic. La mayor parte se emitió en las Bolsas de Luxemburgo (11.486 millones), Dublín (6.844), Londres (4.893) y Nueva York (4.015).

Según Thomson Reuters, que maneja datos muy parecidos, Luxemburgo concentró el 42% del volumen de operaciones realizadas por corporaciones españolas; Londres, el 17%; Dublín, el 15% y Nueva York, el 14%.

Banqueros de inversión consultados atribuyen la preferencia nacional por emitir fuera a las diferencias en el tiempo que toman los procedimientos de verificación. “Hasta la fecha, el trámite de colocación es mucho más flexible en Londres o Luxemburgo que en Madrid porque allí te piden menos requisitos y una vez que mandas la información, en dos días tienes el folleto registrado”, afirma Pablo Lladó, director general de mercado de capitales de CA-CIB, la banca de inversión de Crédit Agricole.

El folleto o programa base es un documento informativo en el que las empresas consignan todos los datos y condiciones de una emisión antes de su ejecución. Hasta ahora, la revisión de este prospecto por parte del regulador español tomaba 10 días hábiles y, en ocasiones, las observaciones llegaban cuando los bonos ya se habían emitido, poniendo en riesgo la operación, según una fuente bancaria que pidió no ser identificada.

La CNMV ha rebajado a dos días hábiles el plazo de verificación de los requisitos de admisión desde que se recibe la documentación. Asimismo, ha reducido a tres días la remisión de comentarios a las condiciones finales de la oferta (las que no se conocen cuando se aprueba el programa y que solamente pueden determinarse en el momento de la emisión) y a dos días hábiles en el caso de comentarios posteriores.

Los banqueros consultados celebran la reducción del procedimiento y creen que, efectivamente, contribuirá a aumentar el atractivo del mercado español, pero dudan que se traduzca en un incremento sustantivo del listado de emisiones en España.

La razón principal es que entre el 80% y 90% de la deuda española se coloca entre inversores cualificados internacionales, los que se sienten más cómodos con folletos escritos en inglés y que cumplen los estándares de la normativa británica.

En ese sentido, sugieren a la CNMV que los programas base se publiquen aquí en dos versiones, en castellano e inglés, una posibilidad que la ley del mercado de valores contempla desde 2005.

Al recoger información sobre la situación del emisor y los bonos ofertados, el objetivo del folleto es que los potenciales inversores puedan formarse un juicio fundado sobre la inversión que se les propone. El trabajo de la CNMV consiste en asegurarse de que los términos descritos sean ciertos.

Visto así, es lícito preguntarse si no se corre el riesgo de que por ganar en agilidad, se acabe facilitando la aprobación de emisiones de baja calidad crediticia. “No es así en Luxemburgo, no debería de serlo en España”, contesta Lladó.

Otra fuente expone al respecto: “Tras la quiebra de Lehman Brothers, los reguladores se han vuelto más exigentes y han limitado la colocación de productos estructurados a nivel minorista. Simplemente se trata de agilizar los procedimientos para que las empresas puedan aprovechar mejor las ventanas de oportunidad, que tienden a ser cortas”.

En busca también de aumentar el atractivo del mercado local, el operador de la Bolsa madrileña, BME, comunicó a mediados de diciembre que reduciría sus tarifas en enero, aunque la medida ha sido postergada hasta marzo a petición de los bancos, que temen fallos técnicos por no poder adaptar sus sistemas electrónicos a tiempo.

Sin embargo, según los expertos, la diferencia en costes entre Madrid, Luxemburgo o Londres “no es sustancial”. “Aquí las tarifas son un poco más altas, pero no es lo relevante”, insisten.

Archivado en:

Y además:

Outbrain