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Los retos que nos plantea la longevidad

Longevidad, envejecimiento, pensiones… son términos cada vez más frecuentes en las noticias en nuestro país. Vamos a vivir más -la duda es cuánto más- y vamos a vivir mejor -y parte de nuestra calidad de vida en las edades avanzadas depende de nuestros hábitos-. La longevidad plantea una serie de retos en diversas áreas, tanto a individuos como a empresas, gobiernos y sociedades.

¿Cómo afecta una vida larga a mi carrera profesional y a mis planes financieros? La división tradicional en tres etapas (formación durante la infancia, adolescencia y juventud, trabajo durante la vida adulta y jubilación en la vejez) no sea, probablemente, un esquema válido para el futuro, sobre todo si mantenemos ancladas dichas etapas a edades concretas y la jubilación permanece fijada entre los 65 y los 67 años.

Jubilarse a esta edad significaría -para la mayoría- vivir de las rentas durante más de tres décadas (habiendo trabajado, aproximadamente, cuatro décadas), dado que, por estadística, más de la mitad de las personas que hoy tienen 40 años vivirá más de 95, por poner una referencia. Y una vida más larga, con más salud -según apuntan expertos y médicos- y con un estilo de vida más activo y, probablemente, más caro, requiere más dinero para financiarlo, como ya hemos comentado en otras ocasiones en este blog. Todo ello en un contexto en el que nos están advirtiendo de que las pensiones públicas se van a reducir.

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Nuevos planteamientos vitales, profesionales y económicos

¿Qué opciones tenemos? Una vida más larga implica, necesariamente, planteamientos nuevos. No podemos utilizar las recetas de nuestros padres. Y requiere una planificación global de nuestro proyecto vital, profesional y económico, dado que todas las variables están estrechamente relacionadas.

No se trata, únicamente, de planificar el ahorro para la jubilación. Se trata de organizar de otra forma esa parte de nuestras vidas que tiene que ver con los recursos económicos, empezando por la etapa laboral. Una vida más larga conllevará, con mucha probabilidad, que tendremos que prolongar nuestra carrera profesional y, para ello, será necesario tener en cuenta, tanto nuestros recursos vitales, como nuestros activos productivos y nuestra capacidad de adaptación a un contexto que cada vez será más cambiante. Y requiere, sin duda, un plan financiero que nos permita las transiciones que serán necesarias para mantenernos activos durante cuatro, cinco o seis décadas.

Tendremos que planificar el desarrollo de estos activos y recursos de forma conjunta con nuestras finanzas para lograr tener éxito en nuestros objetivos vitales. El problema suele ser que a las personas nos cuesta proyectar el futuro y planificar a largo plazo, pues nuestros cerebros están ‘programados’ para dar preferencia al corto plazo. Nos cuesta ahorrar -posponer el gasto- y nos cuesta mucho no dejarnos llevar por las emociones cuando invertimos, lo que, en ocasiones, nos lleva a cometer determinados errores que podríamos evitar. Es lo que explica el behavioral finance (comportamiento financiero)-del que también hemos escrito en este canal-.

Por todo ello, la capacidad de adaptación y aprendizaje serán cada vez más importantes. Tendremos que hacer el ejercicio de conocer nuestros objetivos y entender los recursos y opciones a nuestra disposición para alcanzarlos. En el ámbito económico, será aconsejable asumir más riesgos con nuestras inversiones, entendiendo bien qué es un riesgo en lo financiero, y profesionalizar nuestras decisiones de inversión. Tener un plan es la clave para el éxito.

Os deseamos un feliz 2018, lleno de éxitos en vuestros objetivos vitales, profesionales y económicos.

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