El Tribunal de la UE dinamita el modelo de negocio de Uber

Por primera vez, la justicia europea clasifica a la plataforma como empresa de transporte

El fallo puede tener repercusiones incluso en otro tipo de aplicaciones como Airbnb

Bruselas / Madrid

Con una breve sentencia, de apenas una docena de páginas, el Tribunal de Justicia europeo ha demolido este miércoles el modelo de negocio de Uber y ha puesto en peligro incluso las adaptaciones que ha introducido la compañía para sobrevivir en Europa desde su llegada hace cinco años.

Los jueces comunitarios han dictaminado que la empresa estadounidense, en su versión de UberPop, debe calificarse como “un servicio en el ámbito del transporte” y, como tal, está sujeto a la normativa de ese sector en cada país de la UE.

El veredicto socava la estrategia legal de Uber, que se acogía a la libre circulación de servicios con el argumento de que era una mera plataforma digital de intermediación entre conductores particulares y potenciales pasajeros.

La sentencia leída en Luxemburgo concluye que la intermediación entre conductor particular y pasajero ofrecida por UberPop “no se corresponde con un servicio de la sociedad de la información” y, por tanto, no disfruta de la libre circulación de servicios que le permite operar en España desde su sede en Holanda.

Uber ha encajado con aplomo la derrota y ha asegurado en un comunicado que “la sentencia no cambiará las cosas en la mayoría de los países de la UE, donde ya operamos bajo la normativa de transportes”.

En España, de donde procede el pleito sentenciado en Luxemburgo, Uber cambió su fórmula en 2014 y desde entonces, con su servicio Uber X, recurre a conductores que operan con licencia VTC (vehículos de alquiler con conductor).

La compañía se muestra convencida de que esa fórmula le permite esquivar la sentencia europea, a pesar de que son los conductores los que cumplen la legislación de transporte no ella. Los magistrados europeos no aclaran si en el caso de las VTC la empresa estadounidense actúa como plataforma o también como empresa de transporte.Futuros casos, probablemente, aclararán la situación.

Pero el razonamiento del Tribunal no se centra tanto en la figura del conductor como en la organización que ejerce Uber, que en el caso de las VTC es menos intrusiva, lo que podría jugar a favor de la plataforma. Aun así, la compañía podría ver limitada su expansión porque no podría contar con un número ilimitado de “socios-conductores” sino con los que dispongan de una licencia cuyo número está fijado por las autoridades.

La última palabra la tiene el Juzgado número 3 de lo Mercantil de Barcelona, que remitió al Tribunal de la UE una consulta prejudicial sobre el pleito planteado en 2014 contra Uber por la Asociación Profesional Élite Taxi.

La propia Asociación parecía temerse lo peor y sus abogados defendieron durante el juicio en Luxemburgo que los jueces europeos no tenían competencia para pronunciarse sobre el caso. Varios gobiernos, entre ellos el de España, defendieron, por su parte la inadmisibilidad de la consulta. Y la misma línea defendió la Comisión Europea.

Pero el Tribunal europeo asumió el caso. Y la sentencia clasifica a Uber como un “servicio en el ámbito de los transportes”, sujeto por tanto a la regulación que cada Estado de la UE desee. Los taxistas acogieron el veredicto como una gran victoria porque abre la puerta para que las autoridades nacionales puedan regular o incluso prohibir el uso de la plataforma en sus territorios. El caso sienta un precedente para todos los países europeos donde Uber ofrezca sus servicios.

La Confederación Europea de Sindicatos también se apresuró a exigir a Uber que respete toda la normativa laboral del sector de transportes e invita a la empresa a entablar una negociación. “La compañía debe sentarse a la mesa con los sindicatos del sector de transportes para pactar salarios justos y condiciones de sus conductores”, señaló la Confederación tras conocer la sentencia.

La sentencia puede tener repercusiones incluso en otras aplicaciones (como Deliveroo) si los jueces aplican el mismo razonamiento a sectores como alojamiento entrega de productos. La mayoría de esas aplicaciones también operan con total libertad en base a la normativa del sector de las telecomunicaciones.

La Comisión Europea había recomendado a los gobiernos que extremasen la tolerancia con las plataformas digitales para facilitar el desarrollo de la llamada economía gig, en la que Bruselas cifra grandes esperanzas de crecimiento y empleo. El organismo comunitario ha pedido que no se impongan regulaciones o controles si no es estrictamente necesario. Pero los jueces señalan que Uber se parece más a una empresa de transporte que a una app.

Dos abogados contra veinte


Expectación. El caso de Élite Taxis contra Uber se planteó en Barcelona pero ha mantenido en vilo a taxistas y gobiernos de toda Europa.
Siete países. En el juicio se personaron hasta siete países, incluida España. Muchos de ellos para defender la inadmisibilidad de la consulta enviada por el Juzgado número 3 de lo Mercantil de Barcelona.
Solos. Los taxistas parecían la parte más débil, representados solo por dos abogados para enfrentarse a un coloso como Uber, valorado en más de 66.000 millones de dólares. Enfrente tenían la defensa de la empresa con hasta seis abogados, tanto españoles como internacionales. Además, los países que presentaron observaciones sumaban otra docena larga de abogados, la mayoría de ellos poco favorables a las demandas de Élite Taxis. En total, casi una veintena de abogados.

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