X
Privacidad y Cookies

Utilizamos Cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio y experiencia de usuario.

¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?

Infraestructuras »

Movilidad y agua limpia rescatan a Medellín de su negro destino

Idom realiza una macro intervención para canalizar vertidos y evitar avenidas y contaminación del río Medellín

Las aguas bajaban turbulentas por las empinadas laderas del valle de Aburrá. Durante años el aislamiento de 3,2 millones de individuos malviviendo en barrios de chabolas, unido a la lógica del negocio de la droga, convirtieron el nombre de Medellín en sinónimo de violencia y delito.

Pero el destino no está escrito; hay obras que pueden venir al rescate de quienes pugnan por redimirse. Y en esta aventura de superación juegan papel protagonista varias empresas españolas. FCC y Acciona, en lo más oscuro dela historia de la segunda ciudad de Colombia, se adjudicaron en la década de los setenta la construcción del metro de Medellín. Asociados a Siemens, vivieron las peores pesadillas el cuarto de siglo que demoró un proyecto para muchos imposible. Pero no claudicaron.

El metro fue inaugurado el 30 de noviembre de 1995. En aquella jornada se cumplía el segundo aniversario de la muerte de Pablo Escobar. Todavía algunos en Medellín se niegan a retirar la condición de héroe al mítico capo de la droga, pero todos sus habitantes, sin excepción, reconocen el poder de rescate del metro: "Circulando ida y vuelta en paralelo al curso del río Medellín, el metro ha quebrado el aislamiento, ha articulado el territorio y ha cambiado la cultura. Los trenes tienen más de 20 años, pero lucen como nuevos porque nadie tolera acciones vandálicas".

La municipalidad, con los años, ha insistido en la lógica regeneradora del metro. Mantiene la apuesta ferroviaria en la conquista de la movilidad. El tranvía es el modo elegido para los trayectos perpendiculares al curso del metro.

Y una original fórmula de cinco líneas de teleférico masivo, el MetroCable, permiten escalar las laderas hasta las infraviviendas colgadas de las cumbres de Aburrá. Tranvía de Ayacucho La empresa vasca Idom trabaja en Colombia desde hace una década. Abordó sus proyectos iniciales con personal desplazado desde España. En 2009 decide crear un centro permanente de trabajo como resultado de la conquista del diseño del primer metro ligero en Colombia: el tranvía de la avenida Ayacucho en Medellín. "Fue clave la experiencia acumulada en proyectos similares como los de Bilbao, Sevilla y Barcelona", afirma Edwin Rojas Toledo, máximo responsable de Idom en el país.

El tranvía comenzó a dar servicio en febrero de 2016 sobre una línea de 4,7 kilómetros: desde el intercambiador con el metro de Medellín en la estación de San Antonio, hasta los barrios altos de Alejandro Echevarría, Sierra y el Pinar, donde, a su vez, conecta con sendas líneas del teleférico masivo MetroCable.

La inversión total realizada suma 120 millones de euros. El éxito ha valido a Idom la adjudicación, también en Medellín, del desarrollo de ingeniería y arquitectura de detalle del tranvía dela avenida 80, con una extensión de 17,2 kilómetros. Y en la capital, Bogotá, le han encargado el diseño básico avanzado para la línea 1 del Metro con 27 kilómetros. Saneamiento El delito y la violencia son contagiosos.

Pero, al parecer, el orden, la convivencia y el bienestar que producen también guardan propiedades epidémicas. Empresas Públicas de Medellín (EPM), responsable de la gestión de la red de alcantarillado, siguió los pasos de la corporación que explota el metro con el lanzamiento en 2011 de un Plan de Ordenación de Recogida de Aguas. Así describía EPM la situación que las empresas licitantes deberían ayudarle a encauzar: "A la complejidad de un territorio escarpado se añade la implantación continua de nuevas infraviviendas conforme a una nula ordenación. Las aguas residuales se unen a las de los aguaceros permanentes en su carrera turbulenta por las quebradas,causando estragos en bienes y personas, para acabar vertiendo al cauce del río Medellín sin depuración ni control".

Idom consiguió cuatro de los siete proyectos en que EPM dividió la intervención a lo largo de las dos laderas del Aburrá. “La ciudad debe dar la cara y no la espalda al río”; fue la máxima sobre la que la compañía española construyó sus ofertas. “El diseño de ingeniería ponía en juego diversas tecnologías sin zanja.

Se preveía la construcción de colectores de reciclaje de vertidos a lo largo de ambas laderas”, así como de “un interceptor que recogerá las descargas actuales y futuras del municipios” para “mejorar las condiciones ambientales del río y su entorno”, explica Rojas. Por la experiencia acumulada, junto a la capacidad de ingeniería y ambiental de los licitantes, EPM introdujo en los pliegos una nota alta para premiar “el manejo del trabajo social” entre las comunidades beneficiarias de las actuaciones. Idom acertó con el deseo del contratista al ofertar la creación de un equipo de especialistas sociales cuya tarea consistió en redactar un informe de “medidas de mitigación” del impacto que inevitablemente producirían las actuaciones. Ruby Botero es la antropóloga que capitanea el grupo de trabajo social de Idom.

Explica que “antes los proyectos de ingeniería para efectuar acciones en favor de comunidades deprimidas se basaban en criterios técnicos, económicos y ambientales. Hoy consideramos básico conocer sobre el terreno las consecuencias que provocarán las actuaciones que emprendemos".

Es imprescindible evitar "las reticencias naturales" de familias que "no tienen consolidada la propiedad sobre predios ocupados informalmente". Botero pone como ejemplo “aquellas infraviviendas que han sido construidas sobre las arquetas del anterior sistema alcantarillado”. El equipo debe detectar dónde se encuentran para hablar con los ocupantes de esas viviendas.Hay que convencerles que les dejen sellar y sanear la arqueta sin que eso suponga perjuicio para ellos.

Archivado en:

Outbrain