Iberdrola renegocia todos los acuerdos industriales con Siemens Gamesa

Ignacio Galán desvela que no está contento con la gestión del grupo eólico

La eléctrica tiene el doble vínculo de accionista y cliente del fabricante de aerogeneradores

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El ministro de Economía, Luis de Guindos, y el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, durante la jornada La Europa sin fronteras, de Pimco y El Confidencial.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, publicitó ayer su descontento con la gestión de Siemens Gamesa, que ha causado, a su juicio, que el valor en Bolsa del grupo renovable se haya desplomado a la mitad. La cotización cerró ayer a 10,52 euros por título, con un retroceso del 0,38%. Las palabras de Galán tuvieron un amplio eco en su equipo directivo, parte del cual está implicado estos días en la renegociación de sus acuerdos industriales con Siemens Gamesa.

La eléctrica y el fabricante de aerogeneradores mantienen una histórica relación, basada en la doble condición del grupo que preside Ignacio Galán. En la práctica, Iberdrola es cliente y accionista, ahora con el 8% del capital y antes con el 19%, de la filial eólica de la multinacional alemana.

En una jornada ayer en Madrid, Galán extendió sus críticas a Siemens Gamesa y declaró que tuvo que enterarse por los medios de comunicación de sendos profit warnings (rebaja de los beneficios previstos) de la corporación renovable. “No podemos estar contentos con una compañía que ha perdido más del 50% de su valor en seis meses. Cuando ves cosas como la que estas viendo, que hacen un profit warning y casi te enteras por el periódico de que lo va a hacer, que cambian personas de alto nivel... piensas que estamos enloqueciendo y algo está fallando”, afirmó.

Contratos

Las reconvenciones de Galán a la corporación que lidera Markus Tacke tendrán su efecto en las actuales conversaciones sobre los contratos en vigor y en renovación entre ambos grupos.

De hecho, los acuerdos industriales entre los dos grupos se remontan al inicio de esta década. Son unos pactos que incluyen tanto el suministro de aerogeneradores como el mantenimiento de los mismos, esta última una parte cada vez más importante en el sector renovable porque deja margen de beneficios y fideliza al cliente.

Tanto Iberdrola como Gamesa, antes de la entrada de Siemens como accionista mayoritario del productor de turbinas, mantienen una relación comercial basada en el compromiso de la eléctrica para comprar a la compañía renovable hasta el 50% de los nuevos equipos a instalar en sus complejos eólicos.

Sobre ese porcentaje, tanto Iberdrola como ahora Siemens Gamesa han mantenido una estrecha relación, ahora en revisión con las críticas de Galán. El pacto incluye que la multinacional que lidera Galán se ciña a ese 50% o de por finiquitado el acuerdo cuando sus pedidos sumen una capacidad de 3.800 MW, la mayoría en eólica terrestre. De momento, y hasta que se establezcan los nuevos términos, el compromiso de Iberdrola se mantiene hasta 2020. En cambio, el acuerdo en el ámbito del mantenimiento vence en pocos días. En concreto el 31 de diciembre. En la etapa anterior a las reconvenciones en público de Galán, ambas partes suscribieron una opción para alargar este contrato dos años más. Es lo que se negocia estos días, entre otros asuntos. Según dijo ayer Galán, Iberdrola permitió la entrada de Siemens en Gamesa (lo que le reportó a la eléctrica un dividendo extra de 200 millones), en base a un esquema con bastante españolización”, en el sentido de garantizar el futuro de la empresa vasca, “porque queríamos seguir para supervisar que las cosas se hacían razonablemente bien”.

Supervisar y vigilar

  • Esquema. Entre sus críticas a Siemens Gamesa, Galán declaró que Iberdrola siguió como accionista del nuevo grupo con el 8%, tras ingresar un dividendo extraordinario de 200 millones por otro 11%, “porque queríamos supervisar y vigilar que las cosas se hacían razonablemente bien” y con “un esquema de bastante españolización”. La fusión de los negocios eólicos de Siemens y de Gamesa cumple hoy tan solo ocho meses.
  • Directivos. Los ataques de Galán a la corporación renovable alcanzaron a los numerosos cambios en el equipo de gestión (han salido hasta siete altos cargos). No le ha gustado que pongan de secretario del consejo de administración “a un abogado alemán que no habla español”.
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