S&P prevé que las ventas de coches crecerán un 3% en el mundo en 2018

Un informe de S&P prevé “estabilidad” en el mercado automovilístico

Ven que el vehículo autónomo tardará más en llegar que el eléctrico

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Carpa llena de vehículos nuevos

La industria automovilística mundial tiene por delante, al menos dos años de tranquilidad económica. Si bien sus ventas no se van a disparar, se mantendrán estables con unos crecimientos medios de manera global de entre el 2% y el 3% en 2018 y del 2% en 2019 “en línea con las proyecciones de crecimiento de los PIB globales”, según apunta un informe de la consultora Standard and Poors (S&P Global) sobre las Principales Tendencias de la Industria del Motor 2018 (Industry Top Trends 2018).

Las matriculaciones en el mundo sumarán un total de 96 millones de unidades matriculadas en 2018. En 2019, las ventas llegarán a las 98 millones de unidades entregadas en línea con la previsión de llegar a los 100 millones de coches vendidos en un año en 2020.

Los principales riesgos para este desarrollo estable son el alza de los precios de las materias primas y de los costes de la I+D mientras que también se incrementa la presión sobre los márgenes de rentabilidad de las compañías cuando los precios por vehículo van a la baja.

“Los riesgos geopolíticos actuales permanecerán si bien los más preocupantes tienen que ver con la negociación de tratados de libre comercio como es el caso del NAFTA en América o el proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europea, porque supondrían incrementar con costes adicionales los productos”, afirman, debido a la colocación de aranceles proteccionistas.

Europa es la región que se beneficia de las mejores perspectivas de estabilidad gracias a “un crecimiento mejor del esperado en 2017 en las condiciones económicas del área”. “Entendemos que esta tendencia se va a consolidar y por eso, esperamos que las matriculaciones se mantengan estables, con un rango de crecimiento de entre el 2% y el 3% para los próximos dos años”, afirman. Los fabricantes en su conjunto registrarán, estima el informe, crecimientos de su facturación inferiores al 10% para este periodo.

Financiación de proyectos

Pese a la fortaleza del entorno, el informe entiende que los costes de sus créditos se pueden elevar debido a la alta necesidad de financiación que van a encarar los fabricantes en los próximos años. “Tendrán que realizar inversiones muy elevadas en investigación y desarrollo e infraestructuras para los nuevos modelos que saquen al mercado y para cumplir con los objetivos de reducción de las emisiones de CO2 que ha impuesto la Unión Europea”, señalaron.

La Comisión Europea impuso la semana pasada un recorte del 30% de las emisiones de dióxido de carbono de los turismos y todoterreno sobre el nivel ya marcado para 2021. El límite pasaría de 95 gramos de CO2 por kilómetro recorrido a 67 gramos.

“Cumplir este objetivo va a ser aún más difícil sin la ayuda del diésel, dado que los clientes empiezan a percibir estas motorizaciones como un problema para la salud. Si se opta por híbridos de gasolina, emiten más CO2. Los fabricantes tendrán que justificar la rentabilidad de sus inversiones en electrificación y digitalización sin poder obviar este gasto, imprescindible de cara a cumplir los objetivos y a hacer frente a la creciente competencia en este campo”, explicaron.

Para S&P Global, los vehículos eléctricos van a ser la tendencia que marque el paso de la innovación en los próximos años. “La fabricación de estos automóviles está acelerando y es fácil que se convierta en la tendencia más disruptiva del mercado a corto plazo”, reza el informe, por encima del vehículo autónomo, que no llegará como opción de masas “al menos hasta la próxima década”, señalaron. “Vemos el coche autónomo como una tendencia más a largo plazo, asociado a un cambio en las preferencias de los clientes y en los usos de los vehículos”, detallaron desde el informe de la consultora.

El papel de los proveedores

El informe de S&P estima que el papel de la industria auxiliar crezca “en tanto en cuanto se incrementen las inversiones en vehículos eléctricos”. “Para los fabricantes de componentes, el paso a las cadenas de producción eléctrica es una oportunidad”, señala.

Crecerá la necesidad de productos de mucho valor añadido para la eficiencia de los motores de combustión mientras se avanza en estándares para junturas y piezas de metal, para ahorrar recursos que se dirijan a reducir pesos o a las baterías.

Las colaboraciones y alianzas que ya se están produciendo en el sector se incrementarán, de cara a la introducción de más conectividad y la transición a las baterías.

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