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Vivendi puede ganar tiempo para evitar tener que opar Ubisoft

Está cerca de verse obligada a presentar una oferta por la empresa de videojuegos Si renuncia a derechos de voto suficientes se mantendría debajo del umbral clave

Stand de Ubisoft en E3, la convención de videojuegos más importante del mundo, que se celebra en Los Ángeles (EE UU).

Vivendi podría llevar la lucha por la empresa de videojuegos Ubisoft a un nuevo nivel. El holding de medios francés está cerca de cruzar el umbral del 30% de la propiedad que le obligaría a presentar una arriesgada opa por los creadores de Assassin’s Creed. Pero puede ganar tiempo.

La opinión general es que la compañía presidida por Vincent Bolloré deberá decidir el 20 de noviembre, cuando las leyes francesas le otorgarán derechos de voto dobles, con los que superará el 30%.

Una oferta tiene poco sentido ahora. El precio de las acciones de Ubisoft se ha cuadruplicado desde que Vivendi compró una participación en 2015. Comprar las acciones restantes y consolidar la deuda neta de Ubisoft costaría unos 7.000 millones –con una prima del 30%. El retorno de la inversión de Vivendi para marzo de 2019 sería un mísero 3,4%, con una tasa impositiva del 25%.

Y eso suponiendo que los minoritarios vendieran, lo cual es dudoso. Hasta ahora han apoyado al jefe de Ubisoft, Yves Guillemot, miembro de la familia fundadora que se ha resistido al control de Vivendi. Además, es posible que Bolloré tenga que pagar en parte con acciones si la deuda neta de su empresa alcanza 1.8 veces el ebitda a final de año, como prevé Deutsche Bank. Es improbable que los inversores de Ubisoft quieran acciones en una empresa de crecimiento más lento, sobre la que tendrían poco que decir.

Vender parte de sus acciones de Ubisoft podría mantener a Vivendi por debajo del 30%, pero a riesgo de una ola de ventas mayor si los inversores pensaran que fuera a batirse en retirada. También podría vender toda la participación, tal vez a Ubisoft, y lograr una ganancia después de impuestos de 751 millones, suponiendo un descuento de liquidez del 10%.

Sería un buen retorno, pero Bolloré rara vez ha dado marcha atrás. Hay una tercera opción: renunciar a derechos de voto suficientes para mantenerse por debajo del listón de la opa le permitiría mantener sus opciones abiertas. Tendría más exposición económica que control, lo opuesto a su táctica habitual, pero seguiría siendo el mayor accionista y podría seguir influyendo en su representación en el consejo. Jugar a largo plazo puede ser lo mejor esta vez.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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