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La banca tiene por delante otra ola de ajustes para optimizar su estructura

La larga tradición del sector al gestionar estos procesos constituye un buen modelo a aplicar

La banca ha iniciado el último tramo del año con la tarea hecha en materia de resultados –el beneficio neto conjunto del sector ha crecido un 16% en los siete primeros meses de ejercicio– y la asignatura pendiente de los ajustes laborales. Banco Santander comenzará esta misma semana a reunirse con los sindicatos para abordar la remodelación de su estructura, tras la fusión con Popular. El primer capítulo de ese proceso se centrará en los servicios centrales, lo que no implica necesariamente despidos o prejubilaciones, según fuentes sindicales, sino que podría centrarse en medidas alternativas que reduzcan al mínimo la pérdida de puestos de trabajo. La entidad dejará para 2019 el grueso del ajuste, que estará focalizado en su red de oficinas. También BBVA está negociando el traspaso de 152 de sus empleados a IBM, después de que la entidad vendiese parte de su departamento de tecnología a esta multinacional estadounidense. Bankia y BMN, que ya han aprobado su fusión, tienen pendiente ese proceso –los sindicatos cifran la integración en 1.300 empleados y 120 sucursales– mientras que Evo Banco ha iniciado las negociaciones para realizar su tercer ERE en tres años.

Pese a que cada entidad financiera cuenta con sus propias razones estratégicas, el conjunto del sector tiene ante sí el reto de optimizar estructuras de empleo y redes de oficinas, y de hacerlo por dos grandes razones. La primera tiene que ver con el actual fenómeno de concentración corporativa que se desarrolla en el sector, un proceso que obliga a redimensionar recursos y depurar duplicidadess. La segunda está directamente relacionada con la imparable y vertiginosa transformación del modelo de negocio de la banca por la irrupción masiva de la digitalización de procesos y relaciones comerciales, una verdadera revolución que obliga a repensar, entre otros muchos aspectos, la tradicional red de oficinas presenciales de las entidades. Se trata de una asignatura compleja, delicada y dolorosa. La larga tradición del sector a la hora de gestionar ajustes laborales, y hacerlo de la forma menos traumática posible, constituye un buen modelo para realizar una tarea que es poco grata, aunque pueda resultar necesaria.

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