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Carteras gestionadas: contratar fondos y echarse a dormir

Elija su perfil de riesgo y los expertos se encargarán de decidir por usted en qué fondo invertir Las grandes entidades ofrecen estos productos, sobre todo a sus clientesde banca privada

Llevan más de 10 años en nuestro mercado y se han ido adaptando a las necesidades o requerimientos de los clientes. Se trata de carteras de fondos con la gestión delegada en los que el inversor deja por completo las decisiones de inversión en la entidad que gestiona su cartera.

Normalmente, las ofrecen las grandes entidades y su atractivo está en que conjugan fondos de inversión propios (el grueso de la cartera) con otros de terceras entidades nacionales y de gestoras internacionales. Estos últimos productos no suelen estar al alcance de inversores particulares, al requerir un capital inicial muy elevado o contar con mala distribución en España.


Sabadell fue de los primeros en lanzarlas, en 2004, bajo la denominación BS Fondos Gran Selección. Se distribuyen entre cinco perfiles de riesgo: Selección 10, Selección 25, Selección 50, Selección 75 y Selección 90, en función del peso de la renta variable en su composición y requieren una inversión mínima inicial de 20.000 euros.

En cuanto a las carteras Selección 10 Premier, Selección 25 Premier, Selección 50 Premier, Selección 75 Premier y Selección 90 Premier, permite contratarlas a partir de 100.000 euros. Y es que para invertir en las carteras gestionadas de los grandes bancos, generalmente hay que contar con un capital inicial que no está al alcance de todo los bolsillos.

Más del 8% de los partícipes de Sabadell Asset Management tiene un contrato de gestión discrecional de BS Fondos Gran Selección. Eligen entre carteras cuya rentabilidad oscila entre el 3,15% de 2016 de la cartera más agresiva, y que acumula un 14,52% en el último año, y, en el otro extremo, la más conservadora de Sabadell, con solo el 10% en activos de Bolsa, que ha rentado un 1,98% en los últimos 12 meses y ganó el 1,58% el año pasado.

CaixaBank AM, por su parte, empezó a ofrecerlas hace más de diez años y, explican fuentes internas, cuentan con tres tipos de productos “combinables entre sí, que materializan diferentes estrategias de inversión. Además, en función de sus preferencias, el cliente puede elegir entre dos opciones: mientras las Carteras Valor invierten en fondos de gestoras internacionales a través de fondos de fondos, las Carteras Valor Plus lo hacen de forma directa”.

Santander trabaja con cinco carteras con distintos niveles de riesgo: conservadora, moderada, equilibrada, dinámica y agresiva. Se lanzaron en octubre de 2015, pero solo se ofrecen a los clientes de banca privada, select y a empresas e instituciones.

La inversión mínima es de 60.000 euros, para los dos primeros colectivos, y de 200.000 euros para empresas e instituciones. Se recomiendan para “el cliente que busque una gestión profesional de sus inversiones ajustada a su perfil de riesgo y que tenga un horizonte de inversión de medio plazo”.

Estas carteras “se benefician de una fiscalidad favorable para personas físicas residentes, ya que toda la operativa se hace vía traspasos”, destacan en Santander. La razón es que los beneficios de los fondos de inversión no tributan al ser movido el dinero de uno a otro producto, solo pagan impuestos cuando se reembolsan.

En cuanto a su composición, la exposición a fondos de terceros es como mínimo del 80%, incluyendo gestoras nacionales e internacionales. “Para productos internacionales los gestores se apoyan en el equipo de analistas de fondos de terceros que realizan una selección”.

Las rentabilidades oscilan en lo que va de año entre el 1,97% de la cartera conservadora hasta el 5,96% de la agresiva. Esta última acumula un retorno en sus dos primeros años de funcionamiento del 16,77%, mientras que la menos arriesgada gana el 5,39%.

Pero no solo los gigantes del sector apuestan por ellas. En Andbank, por ejemplo, “tenemos cuatro perfiles para nuestros clientes de carteras gestionadas: conservador, moderado, equilibrado y agresivo.

El riesgo a asumir en la gestión de los mismos va de menos a más, teniendo como tope máximo de volatilidad anual el nivel de 4%, 8,5%, 12% y 35%, respectivamente. Lo importante es que el cliente esté en el perfil adecuado para su nivel de riesgo, controlar los movimientos del mercado y las pérdidas máximas de las carteras”, explica Alicia Arriero, analista de Andbank.

“La gestión es sumamente eficaz para el cliente, tanto desde el punto de vista fiscal como financiero. El cliente disfruta de una gestión profesionalizada, pudiendo acceder a todo tipo de activos (renta fija, renta variable, divisas, materias primas y derivados)”, concluye Arriero.

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