Arabia Saudí quiere convertir Riad en un centro financiero regional

Presenta esta semana en Riad su Future Investment Iniative

En el ambiente flota la pretendida OPV de Aramco, la petrolera estatal

Yasir al-Rumayyan, CEO del fondo soberano de Arabia Saudí; Christine Lagarde, directora general del FMI, y Amin Nasser, presidente y CEO de Aramco, el martes en el congreso Future Investment Initiative que se celebra en Riad.
Yasir al-Rumayyan, CEO del fondo soberano de Arabia Saudí; Christine Lagarde, directora general del FMI, y Amin Nasser, presidente y CEO de Aramco, el martes en el congreso Future Investment Initiative que se celebra en Riad.

El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, acoge esta semana en Riad a Masayoshi Son, de SoftBank, y al secretario del Tesoro de EE UU, Steven Mnuchin, entre otros, para presentarles su Future Investment Iniative, su plan para convertir la ciudad en una potencia financiera regional. En el ambiente flota la pretendida OPV de Saudi Aramco, la petrolera estatal.

Están creciendo las dudas sobre la viabilidad de la operación, que se calcula en 100.000 millones de dólares por el 5% de la empresa. El principal es la dificultad para alcanzar la valoración a la que aspira la familia gobernante. China ha ofrecido comprar ese 5% eludiendo la salida a Bolsa. La pega es que Arabia Saudí tiene otros objetivos además del efectivo: pretende convertir la capital en un centro financiero, y reducir la dependencia del petróleo.

Las autoridades empezando a facilitar el acceso de los extranjeros a Tadawul, la Bolsa saudí, e índices como MSCI están valorando incluir acciones del reino en su índice de mercados emergentes. Pero las grandes cifras tienen que ver con las privatizaciones. El Gobierno prevé ingresar hasta 200.000 millones de dólares por activos de vivienda, agua, telecomunicaciones e incluso servicios de turismo religioso.

Más allá de la inversión extranjera, vender acciones a sus ciudadanos –con descuento, posiblemente– podría reforzar el control de la monarquía sobre sus corazones, mentes y billeteras. Podría fomentar una idea de capitalismo inclusivo, y neutralizar las críticas a los excesos de la familia real.

Otra novedad podría ser un aumento de la transparencia sobre la propiedad de activos que son, de hecho, patrimonio del Estado. Si Aramco incorpora el buen gobierno a sus estatutos, también podría ayudar a fomentar una cultura de la propiedad entre los saudíes y reducir la desconfianza hacia la familia gobernante. Eso podría producir otros beneficios, como crear un mercado de renta fija, aunque tendría que cumplir los estándares de la sharia sobre préstamos y usura. Eso, a su vez, liberaría a los bancos de gran parte del riesgo mientras canalizaría capital a las pymes.

Eso sí, si la venta de Aramco se retrasa o se desvía, el resto del plan saudí también se oscurecerá.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.


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