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¿Quién quiere comprar un vehículo con 160.000 kilómetros y cuatro años?

Los de renting hacen el doble de recorrido que los de particulares

Las flotas que superan el 20%de kilometraje contratado son penalizadas

Suelen ser los olvidados por los clientes a la hora de contratar un servicio de renting. Se fijan en el consumo de combustible, en la flexibilidad; ahora casi a la carta, en la conectividad o en la cuota mensual. Pero calcular el kilometraje que se va a hacer antes de firmar es clave si no se quieren sufrir sorpresas. Las compañías imponen penalizaciones, pero también ofrecen soluciones para evitarlas.

“Cuando un cliente contrata un vehículo en renting debe tener claro los kilómetros que prevé hacer en el periodo firmado, que suele ser de cuatro años”, según Manuel Orejas, director de desarrollo de negocio de Arval. Si el cliente se pasa, la compañía impone penalizaciones que rondan los 50 euros cada 1.000 kilómetros (según el segmento), pero también puede aplicar una sanción extra si se supera el 20% de los km contratados.

“Es lógico”, dice Orejas, porque uno de los parámetros a tomar en cuenta a la hora de fijar la cuota mensual es el valor residual que tendrán los vehículos una vez devueltos para ser revendidos. Este valor baja mucho con un mayor kilometraje. ¿Quién quiere comprar un coche con 160.000 km y cuatro años?”, cuestiona. La media habitual es de 30.000 al año, pero las flotas suelen hacer casi siempre menos.

No solo el valor residual se toma en cuenta para fijar la cuota mensual, sino que, además, puede determinar la penalización. Se calculan también los costes de mantenimiento, el cambio de ruedas, las posibles averías y los gastos de las revisiones de los fabricantes, obligatorios para contar con la garantía cuando un vehículo se pasa de kilometraje. Datos que “muchas aseguradoras pagarían por tener”, dice.

Las flotas de renting hacen el doble de recorrido que los vehículos particulares, asegura Agustín García, presidente de la Asociación Española de Renting (AER), algo a tener en cuenta cuando se adquiere un coche de segunda mano procedente del renting.

Aunque a priori puede chocar, los turismos de compañías son los que más kilómetros registran, con unos 24.000 de media al año (15.000 los particulares), frente a los comerciales ligeros y furgonetas, que rondan los 22.500.

Las cifras

15.000 kilómetros al año recorren los coches eléctricos. En ALD Automotive dicen que sus flotas apenas superan los 9.000.

50 euros de media por cada 1.000 kilómetros de máses la penalización que imponen las compañías.

30.000 kilómetros al año contratan la flotas, aunque suelen hacer menos.

Los turismos están a la cabeza porque los usan los equipos comerciales como herramienta de trabajo, pero también de forma particular, indica García. Además, “muchos comerciales se utilizan para la distribución de la última milla”, impulsada por el comercio electrónico, donde las rutas son más cortas.

Le siguen los todoterrenos, con una media de 21.750 km al año, y los corporativos, que según Eduardo González de la Rocha, director comercial de Northgate, contabilizan menor kilometraje porque, además de tener un componente de representación, suelen ser pago en especie”. Los contratos de los corporativos suelen rondar los 25.000 kilómetros.

Las flotas de diésel siguen siendo los grandes correcaminos. “Es lo más económico”, dice Orejas, porque, además de que el combustible es más barato, consumen. Y aunque en los últimos años ha bajado la contratación por las restricciones de los ayuntamientos debido a la contaminación, aún representan el 75% de las flotas. Pero la previsión es que en los próximos años caiga hasta el 50%, en favor de los de gasolina.

El kilometraje, no obstante, depende mucho de la actividad de los clientes y las áreas geográficas por donde circulen, avisa De la Rocha. Los vehículos para mantenimiento de carreteras, que suelen trabajar los tres turnos del día o el transporte de mercancías, hacen mucho recorrido, pero las flotas que circulan por grandes empresas (Airbus) aeropuertos o factorías energéticas (Repsol) registran pocos, lo que también genera averías por la baja velocidad.

Como el móvil


Evitar sanciones. Antes, por el camino o después. Así explica Orejas cómo se puede arreglar el escollo de los kilómetros para no enfrentarse a penalizaciones cuando cumple el contrato. “Algo parecido a los contratos del móvil”, las compañías de renting ofrecen asesoría para recalcular los kilómetros de los clientes. Una de las sugerencias de Arval, si se van a hacer muchos recorridos, es reducir el plazo de 48 meses a 36, para que no suba mucho el precio, porque no es lo mismo el valor residual de un coche de tres años que de cuatro a la hora de venderlo de segunda mano.

Asimismo, las compañías, que controlan en todo momento las distancias que van haciendo las flotas suelen advertir a los clientes cuando corren el riesgo de pasarse para ajustar o recalcular la cuota y no pagar penalización. Es también una práctica habitual de algunas empresas intercambiar el coche (si es igual) con el de algún compañero, que hace menos kilómetros, cambiando el conductor.

Flexibilidad. El renting flexible también es una buena opción para no llevarse sorpresas de última hora. Muchas entidades ofrecen este servicio, que permite devolver el coche sin penalizaciones. Northgate incluso dispone de este servicio para los coches eléctricos, de los que cuenta con una flota de casi 600 vehículos, sobre todo en Madrid y Barcelona, por si por el camino al cliente no le interesa dadas sus limitaciones de autonomía.

El carsharing (coche compartido) también es una alternativa para no pasarse de kilómetros o quedarse cortos. Algunas compañías, no obstante, hacen bonificaciones para los clientes que no llegan al volumen de kilómetros firmados en el contrato, según Orejas. Ahora el punto de mira de las compañías de renting está en los autónomos y las pymes, que llevan varios meses tirando del mercado y han empezado a demandar asesoría, que tendrá que cortar aún más trajes a medida de sus necesidades.