La trabajosa recomposición de la confianza en Cataluña

En la región están algunas de las apuestas para inversión en laboratorios, turismo e inmobiliario

Barcelona
Turistas en el barrio Gótico de Barcelona. Getty Images

El balance de daños sobre la actividad económica del proceso secesionista agitado por los nacionalistas en Cataluña es más abultado de lo que cualquier cálculo neutral hubiese pronosticado hace solo unos meses. Más de un millar de empresas sacando sus sedes fiscales y sociales de Cataluña, una merma del PIB autonómico muy seria que podría costar más de un punto al crecimiento de España, más de 70.000 puestos de trabajo perdidos, etcétera, por el simple hecho de apostar, contra todos los preceptos legales y amparándose en una minoría de catalanes, por una independencia unilateral. Una factura que se intensificará si la invectiva nacionalista no cesa y planta cara a la reposición de las leyes democráticas que pretende hacer el Gobierno de España con la ayuda de los partidos políticos constitucionalistas, aplicando el artículo 155 de la Carta Magna.

En todo caso, si la resolución del conflicto fuese rápida y se buscase en los próximos meses una fórmula pactada para mantener la unidad del país, que nadie espere que ello supondrá devolver la situación de la economía a donde estaba en septiembre, al menos en Cataluña. El daño hecho a los valores en los que se fundamenta el prestigio de Cataluña en la comunidad mundial de los negocios (seguridad jurídica, emprendimiento, vanguardia tecnológica, sociedad abierta y democrática) es muy complicado y trabajoso de recomponer, y costará años subsanarlo. La imagen de la autonomía, y la de España en parte, ha quedado muy dañada y la desconfianza que ha reducido las reservas hoteleras o ha paralizado la inversión inmobiliaria e incluso la productiva y ha provocado la estampida de las empresas necesitará una temporada muy larga y un trabajo muy intenso de diplomacia económica para regresar.

La numerosa presencia de compañías turísticas, inmobiliarias, farmacéuticas y otras manufacturas, que trabajan en los sectores más dinámicos de la industria y los servicios catalanes, son apuestas seguras para los inversores siempre que se despejen pronto los nubarrones y Cataluña vuelva a ser la zona segura, atractiva e integradora que siempre fue para la actividad económica.

Normas