Arte y ritmo en Mushroom Pillow & Artica

Fundó hace 16 años una discográfica independiente

Su modelo de negocio está basado en el sello editorial, el directo y el ‘management’

Mushroom Pillow & Artica

La música le acompaña desde la infancia. Su familia se trasladó a vivir a Londres en los años setenta, ciudad en la que nació en 1973, y en su casa siempre hubo una constante presencia de la música. Marcos Collantes, después de haber estudiado parte de la carrera de Humanidades, decidió que su futuro profesional estuviera ligado al mundo empresarial y a la que era su gran afición. Con su socia, Keina García Varela, fundó una discográfica Mushroom Pillow & Artica, de carácter independiente, con un modelo de negocio diferente.

“Hacía falta una compañía que no trabajase con artistas prefabricados”, afirma Collantes. Apostaron por un sistema de lanzamiento de artistas, giras, promoción y marketing, así como el desarrollo de estrategias en mercados internacionales como Japón, Estados Unidos, Francia o Reino Unido. Gracias a su conocimiento de otros mercados han creado sinergias para marcas como Google, Movistar, Estrella Damm, Playstation…, y en su haber cuentan con 28 premios, un galardón MTV... “Nuestro objetivo es llevar el talento musical lo más lejos posible, y esto lo hacemos con gente que no sabe tocar o que no tiene claro su discurso musical, pero sí que hacen el intento de hacer una canción”, explica Collantes.

En su opinión, el talento musical hoy día pasa aquel que tenga una imagen y personalidad consistente, o una determinada canción que quiera llegar a un determinado público. En Mushroom Pillow & Artica siguen el mismo planteamiento que una canción de pop: la compañía es consciente de que la melodía es lo más importante, y el coro, la piedra angular que permite que todo suceda. Entre sus éxitos se encuentra el lanzamiento de Yall, con Hundred Miles, que cuenta con más de 250 millones de plays en todo el mundo; o Reyko y su más de un millón de reproducciones de Spinning Over You. “Se recuerda más una canción que al artista, que es el que hace discos. La quintaesencia es la canción. La historia de la música es cíclica, ha habido años en los que lo importante era el LP, pero ahora es el single”, afirma Collantes, que ocupa un despacho, desde hace unos meses, en unas oficinas ubicadas en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Sobre su mesa de trabajo, pocas cosas, un ordenador, unos discos, el premio MTV recibido en 2008, un cuadro que explica un resumen de la historia del arte, con un listado de artistas y por qué destacaban. “Si por mí fuera no tendría nada encima de la mesa, trabajaría sin nada”, explica Collantes, que se define maniático del orden y del desorden a partes iguales. “Soy meticuloso, pero a veces necesito papeles revueltos”, señala, a la vez que advierte algo: “Vivimos encerrados en nuestra burbuja, nuestra forma de hacer negocios es la meritocracia, no somos de salir de noche”.

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