Italia, forzada a una reforma de las quiebras

El ataque del BCE contra los préstamos incobrables tendría impacto en la banca

Sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort (Alemania).
Sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort (Alemania).

Un ataque del BCE contra los préstamos incobrables podría estimular finalmente a Italia a arreglar su sistema de quiebras. El supervisor quiere que los bancos cancelen completamente los préstamos incobrables que no se liquiden en siete años. Las nuevas normas podrían ser especialmente dolorosas para los italianos.

El documento de consulta del BCE publicado ayer es la última medida del regulador para arreglar la montaña de préstamos incobrables en Europa, que alcanzó 880 millones a finales de 2016. A partir del 1 de enero, los prestamistas deberán tener todas las provisiones contra los préstamos morosos no garantizados a los dos años, y contra los garantizados a los siete. Ahora el nivel medio de cobertura es de solo el 45%. El BCE solo aplicará la medida a los nuevos préstamos –tal vez para evitar la creación de un déficit de capital–, pero en el futuro podría obligar a los bancos a vender los peores activos más rápido.

A algunos países les costará adherirse a las nuevas reglas. Italia, con préstamos incobrables por valor de 250.000 millones, la mayor cantidad de Europa, tiene un sistema de bancarrota lioso e ineficaz. El tiempo medio de recuperación es de unos siete años, dicen los banqueros. También varía enormemente entre regiones. Un caso judicial en Monza puede durar 18 meses, y más de una década en Sicilia.

Los largos períodos de ejecución hipotecaria han obstaculizado la creación de un mercado de préstamos malos en Italia. Los afligidos inversores de deuda en apuros que normalmente quieren retornos de dos dígitos tienen que tener en cuenta grandes descuentos al hacer una oferta por préstamos incobrables, lo que dificulta a los bancos vender sin sufrir grandes pérdidas. Eso deja a los bancos atascados con deudas incobrables, haciéndolos vulnerables a cualquier recesión y elevando su coste de capital.

Todo esto puede cambiar si Italia consigue acelerar los procesos de quiebra. Eso podría significar reformar los tribunales y fijar plazos estrictos para cuánto tiempo pueden durar los casos. No será fácil, pero las directrices del BCE deberían dar a los bancos un incentivo para presionar por un cambio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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