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Contra el cambio climático a alta velocidad

Contra el cambio climático a alta velocidad

El AVE de Renfe ha contribuido a combatir el calentamiento global

Emite muchos menos gases contaminantes que otros modos de transporte

La actividad de Renfe en los servicios de alta velocidad entre 1992 y 2016, tanto de larga distancia como de media distancia (346 millones de viajeros en total), ha permitido un ahorro para la sociedad española estimado en 4.286 millones de euros si se evalúa en términos económicos el impacto sobre el cambio climático, la contaminación y la tasa de accidentes que habría tenido realizar este transporte por otros medios. Este supuesto habría conducido además a un aumento de las emisiones de CO2 por transporte de más de 12,9 millones de toneladas y un incremento del consumo energético de más de 2,6 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Teps).

Son datos de ahorro de costes externos, de huella de carbono y de consumo energético generados por los servicios de Renfe en comparación con los que se habrían producido si los usuarios hubieran utilizado otros medios, según el método del estudio Carbon Footprint of Railway Infraestructure, de la Unión Internacional del Ferrocarril, y el informe Costes Externos del Transporte en Europa, de la consultora medioambiental Ce Delft, que trabaja para la Unión Europea.

Hacia un transporte ferroviario de cero emisiones

El 89% del volumen de transporte de viajeros y mercancías de Renfe se desarrolla por redes electrificadas y está, por tanto, parcialmente descarbonizado según el actual mix eléctrico (53% sin emisiones y 33% renovables). La empresa ya ha reducido su huella de carbono un 56% desde 1990 (año base del Protocolo de Kioto), y mantiene activa una estrategia de sostenibilidad y eficiencia energética que incluye un nuevo acuerdo con Adif, el administrador de infraestructuras, en el que, entre otros proyectos, se analizará si se puede sustituir el combustible fósil de las líneas no electrificadas con la tracción mediante gas natural licua-do o con las pilas de hidrógeno.

Contra el cambio climático a alta velocidad

Comparada con 1990, la intensidad energética del sector ferroviario (energía final consumida por unidad transportada) ha decrecido un 33% en todo el mundo. Más de un tercio de la energía utilizada en los ferrocarriles es eléctrica y un cuarto de las líneas están electrificadas a nivel mundial.

Según la Agencia Internacional de la Energía y de la Unión Internacional del Ferrocarril, el transporte es responsable del 23% de los gases de efecto invernadero por consumo de combustible y se espera que la demanda de movilidad mundial de viajeros y mercancías se duplique entre 2010 y 2050, como consecuencia de la globalización económica y la pujanza de los mercados.

Las emisiones de CO2 específicas del ferrocarril se han reducido un 63% en el caso del transporte de viajeros y un 48% en el caso de las mercancías entre 1975 y 2013.

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