Cómo proteger la cartera bursátil en vacaciones

Los analistas recomiendan diversificar las posiciones por geografías y sectores y cubrirlas con ‘stop loss'

Los expertos recuerdan que los vaivenes propios de agosto suelen quedar atrás

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Con la llegada del mes de agosto, el foco de atención de los inversores se ha trasladado definitivamente a la sombrilla y el chiringuito. Es el momento de tomar todas las precauciones posibles para proteger nuestras inversiones y no volver en septiembre con sorpresas desagradables. Comportamientos bruscos como el que sufrieron hace días los inversores de Gamesa. Los títulos de la compañía, que ha cerrado este año una fusión con Siemens, se habían llegado a revalorizar más de un 15% en lo que va de año. Una ganancia que quedó dilapidada en tan solo una jornada tras presentar unas cuentas que decepcionaron al mercado.

Se trata de vaivenes bursátiles, justificados en este caso por los resultados, que se acentúan en la temporada veraniega. Y es que la llegada del calor suele traer una caída de la negociación bursátil, que puede estar ligada a una mayor volatilidad de las acciones. Así, durante el pasado año la negociación media de la Bolsa española fue de 54.410 millones de euros mensuales, según datos de BME. Cifra que en agosto descendió hasta los 30.733 millones. Algo que provoca que cualquier orden de compra o venta relativamente grande dispare o hunda su cotización.

Ahora bien, conviene tener buena memoria para recordar que los últimos veranos han tenido poco de tranquilos para los mercados. En 2016 fue la digestión del sí al brexit, un año antes tocó la incertidumbre sobre la evolución de la economía china y allá por julio de 2012, la crisis de la deuda soberana. Las previsiones de los analistas para este verano son, sin embargo, más plácidas. Solo los movimientos de la OPEP para presionar al alza el precio del crudo y las sorpresas de Trump desde la Casa Blanca podrían dar la campanada. Se cumplan o no estos vaticinios, las estrategias utilizadas para no llevarse sorpresas dependen en buena medida del tipo de inversor. Nada tiene que ver un tiburón de las finanzas adicto al riesgo e incapaz de apagar el teléfono móvil con un padre de familia que espera una alegría de sus ahorros de toda la vida. David Carro, director general de DCM asesores, dibuja tres niveles de protección según el perfil del bolsista.

Reducir y diversificar la cartera

Las dos primeras estrategias están más orientadas a inversores amateur. Se basan primero, reducir la exposición de la cartera a la renta variable y dejarla en un máximo del 40% del total. Con la inversión restante, optar por la gestión dinámica y la diversificación. Rafael Romero, director de inversiones de Unicorp Patrimonio, sociedad de valores del Grupo Unicaja, aconseja que esta diversificación se realice de forma doble: sectorial y geográfica. Es decir, recomienda no restringir la inversión a un tipo de actividad ni a un mercado concreto. En este sentido, el analista pone el foco también en valorar inversiones en otros mercados menos volátiles que la renta variable. Y dar a la Bolsa el papel justo para cada tipo de inversor. Un 15% para los más conservadores y hasta un 30% para los más arriesgados.

Conviene dar a la Bolsa el papel justo para cada tipo de inversor. Un 15% para los conservadores y hasta un 30% para los más arriesgados, apuntan en Unicorp

Una exposición que depende también de cuándo el inversor espere obtener los réditos. Victoria Torre, responsable de Desarrollo de Contenidos, Innovación y Productos de Selfbank, opina que en el caso de inversiones más a largo plazo se puede mantener la inversión y confiar en que recupere las posibles pérdidas a lo largo del año. Sin embargo, considera que los más especulativos sí deben valorar cerrar posiciones para marcharse tranquilos de vacaciones.

Control de pérdidas

Todos los expertos se ponen de acuerdo en la necesidad de poner barreras para evitar sustos. Es el siguiente escalafón para proteger la cartera. Torre recuerda la importancia de poner órdenes de stop loss para los activos de renta variable. Una opción, ha bitualmente gratuita, basada en fijar al broker los rangos máximos de caída en Bolsa de un valor que el inversor está dispuesto a soportar antes que automáticamente el broker ejecute la venta de su paquete en el mercado si el valor cae por debajo de un determinado precio.

Su principal ventaja, en el caso de una órden de venta, es evitar que el inversor se quede atrapado en un valor o en una caída fuerte del mismo. Con todo, su principal inconveniente es que con esta herramienta se corre el riesgo de vender en mal momento, y perderse el posible rebote después de una caída. ¿En qué nivel debe colocarse? Cada cual deberá analizar qué pérdidas potenciales está dispuesto a asumir. Para aquellos que busquen un plus están los stop loss dinámicos, que limitan las pérdidas y acompañan en las subidas. Ese umbral mínimo en el que el broker vende las acciones automáticamente se eleva al ritmo en que esos títulos aumentan de precio.

Cobertura con derivados

En el último escalón de la pirámide estaría la cobertura de la inversión con derivados financieros. En concreto, futuros y opciones para proteger la cartera de la volatilidad estival sin deshacer posiciones a largo plazo. Pero también recomienda warrants o CFDs. Sin embargo, Carro advierte que la complejidad de estos productos los hace desaconsejables para los inversores de escasa formación financiera sin asesoramiento profesional. En esencia, se trata de productos con los que el inversor hace una compra o venta de acciones en un punto determinado del futuro si llega a un determinado nivel. Defiende la idoneidad de esta alternativa, que permite proteger la inversión sin deshacer las posiciones en un contexto donde los analistas consideran como “normal” la volatilidad veraniega.

A la espera de un ‘otoño caliente’ en los bancos centrales

No se esperan grandes sorpresas bursátiles del mes de agosto. Más bien, los analistas auguran que el mes veraniego por excelencia se trate de un periodo de transición en la renta variable. Con la mayoría de los resultados semestrales del Ibex ya en la mano, los inversores esperan dos citas de referencia para el próximo curso: las reuniones de tipos del Banco Central Europeo (el 7 de septiembre) y de la Reserva Federal de los Estados Unidos (el día 20). Los inversores empiezan a descontar un punto de inflexión en las políticas de normalización monetaria de estas instituciones. 

Mario Draghi, presidente del BCE, reconoció en su última rueda de prensa que discutirá este otoño cuando reducir la marcha en las compras de deuda. Un paso que el mercado espera que acerque las futuras subidas de tipos para 2019. Esa decisión ya la ha tomado (dos veces este año) Janet Yellen. Y el mercado espera que la Reserva Federal lo haga una vez más antes de diciembre.Así, el euro espera en máximos de enero de 2015. Se intercambia por 1,18 dólares. La prima de riesgo española, por su parte, ha estado por debajo de los 100 puntos básicos, terreno desconocido desde marzo de 2015.

Los positivos resultados semestrales dejan un buen caldo de cultivo. Rafael Romero, director de Inversiones de Unicorp Patrimonio, así lo espera y calcula que las mejoras en los datos macro y en el desempleo den ánimos a las Bolsas. Esta mejora del ciclo económico, explica Romero, le hace pronosticar un agosto si movimientos bruscos. El departamento de análisis de Bankinter espera una reducción progresiva del volumen contratado hasta el día 15. Fecha de inflexión a partir de la que el dato comenzará a aumentar. Por ello no descarta que la característica volatilidad del mes de agosto rompa con un mes marcado por la lateralidad.

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