La presión de la OPEP sobre Libia y Nigeria amenaza la remontada del petróleo

El cártel aspira hoy a que los socios africanos se sumen al recorte de producción

El Brent ha recuperado los 50 dólares por primera vez en dos meses

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Apenas han pasado dos semanas desde que los miembros del comité de cumplimiento del último pacto de la OPEP se reunieron por última vez en San Petersburgo. Entonces los miembros del cartel petrolífero más otros externos como Rusia dieron muestras de responder a los requerimientos del mercado. Si bien fueron tajantes con respecto a la posibilidad de profundizar en los recortes de producción de crudo, sí admitieron su intención de extenderlos a más paises (concretamente, Libia y Nigeria) y más allá de marzo de 2018, la fecha en la que termina el actual acuerdo.

El mercado espera que el cartel confirme entre hoy y mañana en la cumbre del comité técnico en Abu Dhabi nuevos pasos que cristalicen estas medidas. Y mantener así el Brent por encima de los 50 dólares. Un nivel que conquistó el 25 de julio, por primera vez en dos meses.

Estudiarán un nuevo intento de la OPEP por acomodar la oferta de crudo a la demanda existente y presionar así el precio al alza. Una tarea que, por el momento, no ha sido tan fácil como parecía. La Agencia Internacional de la Energía situó precisamente en marzo de 2018 la fecha en la que la creciente demanda de crudo superaría a una oferta a la baja. La mejora económica global tirará de la demanda hasta situarla a finales de año en los 98 millones de barriles al día. Sus pronósticos para 2018 es que llegará a los 99 millones de barriles.

Sin embargo, la oferta será mayor que la demanda. A ello contribuirá la pérdida de relevancia de la OPEP a la hora de regular cuándo abrir y cuándo cerrar el grifo mundial del petróleo. El boom de la construcción de yacimientos petrolíferos a través de nuevas técnicas extractivas –el fracking y las arenas bituminosas–da ahora sus frutos y eleva semana a semana la producción de crudo en Estados Unidos y Canadá. De hecho, según el último informe de la Agencia de la Energía estadounidense las exportaciones de oro negro de la primera potencia mundial se situaban en máximos de julio de 2015, después de más de un mes a la baja.

El segundo inconveniente que debe afrontar la OPEP es interno. En su último informe la organización reconocía que seguirán bombeando demasiado crudo aún durante el año próximo. Y que eran necesarios más recortes. La orientación de las principales economías hacia combustibles alternativos les han llevado a congelar sus proyecciones de demanda para 2018. Al tiempo, estima que la oferta de los países externos a la OPEP aumente en 1,14 millones de barriles al día (más de lo que recortarán los países de la organización) y que los incumplimientos del pacto de mayo llevarán al cartel a incrementar también su producción. Espera concretamente un repunte en Arabia Saudí, Irak, Angola, Libia y Nigeria.

Estos dos últimos países han sido los únicos del cartel que no acordaron en noviembre reducir el ritmo de bombeo de crudo en 1,8 millones de barriles. Y la última bala de la OPEP para equilibrar el mercado. Se trata de dos países recién pacificados tras sendas guerras civiles y donde la necesidad de que el petróleo reflotase sus dañadas economías complicaba recortar su producción.

Sin embargo, Khalid al-Falih, ministro de Energía de Arabia Saudí, anunció al término de la reunión que estas dos repúblicas ya estaban preparadas para reducir la producción. El representante de Kuwait fue más allá y abrió la puerta aque se convoque una reunión estraordinaria en la que estos países se sumen al pacto. Es la principal duda que los inversores esperan resolver con esta reunión.

La incorporación de Libia y Nigeria al recorte de producción no parece tan fácil. En el primer semestre habían incrementado su producción en 700.000 barriles al día y precisamente han sido los responsables de desequilibrar las exportaciones en julio. La OPEP ha vendido a países extranjeros 26,11 millones de barriles al día. 370.000 más que en el mes anterior. En el caso de Libia, rompe la tendencia de los últimos seis años (desde la deposición de Gadafi) de cierre de pozos de petróleo con los primeros incrementos de este dato. Daniel Lacalle, economista jefe de Tresis, pone el acento en la debilidad del gobierno libio para imponer recortes a unas empresas que abren y cierran el grifo del petróleo en el país.

En cuanto a Nigeria, Diego Jiménez-Albarracín, responsable de Renta Variable de Deutsche Bank en España, destaca el papel especial del país dentro del cartel. “Tiene uno de los petróleos más caros de extraer y es el país con más población de la OPEP. Después de sufrir atentados en pozos, explotaciones y oleoductos, consideran que su volumen de producción es pequeño y debe aumentar”, explica.

La cuestión para Lacalle está en la elevada dependencia del país –solo comparable con la situación de Venecuela– y con una capacidad “pequeña” para hacer recortes. No obstante, Carsten Menke, analista de materias primas de Julius Baer, señala que estos países tan dependientes del precio del petróleo deben adaptarse a un entorno económico de precios bajos. “Es un reto para estos países. Deben impulsar reformas y abrirse más a los mercados de capitales”.

Turbulencias desde América Latina

Ecuador ha sido el primer país de dentro de la OPEP que ha cuestionado los recortes de producción de crudo. Ya antes de la anterior cumbre anunció que comenzaría a incumplir los recortes pactados. La postura del país latinoamericano fue contestada veladamente por el ministro Saudí. “Ha habido discusiones muy serias sobre posibles sanciones a países que no cumplan con el pacto”, alertó.

Una de las principales novedades entre los productores de petróleo en estas dos semanas ha sido el estatus de Venezuela. La accidentada jornada electoral que se saldó con el apoyo a la Asamblea Constituyente promulgada por el presidente, Nicolás Maduro ha llevado a las principales potencias mundiales a no reconocer el resultado de la votación. Incluso a Estados Unidos a anunciar sanciones al país. Algo que animó las alzas en el Brent al inicio de la semana y lo llevó al filo de los 53 dólares por barril. Sin embargo, la Administración Trump despejó la posibilidad de que esas sanciones afectasen a las importaciones de petróleo y aclaró que se limitarán a Maduro. La incógnita está en cuál será la posición del resto de socios (Venezuela sí acudirá a esta cumbre como miembro del Comité Técnico, mientras que no lo hizo en la pasada) y si la delicada situación del país puede comprometer su posición ante el pacto.

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