Tramo de la Autopista Fluminense, operada por Abertis en el entorno de Río de Janeiro (Brasil).
Tramo de la Autopista Fluminense, operada por Abertis en el entorno de Río de Janeiro (Brasil).

EE UU y Brasil, los primeros en dar luz verde a la opa de Atlantia sobre Abertis

La aprobación del folleto espera la opinión de las autoridades de Competencia en la UE, Chile y Argentina

La operación estrena la nueva regulación chilena de concentraciones

La ofensiva de Atlantia sobre Abertis, con el objetivo de crear la mayor concesionaria de infraestructuras del mundo, empieza a obtener el plácet de las autoridades de competencia. Una cuestión clave para la viabilidad de la propia opa italiana a la vista de que una opinión contraria de estos organismos, o con importantes salvedades, abriría la única posibilidad de retirada de la oferta formulada por el grupo de la familia Benetton.

Fuentes jurídicas aseguran que las dos primeras aprobaciones han llegado a manos de Atlantia desde Estados Unidos y Brasil. Y es que esta operación transfronteriza requiere el examen de organismos antimonopolio de cinco países, con los que Atlantia se puso a trabajar en cuanto depositó el folleto en la CNMV, el pasado 15 de junio. El objetivo es cerrar la compra de Abertis este mismo año.

En el caso de Estados Unidos el filtro a la operación ha sido aplicado por el Departamento de Comercio, utilizando el conocido como procedimiento acelerado. Como sucede en Europa, a esta vía se recurre en operaciones con escasos visos de presentar riesgos para la competencia. La presencia tanto de Abertis como de Atlantia es limitada en ese país y el visto bueno ha llegado a Roma sin condiciones. Atlantia había notificado su opa de 16.300 millones a la Federal Trade Commision y al Departamento de Justicia.

Superado este primer escalón, también se ha empezado a dar luz verde al proyecto de opa en un mercado crítico como es Brasil, en el que los dos gigantes de las autopistas cuentan con destacada presencia, especialmente Abertis. De triunfar la opa, la parte compradora ha avanzado que proyecta poner sus activos brasileños bajo gestión de Abertis, resultando una cesta de 5.191 kilómetros de carreteras de peaje.

Uno de los permisos clave es el del supervisor brasileño de telecos, Anatel, por el cambio de control en Hispasat

La autorización brasileña parte de niveles de supervisión federal, donde la opa ha sido presentada al Conselho Administrativo de Defesa Econômica (CADE), por lo que Atlantia espera aún los permisos de las autoridades de distintos Estados. Estos últimos se reservan la potestad de revocar los contratos concesionales por cambio de control.

En Brasil también será escuchada la opinión vinculante del regulador del mercado de telecomunicaciones Anatel. Este órgano analiza el cambio de control indirecto en Hispasat –seguiría siendo participada por Abertis– al prestar el operador de satélites español servicios en el mercado brasileño. Se espera que este sea uno de los últimos dictámenes en ver la luz, entre todos los que debe recabar Atlantia.

Mercados afectados

Esta concentración entre empresas europeas en el sector de las infraestructuras ha de ser autorizada por la Comisión Europea, que debe declararla compatible con el mercado común de acuerdo con el Reglamento 139/2004 sobre el control de las concentraciones entre empresas. Respecto a los trámites ante Bruselas es previsible un proceso lento ante el volumen de actividad que atiende la Dirección General de Competencia y la cuantiosa documentación por aportar.

El grupo Atlantia también ha llevado su opa a la Fiscalía Nacional Económica de la República de Chile. La suma de activos entre las dos compañías europeas supera los umbrales previstos por la regulación de competencia: el trasvase de las autopistas de la italiana en el actual portfolio de Abertis resulta 12 concesiones a lo largo de 1.084 kilómetros.

Lo curioso en el caso chileno es que el movimiento de Atlantia estrenará la reforma del sistema de libre competencia en el país. El regulador chileno entraba en una operación de concentración e imponía sus condiciones cuando estaba ya cerrada. Y ahora no se puede avanzar en una integración, en las que las partes sumen 70 millones de ingresos en el país, sin el examen previo de la Fiscalía Nacional Económica (FNE). La de Atlantia ha sido la primera solicitud bajo el nuevo régimen, registrada el pasado 12 de julio, y está claro que las autoridades chilenas la mirarán con lupa.

En Argentina, por último, son la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y la Comisión Nacional de Valores, al tener Abertis cotizando la concesión Ausol, las que han de visar la toma del grupo participado por CaixaBank.

En el mejor de los casos, el equipo jurídico de Atlantia contará con las autorizaciones en el mes de octubre y la CNMV aprobará el folleto de la opa sobre Abertis en el entorno de noviembre. Si no hay cambios sustanciales en la oferta, y no llegan opas competidoras, el calendario previsto por la concesionaria italiana fija la liquidación de la oferta entre diciembre de este año y enero de 2018.

Activos que no compiten entre sí

- La opa de Atlantia está condicionada al visto bueno de las autoridades de la competencia, pero las fuentes jurídicas consultadas no esperan grandes problemas para superar este examen. La italiana coincide con Abertis en mercados como Brasil, Chile, Francia, Italia o India. Sin embargo, la especificidad del negocio de las autopistas hace que las concesiones no compitan entre sí dentro del propio país. Como mucho pugnan contra autovías libres de peaje, como es el caso de España.

- La CNMV supervisa el folleto de la opa con independencia de los trámites llevados a cabo por órganos de competencia de otros países. Sin embargo, existe la ley no escrita de que los folletos ven la luz cuando la oferente reúne el grueso de las autorizaciones. La información incluida en las documentación de la opa es sensible y puede mover al lanzamiento de opas competidoras. Se trata de evitar la publicación del folleto con el riesgo de que la opa originaria decaiga por cuestiones de competencia.

- En el mercado se da por descontado que la posible opa competidora de ACS no se hará oficial, si es que se encuentra el respaldo de socios que la soporten, antes de que sea aprobado el folleto de la operación de Atlantia. Entonces tendrá que dar su opinión sobre la oferta, de 16,50 euros por acción, el consejo de la propia Abertis. Tampoco es previsible una mejora de la puja italiana antes de que se cubran todos estos hitos.

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